Coincidencias, subjetividad y tu media naranja

Una de las webs que suelo consultar con frecuencia por la calidad de sus artículos y la actualidad de sus investigaciones es la de Psychology Today. Esta mañana me he encontrado con dos artículos que me han llamado poderosamente la atención.

El Dr. Bernart Beitman se preguntaba (nos preguntaba) por la capacidad humana de estimar las probabilidades. Algo bastante sencillo desde el punto de vista racional, no tan fácil en la realidad cotidiana: https://www.psychologytoday.com/us/blog/connecting-coincidence/201904/can-you-accurately-estimate-coincidence-probabilities

Distintos investigadores ( Hanley, 1984, 1992; Mathews & Stones, 1989; Mock & Weisberg, 1991) han demostrado que nuestra estimación de las coincidencias no depende tanto de nuestro raciocinio (no somos seres perfectamente racionales) sino de nuestras experiencias en el pasado. Así lo han analizado Blagrove, French y Jones (2006); Blackmore (1997); Blackmore y Trosiancko (1985); Brugger, Landis y Regard (1990); Bressan (2002); Dagnall, Parker, y Munley (2007) o Musch y Ehrenberg (2002).

Susan Jane Blackmore (Universidad de Plymouth), experta en cerebro adolescente, insiste en que las creencias sobre lo paranormal afectan a la capacidad humana para estimar las probabilidades. En definitiva, “cuando nos referimos a las coincidencias de los demás, somos bastante buenos en el juicio; cuando son las propias, la cosa cambia”. Las emociones nos afectan, u mucho, tanto en el recuerdo como en la estimación.

Mi gratitud al Dr. Beitman (Universidad de Virginia) y a la Dra. Magda Osman (Universidad Queen Mary de Londres).

Estoy siguiendo en Netflix una serie francesa de ciencia-ficción llamada ‘Ósmosis’, sobre tecnología en el cerebro (nanorobots que analizan el inconsciente) para encontrar la “media naranja”, tu alma gemela. Un argumento interesante.

En esta línea, el Dr. Mark Travers, analiza también en Psychology Today la ciencia sobre las “preferencias de compañ[email protected]” (mate preferences). https://www.psychologytoday.com/us/blog/social-instincts/201904/is-he-my-type-the-science-behind-mate-preference

El profesor Travers nos propone que apuntemos el color de ojos y pelos de todas nuestras parejas y ex, así como el color de pelo y ojos de nuestros padres: ¿hay pautas? Así lo han hecho unos investigadores de la República Checa ( Štěrbová, Z., Tureček, P. y Kleisner, K. (2019), con más de 1.000 participantes en el estudio. Los hallazgos son los siguientes: las personas solemos elegir sistemáticamente los mismos colores en pelo y ojos (hay “tipos”), tanto en relaciones estables como de corta duración; las asociaciones son más fuertes cuando el padre y la madre tienen el mismo color de ojos, pero el color de pelo de los padres no es predictivo.

Estos patrones suelen por “impronta previa” (lo que hemos vivido en la infancia) y/o por “homogamia” (similitud con [email protected] [email protected]). MArk Travers comenta además que la expresión facial de nuestros padres (madre y padre) nos determina.

En ambos casos, la estimación de las coincidencias y la “media naranja”, las emociones (que son muy importantes) vienen determinadas por el poder del contexto (familiar, social, laboral). El Talento, además de Capacidad y Compromiso, está determinado en su valor por que el Contexto sea más o menos adecuado.

He estado leyendo ‘A merced de un Dios salvaje’, de Andrés Pascual (Logroño, 1969). Un abogado (más de 20 años de carrera profesional), escritor de éxito (su novela ‘Taj’ fue Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio) y conferenciante, a caballo entre Londres y La Rioja.

Se trata de un thriller psicológico, primorosamente escrito, ambientado en un pueblo vitivinícola (San Vicente de la Sonsierra, una localidad de 1.000 habitantes a los pies de la Sierra del Toloño donde se encuentran una veintena de bodegas, entre ellas las de Carlos Moro). La Finca Las Brumas es la bodega de los abuelos de Raúl, un niño de 11 años que sufre una rara enfermedad. Su padre, Hugo, fotógrafo de prensa, no está en su mejor momento profesional y quiere reclamar la herencia de su vástago. 20 años antes, un hermano de su mujer (por tanto, tío de Raúl e idéntico a él) desapareció misteriosamente durante una tormenta. Todo el pueblo teme que la desgracia se vuelva a repetir.

En la dedicatoria, Andrés me anima (nos anima) a “rebelarnos contra nuestros Dioses más salvajes”. La naturaleza y la cultura; lo que cultiva el campo y lo que se cultiva socialmente: una combinación que puede resultar verdaderamente explosiva, que alimenta miedos, vergüenza, deseo, ambición, traición y gloria, alimentado día a día desde las tradiciones inconscientes.

No suelo leer novela, pero ésta me ha atrapado. Una localización fabulosa, atravesada por el Camino de Santiago. Un retrato certero de las personas y las sociedad de una tierra generosa, un argumento vibrante y conmovedor en su tragedia. La novela, publicada el año pasado, ya está en su segunda edición. Imagino que a no tardar será la base de una película o de una serie de televisión de éxito. Gracias, Andrés y Raúl, por este regalo que más allá del thriller nos enseña mucho de psicología social.

La canción de hoy, ‘It’s the way you make me feel’ de Steps

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