Ventajas y temores de las madres trabajadoras, también fuera de casa

Jornada especial, con la presentación esta tarde del nuevo libro de Marta Grañó, ¿Somos malas madres? La profesora Grañó (ESADE, Universitat de Lleida, Universidad Europea de Madrid) es una de las grandes referencias en Emprendimiento. Procede del mundo de la auditoría (Arthur Andersen), lo que le ha aportado un enorme conjunto de conocimientos prácticos sobre el funcionamiento y el estado real de las empresas, y le apasiona la economía de la educación (el premio Nobel James Heckman, José Antonio Marina, Carmen Pellicer).

Este es un quinto libro, y si cabe, el mejor (si bien ‘¡Vamos!’ es magnífico, con todas las claves para emprender). Dedicado a sus hijos Ares y Pau (“el amor adquirió otra dimensión el día en que os conocí”), con delicioso prólogo de Carmina Ganyet (Inmobiliaria Colonial), consta de tres partes y un epílogo.

La primera parte trata del nacimiento de tu [email protected] Marta escribe sobre el impulso a la maternidad (“el amor es el motor más poderoso que mueve la vida”), con las investigaciones de Helen Fisher sobre el enamoramiento y el amor, el reto de crear una familia, la neurociencia de la maternidad (Louann Briizendine), lo que cambia en los varones (Brazelton y Cramer), el factor más decisivo para el futuro de tu [email protected](James Heckman: la inversión en educación temprana y el impacto del entorno familiar), el tsunami de la vuelta al trabajo tras ser mamá (el apego o “attachment” de John Bowlby y Mary Ainsworth).

‘¿Qué le aporta a tu hijo el hecho de que seas una mamá trabajadora?’ se titula la segunda parte. Marta se refiere a los estudios de Kathleen McGuinn (Universidad de Harvard) en 2002 y 2012, así como los de Nicholas Christakis y James Fowler: role modelling, influencia del ejemplo y la actitud. Somos el promedio de las cinco personas con las que pasamos más tiempo (Jim Rohn). Influencia en el cerebro (hipocampo, a través del cariño), en el lenguaje (Patricia Kuhl, Universidad de Washington en Seattle). El poder de las conversaciones. La profesora Grañó nos recuerda el estudio de Cerdeña 2007 sobre la heredabilidad: física en un 80%, de salud en un 40%, de carácter en un 20% (a través del temperamento). La actitud marca la diferencia (mentalidad de crecimiento de Carol Dweck, Stanford). En los deportes desarrollamos la mentalidad de los campeones, en la empresa la del liderazgo, en las relaciones sentimentales la mentalidad enamorada. El elogio (reconocimiento) ha de centrarse en el esfuerzo (en lo que haces, no en lo que eres). La Confianza.

En la tercera parte, casos reales de mamás trabajadoras: Eva, Laura, Carme, Anna, Xantal, Miriam, Adriana, Marisa, Susana, Gemma, Rosa y Mercé. Y un consejo final: ELIGE SER FELIZ. La autora cita a Sherryl Sandberg (COO de Facebook) y cómo emerge el Liderazgo Femenino: hace falta sana ambición, evitar el sentimiento de fraude, la simpatía, no irse antes de llegar. “La decisión más importante que una mujer toma respecto a su carrera profesional es si va a tener pareja y quién va a ser esa pareja”. Me gusta la potente sugerencia de Marta Grañó: “Quiérete. Te vas a necesitar”.

La banda sonora del libro es magnífica: ‘¡Que bonita la vida!’ del gran Dani Martín, ‘Never be the same’ de Camila Cabello, ‘7 seconds’ de Neneh Cherry, ‘Photograh’ de Ed Sheran, ‘You’ll be in my heart’ de Phil Collins, ‘More than words’ de Extreme, ‘Mira dentro’ de Maldita Nerea y su preferida, ‘Close your eyes’ de Michael Bubblé.

Un canto inigualable a la maternidad, a la autorrealización profesional y sobre todo al amor. Gracias, muchas gracias, querida Marta Grañó, por un libro tan valioso y útil.

Esta tarde hemos acompañado a la autora en ICEA Ignacio Ordóñez (su DRH) y un servidor.+, además de decenas de asistentes.

He querido no hacer una presentación al uso, sino actuar como “coach”, como espejo (ni hombre ni mujer).

En el coaching hay reflexión y descubrimiento, plan de acción y hábito.

El libro de Marta Grañó resulta imprescindible porque revela el paso del capitalismo al talentismo. Como en la definición de Gramsci, “crisis es cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”.¿Qué es lo viejo que no acaba de morir? El concepto patriarcal de la sociedad. Pensemos en el Génesis: Dios se dedica a crear cosas, crea el hombre y piensa “no es bueno que el hombre esté solo”. Y de su costilla, crea a Eva. Eva es la curiosidad, afortunadamente muerde a Apple y transforma un mundo aburrido, el Edén, en uno fascinante. De ahí viene la culpa; tendrá que parir. Por tanto, culpa es un concepto religioso (ligadoal pecado original) y jurídico, porque en latín culpa es ·falta, imputación”. El Derecho Romano crea la culpa por elección o por omisión, por falta de prestación de una obligación y por vigilancia. Culpas abstractas y concretas, graves y leves. “Cuanta mayor sea la culpa, mayor ha de ser la pena”. La culpa es la responsabilidad de alguien de actuar en contra de la norma.  Las madres trabajadoras son culpables por DESATENDER a sus hijos, y esa es una Culpa muy grave. El Diccionario de la RAE nos regala, en su cuarta acepción, una definición “psicológica” de la Culpa: “Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por el daño causado”.

Pero ahora vayamos a lo nuevo. ¿Cuándo son más felices los hijos, cuando su madre trabaja o cuando no? Kathleen McGinn (Harvard Business School), Mayra Ruiz Castro (Kingston University, Gran Bretaña) y Elizabeth Long Lingo (Worcester Polytechnic Institute) analizando los casos de 100.000 madres en 29 países. No hay diferencia entre las madres trabajadoras y las amas de casa, siempre que las currimadres les dediquen a los hijos al menos 50 minutos a la semana. El estudio se publicó el 16 de julio de 2018. Las hijas de madres trabajadoras tienen un 221% más empleabilidad, un 229% más liderazgo, trabajan 44 minutos más a la semana y perciben mayor salario (McGinn, 2015). Los hijos, no.

Entonces, ¿cuándo son [email protected] [email protected] más felices? Cuando sus madres son felices.  El Dr. John Ermisch (profesor de demografía familiar de la Universidad de Oxford) y la Dra. María Iacovou (Universidad de Cambridge han demostrado, con una muestra de 40.000 hogares, que si la madre no es feliz, los hijos lo son en un 55%; si es feliz, lo son en un 73%. Una diferencia de casi 20 puntos. “Una madre infeliz no puede criar a un niño feliz”, escribió Joni Michell. Las pensadoras francesas Elizabeth Badminter (‘El conflicto. La mujer y la madre’) y Françoise Dolto (‘Sexualidad femenina’) han reflexionado mucho y bien sobre ello.

¿Cuál es la lógica de eso? Acudamos a Sonja Lyubomirsky, la gran experta de la felicidad. Es en un 10% externa (salud, dinero, pareja). Cuidado con “los mitos de la felicidad” (el príncipe azul). En un 40%, voluntaria. Y en un 50%, referencial. De las madres.

¿Qué es la Felicidad? Una experiencia global de placer y significado. Aristóteles. Platón, el de las espaldas amplias (mote que le puso su profesor de gimnasia; en realidad se llamaba Aristocles). A los 79 años se casa por segunda vez; su nueva esposa le recomienda que le deje la academia a su sobrino, Espeusipo. Por cierto, en la Academia de Atenas había algunas mujeres: Lastenia de Mantinea y Axiotea Flisiaca. Era el año 347 aC. El 70% de los filósofos quedó huérfano antes de los cinco años (Pierre Riffard), la mayoría no ha tenido hijos y actualmente la mayoría no conduce. Mesotés, el equilibrio. Vida profesional y personal. Como diría Carlos Andreu, elegir la cometa y no el ataúd (mucho trabajo, poca vida personal).

Mi gratitud a las madres trabajadoras (mis hermanas lo son;mi hija lo será sin duda, poniendo pasión a su actividad profesional). Y mi enhorabuena, porque siendo felices hacen felices a sus [email protected]

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