La Innovación como eje estratégico

Esta mañana he tenido el honor de participar en el
VII Congreso Nacional de Enoturismo, organizado por Aliter. El sector turístico
es y tiene que seguir siendo una de las locomotoras de la economía española; y
debe reinventarse, con fórmulas creativas como las ligadas al vino, otro de
nuestros grandes activos. Mi agradecimiento a mi buen amigo Martín
Hernández-Palacios, Director General de Aliter, por hacerme partícipe de este
importante Congreso y por ser tan valiente como para seguir celebrándolo
después de siete ediciones anuales, y a todos los asistentes, que han hecho una
gran inversión de su tiempo y esfuerzo.
He partido de la idea (que seguro que conoces bien
como lector/a de este blog) de que “Ya no estamos en Crisis”, puesto que este
término creado por Hipócrates, el padre de la medicina, se refiere al momento
en el que el enfermo puede sanar o puede fallecer. Nuestras empresas, nuestra
sociedad, no está en crisis sino en un cambio de época, en el paso del
capitalismo al talentismo, una nueva era que se caracteriza por ser conceptual,
conductual y de generosidad. En términos de imagen, es el paso del “hombre de
Vitrubio” de Leonardo (una hojita de papel en la Galería de la Academia de
Venecia) al Cosmovitral de Leopoldo Flores (la vidriera más grande del mundo,
en Toluca, México, que cambia según la luz). De lo pequeño a lo grandioso, de
lo artificial a lo natural, del viejo mundo al nuevo mundo, del museo a la
vida.
2º idea: la Innovación es Sostenibilidad, por la ley
de Revans (la supervivencia de un organismo depende de que su tasa de cambio
sea igual o mayor a la del entorno). El crecimiento proviene de una alta tasa
de cambio por una alta innovación; el estancamiento (y por tanto, la muerte),
de una baja innovación y baja tasa de cambio; la comodidad (que todo cambie
para que no cambie nada, como diría Lampedusa en El Gatopardo) de que una alta
innovación no suponga grandes cambios y la transición (de personas, de equipos)
la existencia de cambios sin innovación. [email protected] y nuestra organizaciones
eligen.
3ª Innovar no es Inventar, lograr algo que antes no
existía (los españoles, puestos a inventar, le ponemos un palo a algo: a un
muñeco para inventar el futbolín en 1937, a un caramelo para inventar el Chupa
Chups en 1950, a una bayeta para inventar la fregona en 1956, a la carne en
nuestras espectaculares chuletas…). Innovar es lo que es nuevo para ti, lo que
requiere observar a nuestro alrededor. Y ¿qué mirar? Siguiendo el modelo de las
cinco fuerzas de Michael Porter (que Eduardo Bueno transformó en nueve
fuerzas), los clientes, los proveedores, los competidores, los nuevos
entrantes, internamente, etc.
4ª La Innovación importante no es la transaccional
(objetos, productos) sino la relacional (personas). Es un gran cambio del
Talentismo. Para Jeff Dyer, Hal Gregersen y Clayton Christensen en El ADN del Innovador,  la innovación disruptiva empieza en cada [email protected]
de [email protected] Porque “la habilidad de las personas para generar ideas
innovadoras no es una función exclusiva del cerebro, también se trata de una
función del comportamiento” y por tanto “Si cambiamos
nuestros comportamientos, podemos aumentar nuestro impacto creativo”. Desde el
coaching (no se me ocurre un proceso mejor) debemos desarrollar cinco hábitos
ligados a la Innovación: la Asociación, la Observación, el Cuestionamiento, la
Creación de redes y el Cuestionamiento.
5ª Tenemos que empezar por “catar talento”.
El paralelismo con el vino es evidente. El talento es inteligencia triunfante,
es poner en valor lo que sabemos, podemos y queremos hacer, es capacidad por
compromiso en el contexto adecuado, es 4 D (Disfrute, Diversidad, Dedicación y
Dominio). A diferencia de la cata de un buen vino, que emplea adjetivos, en el
talento empleamos verbos, conductas (las competencias como el lenguaje del
talento) porque el talento no “es” sino “está siendo”.
6ª Aprendamos del “Circo del Sol” y de su
estrategia de océano azul (según Chan Kim y Renée Mauborgne, del INSEAD).
Practiquemos la Innovación de Valor a través de la parrilla ERAC (qué eliminar,
qué reducir, qué aumentar y qué crear).
7ª Fideliza a los mejores, aplicando el
“índice Gottman” de emociones positivas y generando contextos de Felicidad (de
Jefes a Gefes, como diría María Graciani) a través de las doce actividades
deliberadas para ser feliz, según nos ha enseñado Sonja Lyubomirsky.
La innovación no es la única respuesta (se
ha convertido en un cliché más que en una realidad) pero nos sirve para salir
adelante. Es una actitud personal y colectiva esencial en el enoturismo y en
todos los sectores de la economía.
 

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