Margarita Álvarez nos enseña a deconstruir la Felicidad y mezclar sus ingredientes

Ayer fue el Día Internacional de la Felicidad (lo conmemora Naciones Unidas desde el 2012) y lo celebramos en el Teatro Reina Victoria con la presentación del primer libro de Margarita Álvarez, ‘Deconstruyendo la Felicidad’. El Reina Victoria es un teatro centenario en el que en estos días puedes disfrutar de ‘Perfectos Desconocidos’ (una comedia divertidísima), ‘Yo maté al Rey León (Dani de la Cámara) y ‘La casa de Bernarda Alba’ (Mónica Tello).

La del libro de Margarita Álvarez, que en su día dirigió el Instituto de la Felicidad de Coca-Cola, fue una presentación fabulosa. Más de 500 asistentes, Mónica Galán Bravo, autora de ‘El Método Bravo’, como maestra de ceremonias (Mónica entrevista, hace humor, canta, baila; es excepcional y desborda una alegría contagiosa). Actuaciones del humorista Dani de la Cámara y del mago Jorge Luengo, intervenciones de Roger Domingo, Irene Villa, Marta García Aller, Laura Rojas Marcos… En fin, una fiesta para presentar el libro de Margarita de una forma apoteósica.

¿Qué nos ofrece ‘Deconstruyendo la Felicidad? ¿En qué se diferencia de la pléyade de libros sobre la felicidad, la autoayuda y la psicología positiva que inundan las librerías? Margarita Álvarez, con toda su experiencia (ha sido reconocida como una de las 50 mujeres más poderosas de España y en el Top 100 de las más influyentes), parte de la importancia que le otorgaba a la Felicidad de mi coach favorito, Aristóteles de Estagira. “La felicidad es el principal objetivo del ser humano”. Sin embargo, se ha banalizado tanto por la industria que se ha convertido, desgraciadamente, en una mercancía de usar y tirar.

Cada uno ve la Felicidad a su manera, busca la Felicidad a su manera (el epílogo del libro es de Chris Gardner, cuya historia generó la película ‘En búsqueda de la Felicidad’) y actúa a su manera respecto de la Felicidad.

La clave, para MA, es confundir la Felicidad con la Alegría. Algo fundamental. Una persona, nos enseña Margarita, puede estar feliz sintiendo tristeza, frustración, en una etapa de duelo… La Felicidad no es un Nirvana, sino saber superar los dificultades.

De hecho, estoy con Margarita en que llamamos “emociones negativas” a las que no son negativas: el miedo, el asco, la ira, la tristeza. Sí, el carácter se forja gestionando todo tipo de emociones.

Ayer Mónica Galán Bravo invitó reiteradamente a la audiencia a que reflexionara sobre la Felicidad, los logros, las emociones, etc. Se refirió a las investigaciones de Sonja Lyubomirsky (La Ciencia de la Felicidad): el 10% de la Felicidad es externo, el 50% referencial (lo que hemos “aprendido” en los primeros años de vida) y el 40% totalmente voluntaria. Y nos recordó el poder de la gratitud: cuando nos sentimos agradecidos no estamos tristes ni enfadados.

Para Margarita, los tres ingredientes clave de la “masa madre” son:

  • Disfrutar de los pequeños placeres de la vida
  • Encontrar un sentido a nuestras vidas, dejar huella en los demás
  • Las relaciones con otras personas, porque el ser humano es un “zoon politikon” y necesita de los demás

Tres elementos presentes en mi definición favorita de la Felicidad, no por casualidad de Aristóteles: “experiencia global de Placer y Significado”. De ahí las 3 P: Placer, Propósito y Poder (el poder del equilibrio, para no ser ni hedonistas obsesionados con el placer ni perfeccionistas que desprecian el disfrute). Las empresas felices (formadas por gente feliz) son PDO (Organizaciones Guiadas por el Propósito), diseñan y ejecutan experiencias de Talento placenteras (en las que las conversaciones de carrera resultan cruciales) y fomentan el equilibrio (desde la gestión del estrés: relajación, mindfulness, hasta la valentía como término medio, virtuoso, entre la cobardía y la temeridad). Por ello, citando a María Graciani, deben tener no jefes sino “GeFes” (Generadores de Felicidad), líderes digitales.

Como sabes, la deconstrucción es una escuela filosófica de carácter postestructuralista que lideró Jacques Derrida (1930-2004) centrándose en el análisis textual basado en las paradojas (Heidegger hablaba de “destrucción” y Freud de “disociación”). El término lo han popularizado los chefs, y en especial Ferran Adrià con su deconstrucción de la tortilla de patatas: “la deconstrucción consiste en utilizar y respetar armonías ya concebidas y conocidas, transformando la textura de los ingredientes, así como su forma y temperatura, manteniendo cada ingrediente, para incluso incrementar la intensidad de su sabor”.

Seguro que el de Margarita Álvarez será uno de los libros más vendidos del año. El tema, su enfoque y la amplia experiencia de la autora lo merecen ampliamente.

La canción que te propongo hoy, una de las que se considera que nos hace más felices, es ‘Don’t stop believing’, de Journey:

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.