Las diez cualidades de Liderazgo del Rey Juan Carlos I

El Rey de España declaró ayer, como todo el
mundo sabe, que renuncia a la Corona a manos de su hijo, el futuro monarca
Felipe VI. Todos los medios de comunicación dedicaron horas y horas (en general,
con muy poca sustancia, con escasísimo análisis) a recordar sus años de
reinado, la transición a la democracia, su campechanía, la profesión
periodística de Doña Leticia, que Don Felipe está más que preparado para
reinar, etc, etc, etc.
Hace algo más de un año, con ocasión del 75º
cumpleaños de Don Juan Carlos, el magazine de El Mundo publicó un especial con
varios artículos y tuvieron a bien que un servidor escribiera sobre el
Liderazgo de nuestro Rey (gracias, Marisa, por hacerlo posible).
En aquel artículo (‘Las cualidades de
Liderazgo del Rey de España’), recordaba que a mediados de los 70 historiadores
como Pierre Vilar en su ‘Historia de España’ definieron al monarca como “el
breve”, y sin embargo ha alcanzado casi las cuatro décadas de reinado (el doble
que Cleopatra o Marco Aurelio, el triple que Alejandro Magno, cuatro veces el
de Napoleón).
La longevidad en ese reinado se ha debido a
sus cualidades de Liderazgo. En concreto, a diez de ellas:
1. Paciencia: nacido en Roma, en el exilio,
llegó a España en 1948 por petición de Franco, fue elegido su sucesor en 1969 y
Rey de España seis años después. “Tuve que pasarme 20 años haciéndome el
tonto”, declaró a L’Express en 1991.
2. Un reto a alcanzar. Desde aquel 22 de
noviembre de 1975, el Rey tuvo claro un modelo de transición democrática, que
hicieron posible los gobiernos de UCD y el PSOE, y que llevaba a la alternancia
entre centro-derecha y socialdemocracia.
3. Defensa ante ante las amenazas. El 23 de
febrero de 1981 el Rey dio una muestra inequívoca de fe en la democracia. No
podía cometeré el mismo error que su cuñado, el rey Constantino de Grecia, que
en 1967 admitió una junta militar que provocó la caída de la monarquía (ni el
mismo error que su abuelo, Alfonso XIII, respecto al general Primo de Rivera).
4. Actualización constante. “Os pido que
arriméis el hombro para crear empleo, porque la situación es muy seria”, dijo
D. Juan Carlos I ante el Consejo de Competitividad en marzo de 2012. La crisis
económica y social le ha obligado a afrontar una nueva realidad.
5. Defensa de la libertad. “La libertad es,
sobre todo, un bien espiritual que se atesora y se defiende”, dijo el Rey en
Washington en junio de 1976, con apenas meses de reinado. La libertad, clave en
una democracia avanzada.
6. Autoconfianza y seguridad en su papel. D.
Juan Carlos siempre ha tenido muy claro que “el Rey no debe gobernar, ni
siquiera entre bastidores”. Nuestra Constitución de 1978 le otorgó pocos
poderes, meramente representativos, que ha sabido realizar con eficacia.
7. Marca Profesional, el mejor representante
de la nación. Todos recordaremos su presencia en los Juegos de Barcelona 92,
uno de los momentos álgidos de su reinado. Más de 230 viajes oficiales (hasta
el último momento), para mostrar en más de cien países la reputación de
nuestras empresas, o impactos como el famoso “¿Por qué no te callas?” a Hugo
Chávez en Noviembre de 2007.
8. Pasar página de contiendas fratricidas.
Juan Carlos I ha declarado que “la idea maestra de toda mi política era
conseguir que nunca más los españoles se dividieran en vencedores y vencidos”.
Poner fin a esa dialéctica de confrontación (somos un país, conviene
recordarlo, que ha sufrido tres guerras civiles), ha estado presente en todo su
reinado.
9. Aprender de los errores. Evidentemente, el
monarca ha cometido desaciertos. Sin embargo, ha mostrado la valentía y el
coraje de pedir perdón. Tras el incidente de Botsuana, Don Juan Carlos dijo:
“Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”. En ese momento, la
confianza de los españoles estaba en suspenso -4,9- cuando en 1994  era de notable: 7,5. Un año después, la
confianza en el monarca se había restablecido.
10. Sucesión garantizada. Con su cercanía
habitual, el Rey le ha enseñado al futuro Felipe VI lo siguiente: “Yo le digo a
mi hijo Felipe: Aquí hay que ganarse el sueldo día a día. Si nos tumbamos a la
bartola, nos botan”.
Y finalizaba, desde el presupuesto,
comentando que la inversión en nuestra monarquía es mucho menor que la de Gran
Bretaña (50 M €), los Países Bajos,  los
nórdicos o Bélgica, y no digamos que las repúblicas francesa (112 M €) o
italiana (235 M €).
Mi gratitud a quienes han hecho posible el
más largo periodo de paz, democracia y desarrollo de nuestra historia.

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