Los secretos científicos del Timing, para tomar las mejores decisiones

He de reconocer mi debilidad por Daniel Pink (1964). Todos sus libros me parecen aportaciones sobresalientes para la gestión empresarial y para las organizaciones en general. En ‘Free Agent Nation’ dibujaba el presente y futuro de los agentes libres (de los “autónomos”, decimos aquí de forma poco apreciativa), En ‘Una nueva mente’ (A whole new mind) de 2008, título que juega con el futurismo de ‘Un mundo feliz’ (A whole new world) y el poder mental, nos descubrió la era conceptual: diseño, relato, sinfonía, empatía, juego, propósito. Lo traté en ‘Del Capitalismo al Talentismo’, porque la conceptualidad (el poder de la marca, de la categoría) está en la esencia de esta nueva era del Talento. ‘Las aventuras de Johnny Bunko’ (2009) es una estupenda incursión en el cómic, en el manga, muy vanguardista. ‘La sorprendente verdad sobre qué nos motiva’ (2011), con prólogo de un servidor, es uno de los mejores libros sobre motivación que se han escrito. Y ‘Vender es humano’ (2013), también con prólogo de un servidor, un gran texto para el desarrollo del talento comercial.
Daniel Pink acaba de publicar ‘When: The Scientific Secrets of Perfect Timing’ (Cuándo: Los Secretos Científicos del Tiempo Perfecto’). ¿Se puede escribir algo novedoso, innovador, de vanguardia, sobre la gestión del tiempo? A fe que Daniel Pink lo ha hecho, porque combina como pocos el rigor de la investigación con la amenidad de un buen relato.
En 2011, Michael Macy y Scott Golder (Universidad de Cornell) analizaron 500 millones de tuits de dos millones de usuarios de 84 países durante dos años. La tesis era comprobar el estado de ánimo de estas personas usando el LIWC (en inglés, Búsqueda Lingüística y Contabilización de Palabras), si era diferente por la mañana o por la noche. De una manera espectacular, las emociones positivas se mostraban por la mañana e iban decayendo con la caída de la tarde, fueran [email protected] [email protected] [email protected] o [email protected], cató[email protected] o musulmanes, [email protected] o [email protected]… La misma oscilación diaria, en cualquier parte del mundo: pico, bajada y rebote. En términos de toma de decisiones, mejor hacerlo por la mañana que por la tarde. Hay alondras y búhos (que deciden mejor por la noche).
Por tanto, nuestras capacidades cognitivas no se mantienen estables a lo largo del día. Además, las fluctuaciones son más extremas de lo que pensamos. ¿Por qué? Porque cuando nos levantamos, nuestra temperatura corporal es más baja y empieza a elevarse. Así se eleva nuestro nivel de energía y de alerta. Con ellos, nuestra inteligencia ejecutiva: concentración y deducción. Así hasta un pico, comienza a descender por la tarde y se restaura por la noche.
Importantes consecuencias: en el horario escolar, por ejemplo. Según una investigación realizada en Dinamarca, los resultados de los estudiantes son menores por la tarde. “El timing no lo es todo, pero es esencial” (Daniel Pink).
Un tendencia que no es universal, que reconoce excepciones en algunos individuos (como los “búhos”). Las alondras suelen nacer en otoño e invierno; los búhos, en primavera y verano.
Reconozcamos la importancia del timing, diario, semanal y mensual, para establecer rutinas eficaces. Es sentido común, pero no suele ser “práctica común” (hábito). Pequeños descansos ayudan a ser más energético y productivo.

La canción de hoy, de Melendi: ‘Código postal’

“Sólo donde estás tú está mi hogar/y la luz de tu mirada es mi código postal”

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