Las leyes irrefutables de un evento inolvidable

Ayer mi hija Zoe celebró su graduación como Bachiller en su colegio, el SEK Ciudalcampo. Un momento importante en la carrera de una persona, de la que sus familiares nos sentimos muy orgullosos. Mi gratitud hacia ella, sus compañ[email protected] y la institución académica, una de las mejores de Europa, que durante 16 años ha hecho posible que se haya convertido en quien es (y lo mejor está por llegar). Ya sabes que la educación es la inversión más rentable en esta nueva era, el Talentismo, en la que el Talento es el motor de transformación.

En honor a mis compañeros Óscar y Francisco, que ayer realizaron unas excelentes presentaciones (claras, concisas, impactantes, sumamente útiles para el público al que iban dirigidas) en un curso piloto de la Talent University, éstas son mis recomendaciones desde la experiencia de más de 30 años para que un evento sea memorable.

  1. Propósito (Para qué): Foco en la audiencia. Desgraciadamente, en el 80% de los casos, los eventos están pensados para satisfacer el ego de quienes los organizan y por tanto carentes de empatía (¿Qué les puede valer a quienes estarán sentados entre el público?). Óscar mencionó el “círculo dorado” de Simon Sinek (Start with Why, Empiece por el Para qué) y su vídeo de TED , Cómo los grandes líderes inspiran a la acción

2. Domina el tiempo. Cuidado con extendernos demasiado (el “timing” es fundamental). Si las presentaciones son de 5′, mejor que de 15′. Un TED (tiempo ideal) son 18′. A los tres cuartos de hora, el público ya no mantiene la atención (por eso los partidos de fútbol son de dos tiempos). Y un acto de más de dos horas no tiene justificación. La puntualidad, de inicio y de cierre, es signo de una organización profesional que se ocupa del talento y del cliente.

3. Y domina el espacio. Cuidado, cuando el evento se celebra al aire libre, con el exceso de calor y/o de frío (o de ambos alternativamente), Buena temperatura, buena iluminación, buen sonido. En caso contrario, el evento dejará de ser un éxito. Las condiciones de la sala son un factor higiénico: si son las deseables, no se recuerdan; si no lo son (y es frecuente) dan al traste con el evento.

4. [email protected] de ceremonias, al servicio de los demás. Se trata de una figura imprescindible a la que no suele darse el valor que merece. Si elegimos a alguien que quiere brillar alimentando su ego, nos cargamos el evento. De nuevo, Liderazgo de servicio.

5. Aportaciones relevantes. Los eventos no deberían ser juegos políticos alimentados por la endogamia, sino situaciones de aprendizaje real. Los “speakers” han de sorprender positivamente, no abusar de las citas (y peor si no citan de quién es la frase o la fórmula) y seguir la secuencia clásica: inicio, nudo, desenlace, desde un relato emocional, racional y de la acción (el “Ethos, Pathos y Logos” de la oratoria aristotélica). En caso de dudas, el “Método Bravo” de Mónica Galán.

6. Intermedios con sentido. Se trate de una actuación musical, de una entrevista o de un vídeo (ahora se lleva mucho esto de poner vídeos corporativos), han de ser breves y significativos. De nuevo, hay fracasos sonoros por buenas intenciones pero mala planificación.

7. Inicio y cierre de altura. Decía D. César González Ruano, maestro de periodistas, que un artículo “debe ser como un chorizo: bien atado al principio y al final”. Lo mismo ocurre con un evento. Ha de iniciarse con un concepto poderoso (el “para qué”, el propósito de la reunión) y cerrarse con una llamada a la acción por quien tenga autoridad moral para ello.

La diferencia entre un magnífico evento y un rollo patatero (que suelen ser los más) está en pensar en el cliente de verdad y en los detalles de buen gusto hacia el mismo.

Para todas las organizaciones conscientes de la importancia de la Learnability (Aprendibilidad), recordemos lo obvio: la memoria (para que recordemos lo que hemos vivido) reside en el sistema límbico, en el lugar de las emociones. Simplemente oír sin escuchar (sin activar la consciencia) asistiendo como un mero espectador y no como un/a protagonista del acto nos deja fríos: por ello conviene tomar notas aporta un 60% más de activación cerebral), hacer participar de verdad a la audiencia y comprobar continuamente (postura corporal, expresión de la cara) cómo se sienten y qué piensan respecto a lo que escuchan, deseablemente a lo que viven.

El 80% de los eventos resultan de la endogamia burocrática y no sirven al propósito para que fueron creados. El Liderazgo es precisamente inspirar e integrar de una manera imaginativa e intuitiva (el modelo i4 de Silvia Damiano). Precisamente Silvia Damiano, desde Borneo (Indonesia), me ha enseñado el concepto de “Future Fit”. O encaja en el Futuro (una persona, un equipo, una empresa, una sociedad) o vete olvidando…

Gracias a Óscar, a Francisco, a Silvia, a Mª Cruz Lagar (Directora del Colegio Internacional SEK Ciudalcampo) y por supuesto a Zoe por generar eventos inolvidables.

La canción de hoy ‘Unforgettable’, no en la versión de Nat King Cole, sino en la de George Benson

https://www.youtube.com/watch?v=KC1ScVoYm2M

Never before, has someone been more…

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