La mente de los justos, la moralidad instintiva y la Gala del cine español

No puedo resistirme a comentar la Gala de los Goya anoche, por aquello de que me quedé a verla y tal vez podamos aprender algunas lecciones en esta sociedad del espectáculo.

En primer lugar, los “criterios de excelencia”; la puntualidad y la satisfacción del cliente (el espectador). La ceremonia se prolongó 25 minutos (casi media hora) más allá de lo previsto, una lástima; Joana, hija de Andreu Buenafuente y Silvia Abril (6 años de edad), se quedó dormida en el patio de butacas.

Luces y sombras. Algunas ocurrencias del matrimonio gamberro de humoristas, momentos emotivos y poco más, porque no parece claro el “para qué” (el propósito) de la Gala: que se superen los 100 M € de facturación del cine español. El cine francés produce unas 300 películas al año, factura más del 35% del total y vende fuera del país todavía más que a nivel nacional, porque el CNC forma parte de la médula espinal de la cultura gala.

Lo dijo Buenafuente: “Este año el cine español ha superado los 100 millones en cartelera, lo que para Amancio Ortega es un mal fin de semana” (no le falta razón a Andreu, porque Inditex factura más de 12.000 millones de euros anuales, lo que significaría de media unos 1.000 millones al mes, y por tanto unos 150 M por fin de semana). Es la diferencia entre la empresa dirigida por Pablo Isla, el mejor CEO del mundo, y este sector.

Tal vez esté en su estructura (“Los premios en general son galas tediosas, porque la propia dinámica de entregar premios es aburrida”, declaró Joaquín Reyes, presentador con Ernesto Sevilla el año pasado, que fueron muy criticados). Si es así, lo que hay que hacer es cambiarlo.

El comienzo, con un corto en el que Andreu y Silvia conducen por un puente hispalense y se cruzan con el “mambotaxi” de Guillermo Montesinos en ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’. Del monólogo inicial de la pareja, lo mejor fue el “Queremos agradecer la confianza a la Academia y a Mariano Barroso, un presidente que fue elegido en el mes de junio. Un Mariano que entra por otro que sale. Los Marianos son dos presidentes que han hecho muchísimo por la ficción en este país”. Y, por parte de Silvia Abril, “Para una mujer de mediana edad presentar los Goya es la manera más fácil de conseguir un trabajo en el cine español”.

Ellos mismos se parodiaron (“se están cargando la fiesta del cine español”). Y pudimos disfrutar de una serie de frases ingeniosas; sobre la película ‘El Reino’ de Sorogoyen (el biopic de los de Soto del Real), su protagonista Antonio de la Torre (“Se habla mucho de los límites del humor, ¿pero para cuándo los límites de papeles al año para Antonio de la Torre?”), Pedro Sánchez (“Si la gala se alarga a lo mejor le da tiempo a llegar al presidente del Gobierno español, que no ha podido venir porque dijo que tenía un mitin en Zaragoza. Además, el mitin que es ya pa los convencidos…”), los podemistas (sobre ‘Todos lo saben’: “Una película que junta en la misma casa a Penélope Cruz, Javier Bardem, Ricardo Darín, Elvira Mínguez, Inma Cuesta… y todos desconfían de todos. ¡Un montón de gente encerrada creyendo que el malo es el otro! Parece un congreso de Podemos”, “Echenique está aquí con nosotros. Un político muy cinematográfico, ¡su vida es un traveling!”), el feminismo de Leticia Dolera en los premios Feroz (Carmen y Lola, dos gitanas lesbianas. A Letizia Dolera le ha tenido que explotar la cabeza. Ha debido de pensar: ‘Hostia, ¡alguien más feminista que yo!”), el ex-entrenador del Real Madrid (“Campeones va de un entrenador en lo más alto de su carrera que es despedido y desciende a los infiernos, un poco la historia de Lopetequi”)… Un poco de salsa que no justifica la calidad del plato.

Lo de los humoristas David Broncano y Berto Romero (de la “banda” de Buenafuente) “colgados” de sus partes no salió bien: largo, poco inspirado, a Berto se le cayó el sobre. Laura Pedro, la primera mujer en ganar un Goya a los efectos especiales, vio interrumpido su momento por esta mini “comedia de entrepierna” tan arcaica,

Más de 90 minutos después de empezada la ceremonia, con 15 premios por entregar, a los presentadores de los “cortos” (Lucía Jiménez y Eduardo Casanova) se les ocurrió reivindicarlos y aparecieron una charanga, la tuna, una batukada, un supuesto ballet contemporáneo (Juan Sanguino ha comentado en ICON que el escenario, “abarrotao”, parecía ‘¿Qué apostamos?’). Y Máxim Huerta, bromeando sobre “lo breve”. “La España de charanga y pandereta”, que escribió Machado. Parece que no tenemos remedio.

Los “Campeones” entregaron el primer galardón de la noche. Uno de ellos, Jesús Vidal,nos dio una lección de cómo se recoge un premio,desde los agradecimientos (desde los operarios de la cinta a sus sobrinos) y de sana reivindicación: Su premio, a una persona con discapacidad, es un reconocimiento a “la inclusión, la diversidad y la visibilidad; qué emoción”.  Preciosa la mención a sus padres: “a mí sí me gustaría tener un hijo como yo”.

Y poco más. Los directores de cine fantástico y de terror (Alejandro Amenábar, J.A. Bayona, Jaume Balagueró, Nacho Vigalondo, Paco Blaza, Rodrigo Cortés, Juan Carlos Fresnadillo y Álex de la Iglesia) homenajeando a Chicho: las imitaciones del gran Antonio de la Torre (11 nominaciones en 13 años), desde José Mª García a Chiquito de la Calzada y su apelación a los políticos vocacionales que promueven el bien común; el momento “Francis McDormand” de Eva Llorach (‘Quién te cantará’) pidiendo al resto de las nominadas que se levantaran en reivindicación del talento femenino porque tiene “la idea loca de que el cine puede cambiar las cosas”, Pedro Almodóvar y su reparto de “Mujeres…” entregando el Goya a la mejor película. Y la oportunidad perdida de que 3 millones de teleespectadores se fueran a la cama con buen sabor de boca, determinados a ver las cintas españolas del año.

En el capítulo de premios, la mejor película para ‘Campeones’ (muy merecido), siete para ‘El reino’ (curioso que los sobres en la Gala costaran tanto de abrir): director, montaje, guión, sonido, actor de reparto (Luis Zahera), actor protagonista (Antonio de la Torre) y música original. Tres para ‘Carmen y Lola’ y a las películas ‘Roma’ de Alfonso Cuarón’ y ‘Cold War’.

He estado leyendo la magna obra ‘La mente de los justos’ de Jonathan Haidt. Profesor de la NYU (New York University), este psicólogo social y docente en Liderazgo Ético compendia los últimos avances en neurociencia, sociología y psicología social para enseñarnos que la moralidad es más instintiva que racional.

Se trata en realidad de tres textos, concatenados.

  1. La intuición viene primero, el razonamiento estratégico después. “La mente está dividida como un jinete sobre un elefante, y el trabajo del jinete es servir al elefante”. El elefante es la inteligencia generadora y el jinete, la inteligencia ejecutiva. Se creía que la moralidad era innata o aprendida en los primeros años, o tal vez racional. Haidt propone que es instintiva. Su modelo intuicionaista parte de Hume y lo hace más social. “Si quieres hablar a alguien de un tipo político, debes apelar a su elefante”. Porque “los elefantes mandan”. los cerebros evalúan de forma instantánea y constante, los juicios políticos y sociales dependen de ráfagas intuitivas rápidas, el cuerpo influye en los juicios morales, los psicópatas razonan pero no sienten, los bebés sienten pero no razonan, las reacciones afectivas aparecen en el lugar correcto y en el momento correcto. Nuestro portavoz interno justifica automáticamente todo. Mentimos, hacemos trampa y nos justificamos tan bien que honestamente creemos que somos honestos. Nuestro razonamiento (y Google) nos llevan a donde queramos. Podemos creer casi todo lo que que suponga un apoyo para nuestro equipo. La racionalidad es un delirio.
  2. La moralidad es mucho más que justo o injusto. “La mente de los justos es una lengua con seis receptores gustativos”. La moralidad WEIRD (rara, en inglés Occidental, Educada, Industrial, Rica y Democrática) no es universal. Cinco candidatos para los receptores del gusto son el cuidado, la equidad, la lealtad, la autoridad y la santidad. Los fundamentos morales de la política son Cuidado vs Daño,Equidad vs Engaño, Lealtad vs Traición, Autoridad vs Subversión, Santidad vs Degradación. El sexto es Libertad vs Opresión. Haidt cree que “los republicanos entienden mejor el modelo intuicionista social que loa demócratas”.
  3. La moralidad une y ciega. “Somos un 90% chimpancé y un 10% abeja”. Darwin mostró que la moralidad es una adaptación que evoluciona por selección natural y que opera individual y colectivamente. Somos “homo duplex” (en el mundo ordinario, salvo fogonazos de felicidad trascendente). El interruptor de la colmena se muestra en el asombro en la naturaleza, en las “drogas de Durkheim” y en los raves: nos une, nos conforta y nos impide pensar por nosotros mismos. “La religión es un deporte de equipo”; no hay creyentes solitarios. ¿No podemos disentir de forma constructiva? Difícilmente.

La definición de moralidad de Jonathan Haidt es la siguiente. “Los sistemas morales son conjuntos de valores, virtudes, normas, prácticas, identidades, instituciones, tecnologías y mecanismos psicológicos evolucionados que trabajan juntos para suprimir o regular el interés propio y hacer posible las sociedades cooperativas”. La moralidad es cultural; estoy con JA Marina con que la ética es universal, “el modo más inteligente de vivir”.

Como conclusión, el profesor Haidt nos propone generar puentes antes de entrar a hablar de moral, de políticca o de religión. Primero unas risas, un reconocimiento. Y después charlar amistosamente. Porque la cosa es más instintiva y tribal de lo que nos hemos creído hasta ahora.

 

La canción de hoy, ‘Éste es el momento’, de Coque Malla, de la Banda Sonora de Campeones

Pequeño homenaje a estos héroes que han hecho la película del año.

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