La Empleabilidad nos hará libres y la Libertad nos hará empleables

Ayer por la mañana mantuvimos la primera reunión (virtual) de preparación del próximo Trending Talent Talk, sobre “Los robots nos necesitan” (gracias, Loles y Julia por vuestro impulso), a celebrar en Madrid, en la Talent Tower, el próximo 20 de junio de 9,30 a 11,30 h.

En esta ocasión el invitado de honor será Alberto Levy, (@betoleby), el “evangelista de la innovación”, ingeniero informático galardonado que combina el arte con la tecnología para un “storytelling” de una manera innovadora. Me gusta su concepto de “el éxito del fracaso”: explicar sus fracasos para seguir aprendiendo, y que hable de “La Vida Digital en la era de las personas”. Desde el XL Desafío de Valencia, hace dos semanas, se ha unido al proyecto del Human Age Institute. Algo muy de agradecer.

Como he comentado en diversas ocasiones, la clave (“el nombre del juego”) en el Talentismo es la Empleabilidad, concepto acuñado por el profesor de estrategia Sumantra Ghoshal (1948-2004). La Empleabilidad (Employability) es la capacidad que tenemos las personas para generar un empleo (implicarnos en nuestro talento) o para conseguirlo y mantenerlo en una organización ya creada. En la era del talento, la tecnología debe ser un trampolín para nuestra empleabilidad, si no nos “robotizamos” sino que desarrollamos nuestro talento.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la Empleabilidad como “conjunto de aptitudes y actitudes que permiten a una persona conseguir o conservar un empleo”. Va bien encaminado; sin embargo, entre los componentes del talento faltaría el Compromiso (la energía que le ponemos a lo que hacemos) y el Contexto.

La Empleabilidad es, ante todo, cuestión de Libertad. El DRAE define en su primera acepción como “la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, o de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”. La apelación a la decisión, a la acción (o la inacción) y a la responsabilidad son consustanciales a la libertad.

“Arbeit macht frei” (El trabajo os hará libres) es la infame frase que podía leerse en la entrada del campo de concentración de Auschwitz. El título de una novela de 1873 del escritor austriaco Dienfenbach, de un programa de obras públicas y de ahí a los campos de exterminio. El trabajo nunca hace libres; la empleabilidad, por supuesto.

Pensemos, por ejemplo, en la motivación. Como ha demostrado Daniel Pink (‘La sorprendente verdad sobre qué nos motiva’, que tuve el honor de prologar en su versión española), la motivación extrínseca, el palo y la zanahoria, no funciona en absoluto. De hecho, además de ser ineficaz, provoca comportamientos cortoplacistas y poco éticos. La motivación es intrínseca o no es motivación (“Nadie motiva a nadie”). Los tres motivadores internos son el Propósito (el Para qué), la Autonomía (empoderamiento) y la Maestría (aprendizaje). ¿El denominador común de los tres? La libertad).

La pretensión de la diigtalización, de la robotización, es automatizar todas las actividades alienantes para liberar al ser humano de las tres grandes labores plenamente humanas: las creativas, las intuitivas y las emotivas. Para el trabajo en equipo, para la innovación, para el servicio al cliente (y convertir a los clientes en fans, en la economía de la suscripción).

Las organizaciones que, consciente o inconscientemente, fomentan el pensamiento único, la obediencia debida, el cumplimiento estricto ven en la digitalización una fantasía de eficiencia. Cambiarán unos “robots” (“esclavo” en checo) por otros, supuestamente más sofisticados. Las empresas que desde el Liderazgo Innovador fomenten el pensamiento crítico, la diversidad, la vulnerabilidad, el ensayo, el disfrute, la ilusión, utilizarán la digitalización para las tareas de menor añadido, y contarán con sus profesionales para marcar la diferencia. O zombis o personas plenas de ganas, de entusiasmo. Compromiso (recordemos que sólo el 10% de los empleados en el mundo, el 6% en España, tienen un alto nivel de compromiso).

Si los líderes de tu organización escuchan atentamente, dan “smart feedback” y son [email protected], muestran iniciativa, adaptación, persistencia hacia el objetivo, criterio y fomentan la learnability, el emprendimiento y la valentía, harán más empleables (por libres) a sus colaboradores: Leading for Learning. Si, como hacen el 80% de las empresas, los directivos contagian de miedo y pura obediencia (fidelidad, no lealtad), están hundiendo la compañía. Tal es el peso del Liderazgo, o la falta de él, en la cultura.

Mi profunda gratitud a [email protected] [email protected] de la 25ª edición del Master de Emprendedores del Instituto de Pensamiento Positivo que lidera Sergio Fernández. Sois un presente y una esperanza maravillosos.

“What doesn’t kill you makes you stronger”, de Kelly Clarkson

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