Ampliar el Campo. Por qué los generalistas triunfan en un mundo híperespecializado

He leído ‘Range’ de David Epstein. Un best-seller de The New York Times que se publicará en España el 4 de febrero de 2020 con el título ‘Amplitud’. David Epstein, periodista del Sports Illustrated cuyo texto anterior, ‘El gen deportivo’ comenté en este Blog (‘Empleabilidad, genética y esfuerzo’, 7 dejulio de 2014), nos muestra que el camino más efectivo para el éxito no es el que pensamos. Un texto alabado por Malcolm Gladwell, Susan Cain y Daniel Pink, nada menos.

Comienza el libro con la comparación entre “Roger y Tiger”. Tiger Woods, jugador de golf desde los 2 años (merced a su padre); Federer ha probado distintos deportes hasta llegar al tenis (que domina con soltura). Más allá de las 10.000 horas, el conocimiento estrecho es “malvado” (wicked). La crisis de 2008 y la digitalización parece que fomentan una educación más especializada, tal vez demasiado. Craso error. En lo táctico, los robots tal vez venzan; a medio y largo plazo, la mente humana es superior (si está adecuadamente preparada). Tras salir de la universidad, el salario de los especialistas es más alto; sin embargo, ¿quién llega más lejos en las empresas? No los técnicos, precisamente.

Epstein cita a James Flynn (famoso por el “efecto Flynn”, según el cual el CI aumenta con cada generación), que se lamenta de la insularidad de los académicos. La Innovación proviene de la confluencia. Como ejemplo, Claude Shannon (padre de lo Digital), que reconocía que sin haber estudiado Filosofía no podría haber contribuido a la ciencia como lo hizo. No olvidemos nunca que el papel primordial de la educación es formar buenos ciudadanos, lo que sólo es posible desde el generalismo.

Más concretamente, desde el caso Roger vs Tiger, el autor nos ofrece una docena de conceptos interesantes:

  1. Cuidado con el culto al inicio (Head Start). El caso de Laszlo Polgar, padre de la ajedrecista Susan (nacido en 1969), de Sofía y Judit. La “toma de decisiones naturalista” (Gary Klein).
  2. Cómo el mundo se convirtió en malvado. Alexander Luria y su “experimento natural”. James Flynn y su análisis de que el pensamiento conceptual se aplica poco.
  3. Menos de lo mismo es más. El caso de Anna Maria della Pietà y su programa musical. La analogía de Cechini con el aprendizaje del lenguaje.
  4. Aprender rápido, aprender despacio (como “pensar lento, pensar despacio” de Kahneman. Los dos sistemas, inconsciente (inteligencia generadora) y consciente (inteligencia ejecutiva). El concepto de “dificultades deseables” del psicólogo cognitivo Nate Kornell: “como en la vida, la recuperación está en el viaje”. Aprender con profndidad requiere de aprender con lentitud.
  5. Pensar fuera de la Experiencia. El caso de Kepler y el modelo copernicano. El de Netflix y el algoritmo de recomendación (no “lo que te gustaría” sino “quién eres”). “Un problema bien definido ya está medio resuelto” (John Dewey).
  6. Demasiada determinación (Grit) es un problema. Hay que saber cuándo cambiar de aires. Como Van Gogho Steven Levitt (Freakonomics). Lo ganadores saben abandonar y dedicarse a otra cosa (Seth Godin).
  7. Flirteando con tus posibles versiones. Frances hesselbein (Girls Scouts), Todd Rose (Harvard) o Dan Gilbert: “el final de la ilusión de la historia”. Principio del contexto (Ogas y Rose, 2007). Herminia Ibarra (LBS).
  8. La ventaja del externo (outsider). Alph Bingham: pensamiento “outside-in” (de fuera a dentro).
  9. Pensamiento lateral con tecnología obsoleta. El caso de la Game Boy (Yokoi) y la Wii. Abbe Griffin (Utah) y los “serial innovators” (innovadores en serie).
  10. Enloquecidos por el expertise. Los mejores equipos interactúan con “open-mindedness” (mentalidad abierta). El aprendizaje en ocasiones supone superar la experiencia.
  11. Aprender a abandonar tus herramientas habituales. La catástrofe del Challenger, analizada por Diane Vaughan.
  12. Aficionados deliberados. “Experimentos del sábado por la mañana” (Oliver Smithies). Arturo Casadevall (John Hopkins).

En definitiva, desde los atletas a los inventores y los premios Nobel, no son los especialistas sino los generalistas los que triunfan.Pueden tardar más y les apasionan más intereses, pero son más creativos, ágiles y conectan más mejor las ideas.

“El médico que sólo sabe de medicina, ni de medicina sabe”, dijo D. Gregorio Marañón (1897-1960). Y así lo aplicó a su propia vida como endocrinólogo, científico, historiador, escritor y fértil pensador de la generación de 1914. Un conocimiento amplio, generalista, multidisciplinar.

Gracias, David Epstein, por un libro tan provocador como riguroso.

LA canción de hoy, ‘Freedom’ por George Michael

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