El Síndrome de Inmunodeficiencia Social y el estrecho pasillo de la Libertad

Se acaba este puente de la Constitución, con más de seis millones de desplazamientos en toda España y un 80% de ocupación hotelera en Bilbao o Madrid. Ayer y hoy, niebla y frío en la capital de España.

Ayer el maestro José Antonio Marina escribía en El Mundo y en su Blog sobre lo que ha llamado “Síndrome de Inmunodeficiencia Social”. Es la incapacidad de una sociedad para protegerse de lo que es dañino para ella. Según el informe PISA, el 90% de nuestros alumnos no sabe distinguir entre un hecho y una mera opinión.

Los dos síntomas del SIS, siempre según Marina, son no reconocer los antígenos (los agentes patógeno) y/o no generar anticuerpos. JAM cita a Jared Diamond (‘Colapso’) sobre las decisiones catastróficas de las naciones: porque no ven venir el problema, no proponen soluciones o las que proponen son ineficaces. “La inteligencia humana está siempre amenazada por un gran peligro: nos habituamos a todo. Como defensa, nos insensibilizamos con facilidad”. José Antonio Marina nos propone una campaña de “afirmación de la posibilidad de conocer la verdad”. https://biografiadelahumanidad.com/genealogia-del-presente/nuevo/

La reflexión del maestro Marina me ha recordado el concepto de “adaptación hedónica” de Sonja Lyubomirsky, que conecta con la felicidad (el ser humano se adapta a todo, a lo bueno y a lo malo).

Jared Diamond, profesor de Geografía en UCLA, es uno de los que recomiendan el nuevo libro de Acemoglu y Robinson, ‘El pasillo estrecho’, así como los premios Nobel de Economía 2001 (George Akerloff), 2010 (Peter Diamond), 2014 (Jean Tirole) y 2016 (Bengt Holstrom).

Los catedráticos Daren Acemoglu (MIT) y James A. Robinson (Chicago) nos sorprendieron muy gratamente en 2012 con su libro ‘Por qué fracasan los países’. Fracasan los países con élites extractivas (que se aprovechan del conjunto de la sociedad) y triunfan las que propugnan el bien común.

En este caso, analizan en más de 600 páginas por qué la libertad existe en algunos países y desgraciadamente no en otros. La libertad es un pasillo estrecho entre el Estado y la sociedad.

Sí, un Estado es necesario para controlar la violencia, para hacer cumplir las leyes y para proporcionar servicios públicos. Si la sociedad no se moviliza para limitar al Estado, éste se convierte en un Leviatán.

Te recomiendo este artículo en El País de Acemoglu y Robinson (20 de octubre de 2019). https://elpais.com/elpais/2019/10/18/ideas/1571392263_139401.html?prod=REGCRART&o=cerrideas&event_log=oklogin

Los autores nos hablan de la liberación de las mujeres en la época de Gilgamesh, de las sufragistas británicas, del Consejo para el Equilibrio de Género (Emiratos Árabes Unidos, 2015).

“La libertad depende de la movilización social”, nos enseñan Acemoglu y Robinson. Si la “Reina Roja” (el Estado) está fuera de control, es porque no hay una sociedad que defienda realmente las instituciones.

A Acemoglu y Robinson la izquierda les ataca porque defienden el capitalismo liberal y la derecha por propugnar el modelo socialdemócrata de Suecia (es el “centro ideal” que señala Marina). Este es nuestro mundo, polarizado, en el que los extremos se tocan. Encadenar al Leviatán (construir estados limitados que cooperen con la sociedad) no es fácil.

En fin, que la Reina Roja corre junto a Alicia para quedarse en el mismo sitio. Cuando una sociedad sufre de SIS (“Síndrome de Inmunodeficiencia”), acomodada como está, se dedica a pagar impuestos y a obedecer. Está entretenida con la telebasura y los falsos debates. Entretanto, los burócratas de uno y otro signo campan a sus anchas. Malos tiempos para la libertad.

“Para la libertad” (Serrat, en directo en el Parque de Atracciones 1975). Poema de Miguel Hernández.

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