Niveles de consciencia

En el camino de vuelta a España, he tenido la oportunidad de leer Power vs. Force (El Poder y la Fuerza), del Dr. David Hawkins. El libro, subtitulado Los determinantes ocultos del comportamiento humano, se basa en una investigación de más de dos décadas (tratando unos 1.000 pacientes cada año) sobre los campos de energía en las personas, que correlacionan con emociones, percepciones, actitudes, pensamientos y creencias.
El libro ofrece un Mapa de la consciencia, con 17 estadios. El más bajo de energía es el de Vergüenza (nivel 20 de energía). Está cercana a la desesperación, al suicidio y se usa como herramienta de crueldad. De ahí a la Culpabilidad (nivel 30), utilizada para manipular y sancionar. El tercer estadio es el de la Apatía (nivel 50), la desesperación, la desesperanza. El siguiente es el de la Pena (nivel 75), la tristeza, el duelo, la dependencia. El quinto es el del Miedo (nivel 100) y el sexto el del Ansia (nivel 125), el deseo desequilibrado. El siguiente es el de la Ira (nivel 150) y el octavo la Soberbia (nivel 175 de energía), la arrogancia y la negación, que bloquea el aprendizaje. Estos ocho campos de energía están basados en la fuerza y no en el poder personal.
El cambio se produce, a partir del nivel 200 de energía, con la Valentía. Después pasamos a la Neutralidad (nivel 250) y de ahí a la Voluntad (nivel 310), el trabajo bien hecho. Un cierto nivel de transformación ocurre con el paso a la Aceptación (nivel 350). El estadio número 13 es el del Razonamiento (nivel 400), trascendiendo las emociones negativas. De ahí al Amor (nivel 500), permanente, incondicional, inmutable. Los tres estadios superiores son los de la Alegría (nivel 540), el disfrute, el placer espiritual; la Paz (nivel 600), trascendencia o autorrealización y la Iluminación (nivel 700), el de los verdaderamente grandes.
Según este experto, el 2’6% de la población, con una polaridad kinesiológica anormal (atrae lo negativo y no lo positivo) supone el 72% de los problemas de la humanidad.
El coaching sirve, entre otros muchos propósitos, para abandonar emociones negativas (Vergüenza, Culpabilidad, Apatía, Pena, Miedo, Ansia, Ira y Soberbia) para, a través de la Valentía, alcanzar emociones positivas (Voluntad, Razonamiento, Amor, Alegría y Paz). Noble propósito por el que merece la pena trabajar.

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