Tournant dangereux (Volviéndose peligroso)

Después del Seminario celebrado ayer en París, hoy tocaba descansar y compartir vivencias en la capital francesa. Hemos ido de la sede de Disneyland París al museo de Luxemburgo, de ahí a comer en Chez Clement en los Campos Elíseos y a dar una vuelta por París (Trocadero, con una espléndida vista de la Torre Eifel; los Inválidos, donde hemos paseado durante un rato; Notre Dame; las dos Óperas; el Louvre; el Arco del Triunfo, etc.). La guía nos comenta que si dedicáramos un par de minutos a admirar cada obra del Louvre, necesitaríamos todo un año para contemplar por completo este museo. Impresionante.

En el Museo del Luxemburgo (uno de los primeros museos de pintura, pues data de 1750) hemos tenido la oportunidad de disfrutar de la exposición Vlaminck, un instint fauve, que se exhibe hasta el 20 de julio y conmemora el 50º aniversario de su muerte. Maurice de Vlaminck (1876-1958) es un pintor provocador, “fanfarrón de la incultura”, que proclamaba que no sabía leer ni escribir y que jamás había pisado un museo. Como Picasso, su mayor enemigo, le fascinaba la cerámica. Como Derain y Matisse, sus amigos, este paisajista era un apasionado de las naturalezas muertas. La exposición comienza con obras de 1900, como El hombre de la pipa o Sour le zinc, continúa con sus primeros años como pintor (Niña con muñeca, 1902; El puente de Chatou, 1905; La chica de la rata muerta, 1905), con su presencia en el salón de 1905 (que le convierte en representante del arte moderno), con el descubrimiento de la obra de Cezanne en 1907 (Las bañistas, 1907-8; Vinos, licores, 1910) y con su maestría (Autorretrato, 1911; Paisaje cerca de Martingues, 1913; Puteaux, 1915).

Es extraordinario cómo presentan el arte de los franceses. Llegamos y nos entregan un audio que nos explica los principales cuadros. La secuencia es deliciosa, en un museo relativamente pequeño. Y en la tienda, podemos comprar reproducciones de todos y cada uno de los cuadros expuestos, además del catálogo de la exposición, el DVD, una guía de Paris Match. Reconozco que no sabía nada de Vlaminck y poco del fauvismo. He comprado el DVD (que explica la comisaria de la exposición, Maithé Vallès-Bled) y una de sus propios libros, Tournant Dangereux (Volviéndose Peligroso) de 1929, donde explica sus recuerdos y su filosofía de vida.

Descubro al hijo de un violinista y de una pianista, de familia modesta, que se convierte en ciclista y en violinista de cabaret. Autodidacta, se apasiona por la pintura a los 17 años, para poder plasmar los paisajes que ve. Casado y pronto con tres hijos, pasa penurias económicas. Conoce a Derrain en 1900, en un viaje ferroviario a Chatou. El impacto del color y de la forma prepara lo que será el cubismo. Por consejo de Matisse, expone por primera vez en el salón de 1905. El primer cuadro vendido es Las orillas del Sena en Nanterre (1904). Ha comenzado la revolución fauvista (de “fauve”, fiera; el nombre se lo puso el crítico Louis Vauxcelles, quien, en ocasión del Salón de Otoño de 1905, llamó «jaula de las fieras» (fauves) a la sala donde aparecían reunidos los coloristas más extremados). Es un grupo de amigos, no un movimiento. Apollinaire utiliza la palabra “fauve” por 1ª vez en 1905. Al año siguiente, un marchante compra toda su obra y Vlaminck deja de pasar penurias económicas. Retratos (desde el de Pierre Boujou en 1900, bailarinas, autorretrato en 1911), naturalezas muertas, paisajes. Expresividad, violencia de color, audacia. A partir de 1910, el color se suaviza y las formas se inspiran en el estilo de Cezanne (geometrización a lo cubista). Interesado por la escultura africana, él mismo esculpió de esa manera.

70 cuadros de Vlaminck durante un periodo de 15 años. Maravillosa exposición, organizada por SVO (Sylvestre Verge Organisation) para el Museo de Luxemburgo.

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