Un índice para marear la perdiz

Perplejo me he quedado ante el informe Mapping Global Talent: Essays and Insights, de Heidrick & Struggles y The Economist Intelligence Unit que ayer se presentó y hoy se recoge en buena parte de la prensa económica.
El mencionado informe muestra un ranking de 30 países (“aquellos en los que se dan las condiciones necesarias y con suficiente población como para ser fuente de talento”) y sitúa a España en la posición 11ª, que es “buena” a decir de quien lo presentó. En el ranking aparece Suecia (puesto 5º), pero no Finlandia (el país más competitivo y con mejor calidad directiva del mundo, según el World Economic Forum), ni Noruega, ni Dinamarca, ni Islandia, ni Singapur, ni Austria, ni Taiwan, ni Nueva Zeanda… Vamos, que de los 15 países más productivos y competitivos del planeta, más de la mitad no aparecen en el informe. Deberían leer a Kenichi Ohmae, el gurú más prestigioso de Asia, cuando señala en su último libro que para participar en el mercado global del talento basta con que el país cuente con 1 millón de personas.
¿Qué mide este ranking? La capacidad para ser “fuente de talento”. Y lo hace utilizando siete criterios: demografía, calidad de la educación obligatoria, calidad de las universidades y escuelas de negocios, calidad del entorno para cultivar el talento, movilidad del mercado laboral, tendencias de inversión extranjera y capacidad para atraer el talento. Nuestro país sale penalizado precisamente en dos variables que en absoluto correlacionan con esta capacidad para ser “fuente de talento”: la movilidad y la atracción de inversión extranjera, y que benefician al país que aparece en primer lugar (los Estados Unidos de América). ¿Por qué una baja movilidad y una cierta capacidad exportadora de capitales dificulta ser “fuente de talento”. No lo entiendo y el informe no lo explica. Richard Florida y su concepto de “Clase Creativa” (Talento, Tecnología y Tolerancia) hace tiempo que han resuelto este desaguisado.
Por si todo esto fuera poco, Luis Urbano, socio director de Heidrick encargado de presentar el informe, define el talento como “el conjunto de habilidades directivas para hacer una buena gestión en la empresa” (El Economista, página 49). Sin comentarios. Y añade: “Lo normal es que haya correlación entre el éxito académico y el profesional”. Hace 34 años (1973) que David McClelland, de la Universidad de Harvard, demostró lo contrario.
Eso sí, el informe augura la posición predominante de los Estados Unidos “al menos hsta 2012” (ahora tiene una puntuación de 52 y en cinco años de 53). No es precisamente eso lo que dicen los expertos en Clase Creativa, sino que la falta de tolerancia del gobierno federal está logrando que el talento no vaya a la “nación de inmigrantes” (en palabras de J.F.Kennedy), sino a otras partes del mundo. El ejercicio de prospectiva a 2012 es, cuando menos, irrisorio, en un mundo en el que todo cambia a tal velocidad. En cinco años se van a mantener entre los 15 los mismos países a excepción de Italia (que pasará del 14º al 16º). No es ni verdad ni mentira; es simplemente imposible.
En fin, que tal cúmulo de despropósitos provoca que los periodistas se pierdan: Hector Asensio, en El Economista, titula “España dispone de más talento que Japón, aunque menos que la India” (¿más talento que Japón, un país de 130 M de personas, el triple que nosotros, con un PIB de 4’3 Billones de $, unas cuatro veces el de nuestro país?); Andrea Pérez-Bouzada en Cinco Días “Diez países para fichar ejecutivos brillantes” (como España figura la 11ª en este peculiar ranking, no está entre ellos). Y Juanma Roca, en La Gaceta, “España atrae talento por su calidad de vida y lo pierde por falta de movilidad e idiomas” (Juanma sabe muy bien que fuente de talento e imán de talento son cosas distintas).
Sí, el informe dice que nuestra Universidad es mejorable, pero no concreta, como Business Week, que entre las 100 primeras universidades del mundo hay 44 estadounidenses, 34 de la Unión Europea, 11 asiáticas, 7 de Oceanía, 4 canadienses… y ninguna española. O que, según el Informe Pisa, estamos alrededor del puesto 26º en educación (¿quién es el primero? Sí, Finlandia, ese pequeño país que ni figura en el Mapping Global Talent).
España está en Talento, mal que nos pese, alrededor del puesto 25º de la OCDE, lo que es lamentable para la 8ª economía del mundo. No aprovechamos como debemos el capital humano de nuestro país. Dejémonos de reportes yanquicéntricos, con su culto a la movilidad, a la atracción de capitales extranjeros y al inglés como lengua única, y pongámonos a definir y potencial el talento a todos los niveles en línea con los países más productivos y competitivos de Europa (los nórdicos, los centroeuropeos), que ellos sí son los que están marcando la pauta a nivel mundial.

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