10 claves para aprender de la Innovación alemana

Hemos concluido Zoe y yo las vacaciones
estivales por Roma y Berlín (vuelo de Iberia Berlín-Madrid a las 19,50).
Ayer, visita al Museo Dalí (su lema: “Entra
en mi cerebro”), al Museo de la Comunicación, al Museo de Ciencias Naturales. Y
hoy, al Museo de la Técnica (mi hija va para Ingeniera Industrial, con permiso
de la autoridad y si el tiempo no lo impide).
Alemania es sinónimo de eficiencia, de
exportación, de industria… Pero, ¿de Innovación (así, con mayúsculas)? Sin
duda. En estos días he aprendido mucho de los berlineses y de los alemanes en
su conjunto al respecto. Y me atrevo, humilde y respetuosamente, a dar una
serie de claves que nos pueden resultar útiles.
– Innovación es ATREVIMIENTO. Se trata de
combinar lo clásico con lo avanzado. Como ejemplo, la Humboldt-Box cerca de la
Puerta de Brandemburgo. Un edificio futurista de cinco plantas y 28 metros de
altura, con una superficie de 3.000 m2, diseñado por KSV (Krüger Schubert
Vandreike). Abrió en junio del 2011 como sede del Humboldt Forum, Museos, la
Universidad y la Biblioteca de la ciudad. Mezclar estilos es muy innovador y
rompedor. Claro que se la ha criticado (se la ha llamado “un monstruo de
proporciones galácticas”, por Taggelspiegel), pero si no levanta ampollas es
que no marca la diferencia.
– Innovación es DIVERSIDAD. Berlín es una
ciudad tolerante, con talentos de múltiples nacionalidades y creencias. Tal vez
menos pintoresca que Nueva York o Londres, pero efectiva en su diversidad. Su
actual alcalde, Klaus Wowereit, la describe como “pobre, pero sexy”. Sus
alquileres y coste de la vida están entre los más bajos del país. Sus
universidades atraen a miles de estudiantes de todo el mundo. Sus posibilidades
son un imán para músicos y artistas, para la clase creativa. [email protected] jóvenes la
describen como “la nueva NYC”.
– Innovación es RIGOR. Sistemática, mejora
continua. Berlín tiene un claro concepto de sí misma, de sus símbolos (el oso,
la Puerta de Brandenburgo, incluso el Ampelmanm –muñeco del semáforo, en verde
y en rojo, creado en la Alemania del Este en 1961 por Karl Peglau, psicólogo
del tráfico-). Y mejora a partir de ahí, sistemáticamente. Sin claridad de
ideas y de conceptos, la innovación es parcial y limitada.
– Innovación es EJECUCIÓN. La creatividad es
una cosa (previa) y la innovación, llevar la creatividad hasta el final, hasta
la obra terminada. Muchos “creativos” no concluyen lo que empiezan, y por ello no
son innovadores. Berlín es la ciudad de la Bauhaus, creada por Walter Gropius;
de la Berlinale (el festival de cine) en febrero; de la IFA (la Feria de
Tecnología más importante de Europa); de la ITB 
(Turismo), de MeLa (Agricultura y pesca), Fruit Logistica, ILA
(Aviación), Bread & Butter (Moda) o 
VENUS (la principal feria del sector erótico en el mundo). 
– Innovación es aprovechar las OPORTUNIDADES.
Nos ha encantado el Sony Center en Postdamerplatz, diseñado por JAHN y abierto
en 2000. De una “tierra de nadie”, destruida en la II GM, a una de los más modernos
conjuntos arquitectónicos de Europa. Una inversión de 750 M €. La jirafa de
Legoland, el teatro Imax, cines, el “Billy Wilder’s” (en honor al genial
director), cafeterías y restaurantes…
– Innovación es FUNCIONALIDAD. La innovación
ha de servir para algo. Como ejemplo gastronómico, la “Currywurst” (una
salchicha alemana cortada en rebanadas y servida con curry), creada por Herta
Heuwer en Berlín (en su puesto callejero del barrio de Charlottenburg) el 4 de
septiembre de 1949. En 1959 la autora registró su salsa, Chillup. Kraft trató
de comprarle la receta, pero la Sra. Heuwer siempre se negó. Hay en la ciudad
un museo alemán de la Currywurst (a 100 m del Checkpoint Charlie), canciones y
novelas sobre este popular plato berlinés.  
 
– Innovación es HUMOR. Para innovar, hay que
saber reírse de [email protected] [email protected] Berlín es la capital del cabaret. Una de las
funciones de más éxito en la ciudad es ‘Cómo convertirse en berlinés en una
hora’, un show del cómico Karsten Keier en inglés con 100% humor alemán.
Karsten se ha formado en EE UU, ha vivido en España y nos propone dejar de ser
“demasiado amables” para convertirnos en un/a “berliner schnultze”. El
protagonista de la versión alemana de ‘El cavernícola’ nos enseña a vestirnos,
pensar, actuar, andar y hablar como berlineses. A Kennedy (“Ich Bin Ein
Berliner”) le habría encantado. 
– Innovación es CULTURA. En Berlín hay multitud
de museos y galerías de arte (solo en la “isla de los museos” encontramos una
veintena). Las universidades Humboldt, Frei y TU cuentan con [email protected] 30.000
estudiantes cada una. Las academias de artes están entre lo mejor de Europa. La
vida cultural de la ciudad es impresionante (ayer, por ejemplo, Daniel
Barneboim con su orquesta del diván). Sin cultura no hay verdadera innovación.
– Innovación es BUEN GUSTO. Innovación
siempre con criterio, porque no vale todo. En Berlín se encuentran las Galerías
Lafayette (en Friedrichstrasse), al estilo francés, o KaDeWe (Kaufhaus des
Westens, Centro Comercial del Oeste), el mayor centro comercial de la Europa continental
(el segundo de Europa tras el londinense Harrod’s): 60.000 m2 de superficie de
venta y 380.000 artículos para comprar. Se mantiene desde 1907, con un aura
entre templo de las compras e institución berlinesa.
– Innovación es RELATO. A lo largo de 3’5
siglos, Berlín tiene una fascinante historia. Ha sido construida y destruida,
enaltecida y humillada, conquistadora y conquistada, dividida y reunificada.
Berlín, ante todo, es vitalista. Barrios bohemios como el de Kreutzberg ponen
en valor su estilo de vida.   
Mi gratitud a los berlineses, y a los
alemanes en general, que tanto nos enseñan sobre Innovación.  

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