La felicidad

Mientras escribo estas líneas, escucho La felicidad, el último CD de Sole Giménez (“Presuntos implicados”). Ella dice, que tras los momentos duros de la separación artística de su hermano Juan Luis y de Nacho de Mañó, “es la sensación de empezar, de tirarme al vacío, de quitarme el paraguas”. Un renacimiento tras 9 álbumes y 23 años de trabajo con la banda. La letra de la canción que da título al disco (un dueto con Ana Belén) dice:

El aroma del jazmín a media tarde,
La llamada inesperada de un amigo,
La belleza insobornable de un paisaje,
La mirada amable de un desconocido.

Una suave melodía de Jovim,
El recuerdo de un viaje a Valparaíso,
Un poema de Machado, una caricia,
Cuatro amigos y una copa de buen vino.

La felicidad
Son momentos de descuido,
Tres segundos conquistados al olvido.

La felicidad
Son momentos de descuido,
Ese instante que saluda y ya se ha ido.
Ya se ha ido.

El olor de las manzanas en sus ramas
Un discreto coqueteo, una sonrisa,

Diez mil noches hospedadas en tu cama
Y un segundo de descanso entre la brisa.

Ese aroma derramado en la terraza,
Esa suerte de subirme al escenario,
Un paseo por la hierba en la mañana
Y el abrigo inesperado de un abrazo.

La felicidad
Son momentos de descuido,
Tres segundos conquistados al olvido.

La felicidad
Son momentos de descuido,
Ese instante que saluda y ya se ha ido.
Ya se ha ido. (bis)

Efectivamente, así de efímera y maravillosa es la felicidad. Una emoción positiva. Un ataque de endorfinas (la hormona del placer) producido por una circunstancia especial. No confundir (aunque están cercanos) con la alegría, el contento, el optimismo, la fluidez…

En la librería Excellence de Barcelona (Rambla de Catalunya, 8), una de las más maravillosas que conozco, hay una sección sobre La felicidad. Un tema que, por supuesto, salió ayer en la jornada de Aliter sobre Mujer y Liderazgo. Maribel Riaza, coordinadora de la red de bibliotecas de la Obra Social de Caja Madrid, comentó que en todos sus trabajos anteriores había sido feliz. Y en el actual, sin ninguna duda. ¿La clave? Marcarse retos, ir a por ellos. Su jefa, Elena Gil, es además una auténtica líder, [email protected] de [email protected] mejores líderes que conozco…

“Las condiciones que propician la felicidad no pueden ni adivinarse ni preverse; uno tropieza con ellas, en un golpe de suerte, en algún rincón del planeta, y se aferra a los días, así como a la buena fortuna o a la fama”, Willa Cather (Le Lavandou, 1902). Nos lo recuerda el profesor Daniel Gillbert en su libro Tropezar con la felicidad. Desde un punto de vista dionisiaco (el reto, la actitud positiva, la generosidad con los demás) podemos hacer mucho para tropezar más veces.

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