Toy Story 4: El Talento como “juguete perdido”

Esta mañana de domingo, preparando el Cine Fórum interno de la Talent University con la película ‘Inside Out’ sobre las emociones en la Experiencia del Cliente. He tenido ocasión de volver a verla (en Movistar+) en VOSE con las voces de Amy Poehler (Joy), Phyllis Smith (Sadness), Bill Hader (Fear), Lewis Black (Anger) y Mindy Kalling (Disgust). Hablaremos de las emociones universales (las cinco que aparecen y la que falta), de los tipos de memoria, de cómo se forja la personalidad (a partir del temperamento y del carácter), de por qué las emociones son poco de fiar, del papel de la imaginación y del pensamiento, del cociente entre consciente e inconsciente, del pensamiento abstracto y, por supuesto, del valor de la tristeza. He participado en decenas de Cine Fórum Empresariales (la mayoría, con APD; buena parte de ellos, en el Guggenheim de Bilbao) y sin embargo éste es uno de los que más ilusión me hacen, junto a mis compañ[email protected] de ManpowerGroup como parte de nuestra Universidad Corporativa (Talent University) como parte de las “facultades” de Liderazgo y de Experiencia de Cliente.

Siguiendo con Pixar/Disney, es muy recomendable para este verano ‘Toy Story 4’. La primera parte, de 1995, cambió las reglas del juego y no sólo en la animación sino en la industria del cine en general (Pixar acabó liderando The Walt Disney Company, un emporio fundado en 1923, el conglomerado mediático más poderoso del mundo, con un valor de medio billón de dólares, la mitad de la economía española). La cuarta de Toy Story, dirigida por Josh Cooley (guionista de Inside Out), en realidad, habla del Talento y del mercado laboral. Estoy (por una vez y sin que sirva de precedente) con la crítica de Carlos Boyero: “Que duren hasta el infinito y más allá”. https://elpais.com/cultura/2019/06/20/actualidad/1561048809_769052.html

En esta ocasión, el vaquero Woody (con la voz del honesto Tom Hanks en el original), ese ser idealista y noble con el que nos sentimos identificados, es el cuidador de Forky, un tenedor de plástico que la niña ha “diseñado” (frente al poder de Mattel o Hasbro, compañías con las que he tenido el honor de colaborar, ahora los críos ecologistas se hacen sus propios juguetes) y que se debate entre ser “trash or toy” (o basura o un juguete). El supuesto talento, o inútil o formando parte de una corporación.

Tratando de “salvar” a Forky, Woody se reencuentra en la tienda de antigüedades con Bo Beep, que ha dejado de ser una tierna pastorcilla y desde hace siete años trabaja como “freelance”, como agente libre (Daniel Pink). Ha desarrollado las cualidades de la “clase creativa” (seguridad en ella misma, serenidad, orientación al logro, empatía, influencia). No necesariamente “trabajo en equipo” (a diferencia de Woody, que siempre está pensando en los demás). Bo le enseña a Woody que en la Feria “hay muchos niños” (para el Talento hay muchas empresas).

También en la tienda está Gabby Gabby, una muñeca a la antigua usanza (de las “ordeno y mando”) que sin embargo tiene estropeada la voz y cuenta con esbirros tipo “muñeco diabólico” (Chucky, Slappy).

Entretanto, Buzz Lightyear (la voz la pone Tim Allen) conoce a Ducky y Bonnie, un conejito y un pollito. En ese juego de Feria para que los niños reciban regalos (la práctica de selección en las empresas) está la guitarra blanca de Coco. Buzz está buscando a su colega Woody (son la pareja protagonista de la serie) y sigue a su “voz interior” que le indica qué decisiones tomar (el criterio del talento). Ducky y Bonnie quieren un/ niñ@ (el talento que necesita una empresa para ponerse en valor).

Bo cuenta con su ayudante Giggle McDimples (la policía de Miniópolis). También es un “secundario” interesante el policía del Canadá Duke Caboom (la voz la pone Keanu Reeves), paralizado por sus creencias limitantes.

Liderazgo Femenino: Jessie, con la voz de Joan Cusak, es la nueva Sheriff; Dolly (Bonnie Hunt) es la que manda entre los juguetes de Bonnie (la niña que se los quedó cuando Andy se fue a la universidad). Juguetes que quieren “dueños” (niñ@s que jueguen con [email protected]) y otros que prefieren ir por libre…

El final, que no te desvelaré, es una apuesta por el Talento frente a la organización (se ve que los “chicos de Pixar” deben estar bastante hartos de la burocracia de Disney). Podíamos habernos quedado con el final de Toy Story 3 para la saga, cuando Andy donaba sus juguetes a Bonnie, pero es que los tiempos cambian que es una barbaridad.

Así es el Talento en el talentismo. El que decide, por mucho que ciertas empresas no quieran darse cuenta de ello. Las organizaciones profesionalizadas (con un sano equilibrio entre meritocracia y propósito/valores) alcanzan megasinergias (1+1 = 10) cuando atraen y seleccionan verdadero talento, cuando ayudan a desarrollarlo (el talento que no se aprecia…), cuando consiguen que se comprometa de verdad mediante el Liderazgo Digital. Las start-ups, por mucho que “molen”, si no entienden de gestión desaparecen (así les ocurre al 90% en los primeros tres años).

El tema de Toy Story 4 es el ‘Both Sides now, por Judy Collins’. Una de mis canciones favoritas.

“But now is just another show”. Todo tiene dos caras.

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