Fracasología: la mala relación de España con las élites

Ayer tarde disfruté de estar con compañ[email protected] y clientes en nuestro HUB de Málaga, una de las 10 principales oficinas de ManpowerGroup en nuestro país. Mi gratitud a Merecedes y su equipo en la Alameda de Colón, 18; a Manu, Manolo, Paula, Antonio, Diana… y a todas las personas que vinieron en representación de nuestros clientes. Málaga crecerá en empleo en los próximos años por su carácter emprendedor (atrae empleo en términos netos) y tecnológico (el PTA, Parque Tecnológico de Andalucía desde hace 29 años, que dirige Felipe Romera; un motor económico que representa más del 8% dell PIB de la provincia). Juntos el Parque y la Universidad: más internacionales y más conectados el conocimiento y las empresas. http://www.pta.es/es/video.cfm?id=%27the-green-ray%27-presentado-por-felipe-romera#.XaloTkYzbIU

Ayer estuve leyendo ‘Fracasología. España y sus élites: de los afrancesados a nuestros días’, de María Elvira Roca Barea. Licenciada en Filología Clásica, en Filosofía Hispánica y Doctora en Literatura Medieval, la profesora Roca ha colaborado con el CSIC y enseñado en universidades americanas. Actualmente es profesora en el Instituto Huerta Alta de Alhaurín de la Torre (Málaga), a 18 kms de la capital. Autora de ‘Imperiofobia y leyenda negra’ (más de 100.000 ejemplares vendidos). Medalla de Andalucía (2018).

En esta obra, Mª Elvira Roca Barea parte de una cita de George Orwell: “Ver lo que está delante de nuestros ojos exige un esfuerzo permanente”. Lo que tenemos delante en España es la “Fracasología”; término acuñado por el historiador Manuel Lucena Giraldo (2008). Es el problema grave y largo de nuestro país con sus élites, que delató D. José Ortega y Gasset en ‘La España invertebrada’ (1921). Según Ortega, las minorías españolas eran ineficaces porque los visigodos eran unos germanos que habían perdido su fuerza (largo me lo fiáis). Elvira Roca nos acerca el problema, que proviene de la guerra de sucesión (1701-1713). “La propaganda es una forma de gestionar la mentira que el español nunca ha podido aprender. No supo defenderse de ella en los siglos XVI y XVII y sigue sin saber en el siglo XXI”.

La autora divide este volumen de más de 500 páginas en tres partes:

A. El siglo de las luces y las sombras. Carlos II (Habsburgo) murió em 1 de noviembre de 1700 y su sucesor, Felipe V (Borbón, nieto de Luis XIV de Francia) llegó a Madrid el 17 de febrero de 2001. Los tratados de partición de la Monarquía Hispánica (sin disimulo) fueron en 1681 (en latín y castellano), 1698 (el heredero era José Fernando de Baviera, que murió en extrañas circunstancias) y 1700 (en francés y castellano). Un mes más tarde al tercero estalla en Madrid el Motín de los Gatos. EL embajador francés Henri de Hancourt hizo su labor a favor de Felipe de Anjou: el 2 de octubre de 1700 Carlos II hace testamento y le nombra sucesor, siempre que renuncie a la corona de Francia. “La propaganda francesa que logra sentar en el trono de España a un nieto de Luis XIV, o sea, a Luis XIV, es una pura genialidad”. El Motín de los Gatos (28 de abril de 1699) se lleva por delante al corregidor de Madrid, Francisco de Vargas Lezama, pro Carlos de Austria. Se decía: “Viva el Rey, muera el mal gobierno”. Luis XIV se convierte en el “gendarme del Atlántico”. La guerra de sucesión deja a Francia exhausta y Luis XIV muere dos años después, en 1715. “Francia no sólo no volvió a temer a España, sino que consiguió convertirla en una provincia acomplejada en el orbe de su influencia cultural durante siglos. Hasta hoy,” Francia ya había fomentado la leyenda negra (‘El Antiespañol,, de Antoine Arnauld, 1594; Montaigne, 1588, la baronesa d’Aulnoy: España exótica, traducida al español en 1892; el Abate Saint-Réal y el mito de Don Carlos, asesinado por su padre Felipe II; Pierre Bayle). Montesquieu y Voltaire (creador de opinión pública) fueron especialmente hispanofóbicos. “La mayor parte de las élite españolas consume textos franceses con la fe de los convertidos a una verdad revelada”. En el XVIII s eproduce la “desconexión” con la cultura y la literatura. Juan Meléndez Valdés (1754-1817) certifica la “tragedia” de la Ilustración española (“Esa chusma española ingobernable”). El Motín de Esquilache (Domingo de Ramos de 1766) lo interpreta Buero Vallejo en ‘Un soñador para un pueblo’ como resistencia a la transformación propuesta por el ministro de Carlos III (“en realidad, fue uno de los hombres más corruptos que pululaban por la corte”): nepotismo descarado e incluso ridículo. El entierro de Lope de vega fue multitudinario; el entierro de Moliére (excomulgado) fue extramuros, pero es la mayor gloria del teatro galo. Elvira Roca repasa la labor de los historiadores españoles en el siglo XVIII, hasta Jovellanos y la desaparición de los novatores. Felipe V provocó un choque estético (enanos y pelucas). “No puede decirse que fuese Luis XIV en solitario el creador de esta máquina de autobombo que es la cultura francesa, pero sí que fue, desde luego, su más genial inspirador, con su hombre de confianza, Mazarino”. De Francia vienen dos clásicos sobre España: la horrible Inquisición y la destrucción de las Indias.

B. De la Guerra de la Independencia al 98. Comienza con una cita de Jovellanos: “Quien deja de ser amigo de mi patria deja de serlo mío. España no lidia por los Borbones, ni por Fernando. Lidia por sus propios derechos. En una palabra: España lidia por su libertad”. En las Cortes de Cádiz irrumpe el liberslismo (“liberal” es palabra española) con Don Diego Muñoz Torrero (1761-18299, el olvidado padre del Constitucionalismo español (su busto en el Congreso es de octubre de 2018). Los afrancesados han dejado un legado de falta de confianza y dependencia de la opinión ajena. Como ejemplos, Moratín y Böhl de Faber. En las Cortes de Cádiz nace el flamenco (“con las bombas que tiran los fanfarrones”). hoy es Patrimonio Cultural de la Humanidad y podemos ver el éxito de Rosalía. Mariano José de Larra critica a “este país” (1833). Del fracaso generacional al fracaso histórico: guerras civiles de independencia en América, victimismo criollo, más subordinación cultural durante el romanticismo. “España no alcanza nunca el equilibrio europeo perfecto, como si tal cosa hubiera existido alguna vez”. Ayudan “turistas” como Víctor Hugo. Colonialismo con la expansión holandesa, el “Imperio” francés, el “libre mercado” inglés. Las “epidemias de hambre” en Irlanda (de 1845 a 1849 se pierde a la cuarta parte de la población). En la historiografía del siglo XIX los temas clásicos son la intolerancia (Inquisición) y minorías (judíos). “Las élite académicas anglosajonas no suelen regodearse investigando asuntos que perjudican a sus países ni han permitido jamás que vengan historiadores foráneos a escribir la historia de su nación ni a decirles cuáles son los campos de atención preferente”. Esto sucede exclusivamente en el caso de España. “La anomalía, el exotismo y la leyenda negra se curan con píldoras de historia comparada”. Ha podido romper el maleficio Modesto Lafuente y su ‘Historia General de España’ (1850). Generaciones de intelectuales españoles con educados con textos franceses. La profesora Roca cita a Menéndez Pelayo (Historia de los heterodoxos) o Palacio Valdés, que ha leído a Guizot (España no forma parte de la civilización). “El siglo XIX había comenzado con el lamentable espectáculo de una élites dispuestas a acomodarse a vivir bajo un poder extranjero y terminará con otra sacudida que volverá a dar ocasión a nuestros intelectuales para demostrar que no están a la altura de cualquier desafío que se presente”. Crisis del 98.

C. Siglos XX y XXI. “Otros vendrán. Verán lo que no vimos” (Blas de Otero). “España está fuera de la civilización desde el siglo XVIII por decreto de la Ilustración francesa con acompañamiento del afrancesamiento español”. La profesora Roca se refiere a la Generación del 98 como “delicioso suicidio en grupo”, El intelectual francés va al análisis y a la solución, no a considerar a Francia un problema. “El fuego graneado de Regeneracionismo y 98 llevará a la democracia de la Restauración a un callejón sin salida”. Joaquín Costa es marcadamente africanista. namuno, Baroja, Maeztu, Antonio Machado y Valle Inclán comparten el tema de España. “Ya sabemos que España tiene la culpa del suicidio de Larra”. ‘En torno al casticismo’ (1895) de Miguel de Unamuno, que responde Ganivet en 1897 con ‘Idearium español’. Opiniones racistas (España como raza degenerada). “Castilla hizo España y la deshizo” (Ortega y Gasset). El “ser” de España, por Américo Castro (España en su historia, 19489 y Sánchez-Albornoz (España, un enigma histórico, 1956). Pasamos del afrancesamiento a la germanización (Elvira desmenuza el economicismo calvinista absurdo de ‘La ética protestante y el espíritu del capitalismo’ de Max Weber, y cómo siguieron sus ideas Maeztu y Ortega: “la raza francesa está enferma”). La Institución Libre de Enseñanza (a partir de Krause, filósofo post-kantiano) y Rafael Altamira: rechazo del catastrofismo. Sus tres metas fueron la elevación del patriotismo, la determinación de la psicología del pueblo español y el ahondamiento en su historia”. El 98 y el Regeneracionismo fueron útiles a la dictadura (justificaban por qué Franco ganó la guerra): “No se os puede dejar solos”. Nacionalismo y Balcanización: “El nacionalismo se alimenta principalmente de la atención desmesurada que se le presta”. Se alimenta de racismo, leyenda negra, reclama privilegios y habla en nombre del territorio. La autora se refiere a Blas Infante (“su carajal con la raza es fenomenal”). Mientras la UE ha pasado del estado-nación a la Europa de los pueblos, la historia autonómica ha consagrado el culto al hecho diferencial, En California, el “flower power” ha acabado en leyenda negra (los WASP y el supuesto genocidio). Elvira Roca compara a Fray Junípero y Mr. Stanford (gobernador de California de 1861 a 1863, furiosamente antichino): transferencia de culpa. La leyenda negra no es irreversible ni eterna.

Gran libro. Leeré las obras de Rafael Altamira y Julián Juderías, así como sobre la labor de Diego Muñoz Torrero. Es curioso que en nuestro país todos sepamos sobre la derrota de la Armada Invencible (1588) y no sobre el sitio de Cartagena de Indias (1741). La frase de Felipe II: “Yo no mandé a mis hombres a luchar contra los elementos” mil veces repetida, y no sabemos apenas nada sobre Blas de Lezo.

La canción de hoy bien podría ser aquella de Los Nikis: ‘El IMperio contrataca’

Ha triunfado la tortilla de patatas.

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