Su sueño fue escapar de su destino. El Talento de Marisa Paredes

Jornada entre Madrid y Sevilla. Encantado de volver a la capital de Andalucía, que tan gratísimos recuerdos me trae. Mañana participaré en la jornada ‘Las personas en el centro’, en la que hablaremos del empleo y de su futuro, de las organizaciones ante la digitalización y de las mejores prácticas de empresas punteras. Mi gratitud a Felipe, Inmaculada y todo el equipo de APD.

Me ha gustado la entrevista en La Contra de La Vanguardia hoy; “Conseguí mi sueño, que era escapar de mi destino” (Marisa Paredes, entrevistada por Ima Sanchís). 72 años, 30 en pareja, una hija: María Isasi (de su relación con el director de cine Antonio Isasi-Isasmendi) . Feminista, ecologista, cree en la justicia. Sin creencias. “Pasar por aquí ya me parece interesantísimo”.

Lo esencial… “ser fiel a mí misma, consecuente y honesta”.

De niña… “yo era la hija de la portera. Estaba rodeada de gente muy rica, lo tenían todo. Recuerdo la estela de perfume que dejaban las mujeres a su paso”. Le preguntaba a mi madre: “¿Por qué ellos tienen tanto y nosotros tan poco?”. Ella le respondía: “El destino”. “Entendí que uno es lo que quiere y lo que no consigue”.

Su sueño fue escapar de su destino. “He luchado, pero he tenido mucha suerte. Recuerdo que, cuando tenía un mal día, una amiga me decía: “No te lo tolero, has salido de una portería”.

Salió de la plaza de Santa Ana, 13… “Cuando me fui de gira. Era menor de edad y fue terrible, entonces una mujer no podía viajar sin permiso de su padre o de su marido. Tuve que hacer una huelga de hambre en casa”. Su padre jamás vino a verla, ni siquiera a los estrenos de las pelis de Almodóvar. “La primera vez que me acompañó fue cuando me hicieron Caballero de las Artes y las Letras francesas”.

Las etapas del amor. “Tengo una relación desde hace 30 años, vivimos en mi casa, pero él tiene su apartamento. Sin esa posibilidad de escapar cada uno a su guarida no habríamos aguantado tanto”.

Envejecer. “Es triste, pero encuentras un punto de equilibrio. Cuando eres mayor, tienes miedo a menos cosas. Temes ponerte enferma y que eso te fastidie lo que te queda, pero por lo demás, el hecho de hacer y decir lo que quieres, hace que te sientas bien en tu piel. No siempre fue así”.

El éxito le llegó con 50 años, con ‘Tacones lejanos’. “Me dio la oportunidad de abrirme al mundo y el mundo me acogió, fue fantástico. Pero la mejor edad, sin duda, es cuando te sientes a tus anchas, en la madurez, antes hay demasiadas cosas que atender”.

La amistad: “Es lo más: complicidad y aceptación: El tipo de amor que te acepta tal y como eres. En el amor de pareja, el otro siempre quiere cambiarte”.

Lo que le ha maravillado. “La primera vez que vi el mar fue increíble, recuerdo que pensé: “Qué pena que tanta gente se muera sin conocerlo”; como mi abuela, una mujer sabia a la que yo adoraba. A mi madre la llevé a Canarias para que lo viera, y fui muy feliz. Esas pequeñas cosas son las que te hacen ver la vida de una manera menos dramática”.

¿Conoce su parte oscura? “Una parte sí, como la impaciencia, y lo que me ayuda es respirar y colocarme en un lugar más receptivo, porque si cierras las puertas te niegas la evidencia de que puede ser de otro modo”.

¿Las personas más importantes de su vida? “Mi hija, mi madre y Fernando Fernán Gómez. Lo conocí con 15 años”.

Fernando Fernán Gómez como mentor: “Yo estaba fascinada por su inteligencia, por su sabiduría, y él estaba sorprendido por mi madurez. Fui adulta muy pronto. Fernando tenía toda una serie de posibilidades que yo no tenía: íbamos al teatro, a oír jazz, conciertos…, fue una especie de Pigmalión y un amor inmenso”.

Me gusta mucho Marisa Paredes como actriz. María Luisa Paredes Bartolomé (3 de abril de 1946) epezó como actriz en el cine a los 14 años y en el teatro a los 15, como meritoria de la compañía de Conchita Montes. En los 60 y 70 intervino en ‘El mundo sigue’ (1965, de Fernán Gómez), spaghetti westerns y comedias de Marisol. En 1980 trabajó en ‘Ópera Prima’ de Fernando Trueba. Tres años más tarde, Amodóvar le dio un papel en ‘Entre tinieblas’. Obtuvo papeles principales en ‘Tacones lejanos’ y ‘La flor de mi secreto’ (nominada al Goya). Después actuó en ‘Todo sobre mi madre’ (1999), ‘Hable con ella’ (2002) y ‘La piel que habito’ (2010).

Ha intervenido en ‘La vida es bella’ con Roberto Benigni y ‘Profundo carmesí’ de Arturo Ripstein.

En teatro, 13 obras (desde El apagón o Las criadas a Hamlet o Sonata de otoño); en cine, 77 películas; en televisión, más de dos docenas de series, incluyendo Estudio Uno (unas 24 obras). Presidenta de la Academia de 2000 a 2003.

Marisa Paredes ha demostrado que, aunque le tocaran malas cartas en la vida (de niña, seis personas en las dos habitaciones de una portería), desde su vocación y su talento ha dejado huella.  Goya de Honor, la Academia del Cine Catalán le rinde homenaje a Marisa Paredes. De su extensa filmografía, me quedo con ‘Tierno verano de lujuria y azoteas’  (1993), ‘Reinas’ (2005) y ‘Después de la lluvia’ (2007).

 

La canción de hoy, de la banda sonora de ‘Tacones lejanos’, la versión de Luz Casal de ‘Piensa en mí’:

 

 

 

 

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