¿Cómo de competitiva es España?

Quiero comenzar este Blog con una canción dedicada a mi queridísima Lilana en un momento crucial de su existencia. Es de un compatriota suyo, Alberto Cortez, cuyas canciones mi madre me enseñó a amar, y que nos guía desde otro plano.

Gracias infinitas, Liliana. Maestra del Amor.

Día de la Hispanidad. Uno de los países más longevos de la historia, que ha pasado por todo tipo de vicisitudes.

¿Se puede hacer un DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) de la economía española actual? El World Economic Fórum ha publicado recientemente su ‘Global Competitiviness Report’ (Informe de Competitividad Global) de 2019. Un análisis de 141 países, con el denominador común de que las naciones que más se están desarrollando lo hacen porque están aprovechando mejor las nuevas tecnologías (Transformación Digital). Un análisis exhaustivo con doce pilares.

  1. Instituciones (que domina Finlandia a nivel mundial).
  2. Infraestructuras (que domina Singapur).
  3. Adopción de ICT: Tecnologías de la Información (Corea).
  4. Estabilidad macroeconómica (varios países lideran).
  5. Sanidad (España es la líder).
  6. Habilidades (Suiza).
  7. Mercado de productos (Hong Kong).
  8. Mercado laboral (Singapur).
  9. Sistema financiero (en profundidad, el dominante es EE UU).
  10. Tamaño de mercado (China).
  11. Dinamismo empresarial (Estados Unidos)
  12. Capacidad de innovar (Alemania).

¿Y cómo está España? Somos el país número 23 en competitividad (por PIB deberíamos ser el 13º).

  • Nuestros pilares más fuertes son el sistema sanitario (1ª de mundo, ex-aequo), las infraestructuras (7ª), tamaño de mercado (15ª) y la adopción tecnológica (19ª), donde estamos en el Top 20 mundial.
  • Estamos en zona media en capacidad de innovar (25ª), sistema financiero (26ª), instituciones (28ª), dinamismo empresarial y mercado de productos (34ª), habilidades (37ª).
  • Nos falta estabilidad macroeconómica (43ª)
  • Y nuestra espada de Damocles, nuestro talón de Aquiles, nuestra gran carencia, es el mercado laboral (61ª).

Si analizamos los más de 100 indicadores de este informe, la economía española destaca en Ferrocarriles (1ª), Conectividad de carreteras (1ª), Baja inflación (1ª), Credit gap (1ª), Acceso a la electricidad (2ª), Esperanza de vida (3ª), Administración digital (5ª), Calidad de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado (7ª), Sensibilidad medioambiental (7ª), Tarifas comerciales (7ª), Conectividad de aeropuertos (8ª), Instituciones de investigación prominentes (8ª), Eficiencia ferroviaria (9ª), Seguridad (11ª), Carreteras (11ª), Transporte marítimo (11ª), Governanza de los accionistas (12ª), Aplicaciones comerciales (14ª) y Servicios competitivos (15ª).

Estamos fuera de los principales 50 países del mundo en escasa independencia judicial (54ª), alta coste de emprender (54ª). intervencionismo gubernamental (55ª), fuerza laboral de baja calidad (55ª), mala calidad de la oferta de electricidad (56ª), pocas habilidades digitales (61ª), inflexibilidad salarial (62ª), años de escolarización (63ª), marco legal rígido para los modelos digitales (64ª), poca sofisticación de los compradores (66ª), falta de meritocracia (69ª), falta de delegación (69ª), bajas suscripciones a teléfonos móviles (72ª), escasa cooperación entre empleados y empresas (73ª), ineficiencia del marco legal regulatorio (74ª), excesivo tiempo para montar un negocio (75ª), poca diversidad laboral (76ª), costes laborales redundantes (78ª), compañías poco innovadoras (78ª), escasa colaboración con los stakeholders (81ª), falta de movilidad interna (82ª), falta de pensamiento crítico en el profesorado (83ª), incapacidad para abrazar ideas disruptivas (83ª), falta de cultura emprendedora (85ª). inadaptación del gobierno al cambio (92ª), poca compensación ligada a la productividad (92ª), efectos negativos de la fiscalidad sobre la competencia (95ª), exceso de importación de bienes y servicios (98ª) y actitudes defensivas hacia el riesgo (98ª).

Y somos un auténtica desastre en términos competitivos en ratio de capital bancario (104ª), prácticas de selección y de desvinculación (el país nº 116 del mundo), impuestos a las rentas del trabajo (133ª). De estos temas, evidentemente, no se habla en campaña electoral.

Un servidor concede especial importancia a la variable “Calidad Directiva” (Reliance of professional management). España es la nº 43 del mundo (fue la 27ª en 2008, llegó a estar la 59ª en la escena global y hemos mejorado). La baja calidad directiva es la causante de la falta de delegación, de cooperación, de flexibilidad laboral, de compensación ligada a la productividad y de las pésimas prácticas de selección de talento y de “outplacement” (desvinculación profesional). ¿Cómo podemos ser el país 133º del mundo sobre 141, en un momento de “tormenta perfecta” de desempleo, escasez de talento, sobrecualificación y migración? Me parece inconcebible, francamente.

¿Cómo se mejora la calidad directiva? Desde un Modelo de Liderazgo Propio, con “assesment” (valoración) seria, científica y rigurosa; con desarrollo de verdad (coaching). Si no lo hacemos, seguiremos siendo un país con una magnífica calidad de vida (sanidad, infraestructuras, alimentación, gran clima, trato amable) impedido por una falta de cultura emprendedora y baja calidad directiva respecto a los países de nuestro entorno.

‘Quiero ser, Amaia Montero (gracias, Silvia, por la recomendación musical).

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