Valoración adecuada de [email protected] [email protected], Autoconfianza y Soberbia

Disfruté mucho ayer por la mañana con la Era de los Valientes. Una sesióm interactiva, un diálogo con una quincena de profesionales de la Empleabilidad (orientadores laborales, coaches, profesores) [email protected] de toda España. Mi gratitud a Carlos, Juan, Mari Ángeles y a [email protected] [email protected] participantes en esta sesión. Hay esperanza en el futuro mientras haya jóvenes (personas con más sueños que añoranzas) [email protected] a mejorar la empleabilidad de las personas.

Una de las asistentes, creo que fue Jessica (hispanovenezolana proveniente de Tenerife) me preguntó qué hacer con las personas que no creen en sí mismas. Interesante cuestión.

¿Qué es una creencia? Una idea que se da como verdadera, sea cierta o no, por lo que recibe completo crédito. Cuando hablamos de “creer en [email protected] [email protected]” nos referimos a la Autoconfianza, la seguridad en sí [email protected], que como sabes es uno de los cinco dominios de la Inteligencia Emocional según Daniel Goleman. La Autoconfianza, esencial para nuestra empleabilidad y nuestro crecimiento personal y profesional, se compone de Autoestima (quererse a [email protected] [email protected]) y Autodignidad (saberse sujeto de derechos como ser humano).

La Autoestima es un requisito básico para el equilibrio, el bienestar y la felicidad. Para analizar y mejorar la Autoestima, suelo acudir a Nathaniel Branden (que la define como la propia disposición a considerarnos competentes frente a los desafíos vitales y sentirnos merecedores de felicidad) y sus seis pilares.

  1. Vivir conscientemente. No nos limitemos a “resolver problemas”, a saltar obstáculos, sino a reflexionar sobre ellos, a entenderlos (pautas). Debemos aprender de los errores para no convertirlos en fracaso y, como recomendaba el oráculo de Delfos, “conócete a ti mismo”: tus fortalezas y tus oportunidades de mejora.
  2. La propia aceptación. Hay cosas (logros, relaciones) que no salen como nos gustaría. Pero si no las aceptamos, nuestra autoestima sufre a través de un diálogo interior tóxico. La falta de aceptación conduce al autosabotaje.
  3. Autorresponsabilidad. Es saber y aceptar que somos protagonistas y no víctimas. Hemos de sentirnos responsables de nuestras decisiones y de sus consecuencias, aunque no nos gusten. Tenemos responsabilidad (capacidad de respuesta) sobre nuestro bienestar y nuestra felicidad. Tomemos las riendas de nuestras vidas.
  4. Autoafirmación. ¿Nos dedicamos a agradar a los demás o a ser coherentes con nuestros valores, principios e intereses? Las virtudes son valores vividos, no valores meramente enunciados. La Autoafirmación es Valentía, el término medio entre la cobardía y la temeridad (Aristóteles).
  5. Vivir con propósito. Cuando decimos “propósito” (un término del que ahora se abusa) no nos referimos a la rigidez de una única meta (como decía Eisenhower, “los planes son inútiles, planificar lo es todo”), sino a vivir con sentido, con significado. A encauzar nuestra vida de la manera que queremos.
  6. Integridad personal. Implica que somos personas congruentes entre lo que sentimos, decimos y hacemos. Es muy probable que la incoherencia (unida a la disonancia cognitiva) nos lleve a la somatización y a enfermedades.

Luis Castellanos, el maestro de la palabra habitada, nos enseña que debemos reforzar estos seis pilares con el lenguaje positivo, inteligentemente optimista, porque “somos lo que (nos) hablamos”.

La Autoestima no depende de nuestra situación socio-económica, de nuestra genética, del entorno… depende de [email protected] [email protected] y de nuestra interpretación del contexto. Una baja autoestima no es irreversible en absoluto: siempre se debe trabajar para fortalecer nuestra Autoconfianza.

¿Qué pasa con la gente que tiene “demasiada” confianza en sí misma? El último libro de Tomás Chamorro-Premúzic se titula en castellano ‘¿Por qué hay tantos hombres incompetentes en la Alta Dirección’?’. Simplemente, porque la herramienta de promoción es la opinión de uno mismo (self) o de sus jefes, que suelen ser amigos (y de rasgos parecidos) a estos incompetentes. La solución para esta catástrofe es contar con herramientas científicas, objetivas, de selección y promoción, disponer de un perfil adecuado (Modelo de Liderazgo Propio) y analizar en términos DAFO las fortalezas y oportunidades de mejora de cada candidato.

Recordemos que el Talento es “poner en valor lo que una persona sabe, quiere y puede hacer”. La soberbia es un sentimiento de superioridad ante los demás que marca un trato distante o despreciativo hacia ellas (una variante es el orgullo insano de las personas generosas, como reacción excesiva ante una contrariedad). La soberbia nace de la comparación social, y por tanto nos hace infelices, perjudica nuestro bienestar.

Sin embargo, la humildad no es depreciar nuestro talento. Todo lo contrario: es seguir cultivándolo (Learnability) desde el sano orgullo. Ni que decir tiene que el Coaching es un proceso de acompañamiento muy valioso para fortalecer la Autoestima, y con ella la Autoconfianza, desde una valoración más adecuada de nuestro Talento. El Coaching es un espejo al que mirarse, no como Narciso, sino como una persona segura de sí misma con retos sanamente ambiciosos. Porque lo mejor está por llegar.

Está semana en la web de Psychology Today, cuatro artículos con el título ‘Self-care isn’t selfish’ (el autocuidado no es egoísmo) https://www.psychologytoday.com/us/collections/201910/self-care-isn-t-selfish

La profesora Kristen Lee, autora del libro ‘Mentaligencia’, nos propone “prevenir antes que curar”. En esta era de ansiedad, en la que el “burnout” (estar quemado) es la normalidad (“the new normal”), nos propone la reestructuración cognitiva (tomárnoslo con calma), un mejor estilo de vida (sueño, alimentación, hidratación y ejercicio), la comunidad (los amigos, la familia), divertirnos y contar con un espacio en paz. Es el valor de las pequeñas cosas, porque el autocuidado está en muchos detalles y en darnos permiso.

La Dra. Tchiki Davis, experta en tecnología del bienestar, nos aporta una docena de consejos: dormir como rutina de autocuidado, tratarnos bien en la alimentación, ejercicio cotidiano, cuidar nuestro estómago, asertividad (aprende a decir No a los demás), viajes placenteros, contacto con la naturaleza, tener una mascota, mejorar tu organización, cocinar, leer y agendar tiempo para ti. Frente al caos, el crecimiento.

La psicóloga Kate King, profesora del William james College, nos ofrece cuatro reglas realistas del “self-care”: el autodiálogo, distraerse (pero sólo un rato), el procesamiento emocional de tus experiencias (sola o con un/a coach) y la salud física (interconexión cuerpo-mente).

Y la Dra. Shaina Ali, autora de ‘The Self-Love workbook’, trata los costes del descuido de [email protected] [email protected] (Self-neglecting): Fatiga de la compasión (una investigación de la Universidad de Bradford en 2015 demostró que ver en la tele disturbios como los de Cataluña actualmente nos genera estrés), Trauma secundario (al cuidar a los demás absorbemos sus malas sensaciones) y Burn-out (quemazón), que es estrés crónico según la OMS, al dedicarnos a cosas y no a vivir experiencias sanas. El “Self-Care” no es una moda pasajera, sino una prioridad urgente.

Mi gratitud a las profesoras Lee, Davis, King y Ali por sus sabias lecciones.

La canción de hoy, de ‘Los Hombres G’, ‘Me siento bien’, emitida por TV3 (programa El Club) en 2007

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.