¿Malos líderes o malos seguidores? La calle, el relato y la seducción

Jornada entre Madrid y Barcelona. Reuniones
presenciales y telefónicas en la Talent Tower por la mañana, almuerzo en Gaztelubide de La Florida con el
CEO y el DG de un gran grupo empresarial, muy diversificado, junto con
María José Martín, DG de Right Management. Mi gratitud a los tres. AVE a la ciudad condal a las 4 pm y
presentación del nuevo libro de Marta Grañó, ¡Vamos!, en la Casa del Libro de
Rambla de Catalunya. Mañana te hablaré de este evento.
De la prensa de este fin de semana, me quedo
con el artículo de Moisés Naïm, ‘Peor que los malos líderes son los malos
seguidores’. Este prestigioso periodista considera que “el mundo tiene un
problema de líderes”. Un problema muy serio. Ladrones, ineptos, irrespondables,
incluso locos. “Internet hace fácil que los peores demagogos, oscuros intereses
y hasta dictadores de otros países manipulen a los votantes más desinteresados
y distraídos”. La red como canal de distribución de mentiras transformadas en
armas políticas. ¿Qué podemos hacer? Una campaña de educación pública frente a
las manipulaciones, que explique las nefastas consecuencias de la indolencia
electoral, hacer la vida más difícil a los manipuladores (hacer más
transparentes los orígenes) e impedir que las empresas tecnológicas ayuden a
los mismos.
Maquiavelo, más presente nunca. El autor de
El Príncipe (1513) denunció los métodos de los tiranos para alcanzar el poder.
Erica Benner (Yale) escribía “contra las malas artes en política” y Marc Basset
nos recordava que algunos políticos explotan el lado oscuro del maquiavelismo.
“Macron es autor de una tesina sobre Maquiavelo, mientras que Angela Merkel ha
sido calificada como “Merkiavel”. Particularmente, siempre me ha parecido que
el texto del florentino está sobrevalorado (el ataque a la religión le dio la notoriedad
que no merecía) en tanto que ‘La educación del príncipe cristiano’ (del que
hablaba en ‘El triunfo del humanismo’) de Erasmo de Rotterdam es más profundo y
práctico.
José Antonio Marina quiere hacer un
diccionario de “conjuros políticos”. Ayer, sobre “el relato”, palabra de moda
(“los nacionalistas se han adueñado del relato, el Estado ha perdido el
relato”). No hay realidad, sino interpretación de la realidad, de modo que
“quien acierta a contar la historia alcanza la victoria”. La semana anterior,
el término era “la calle”. La que viene, “seducir”. Loable intento este de los
conjuros.
“Acabemos con el ciclo maniaco-depresivo de
la economía” (Anton Costas, catedrático de la UB y expresidente del Círculo de
Economía). Para el Dr. Costas se ha perdido el nexo entre economía de mercado y
progreso. Iñaki Ortega (director de la Deusto Business School) y Fernando Mata
(DG de Mapfre) escribían sobre “Ageingnomics”, la economía del envejecimiento,
y el caso Lidl (canaliza el 8’2% de toda las exportación de frutas y verduras
españolas).
En La Vanguardia, las luces y sombras de la “Gig
Economy” (economía colaborativa), por Miquel Puig; LinkedIn se hace sitio en
Microsoft (comprada hace casi un año por 26.200 M $, representa el 5% del total
de las ventas) y Mariano Guindal trataba “la política del miedo o el miedo a la
política”, sobre el daño a la marca Catalunya y a la marca España.
Tiempos hiperVUCA éstos del cambio de época. Post-verdad, escaso liderazgo, círculos viciosos. El Talento, más valioso que nunca.

La canción de hoy es ‘Owner of a lonely heart’ de YES: www.youtube.com/watch?v=9O6e7cgkeqw 

    

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