La honestidad y el cerebro cuántico

Fantástica jornada en Galicia. Por la mañana, varias sesiones de coaching estratégico con miembros de la dirección de una empresa familiar líder en su sector, de una solidez incuestionable y una apuesta decisiva por la innovación. Me gusta especialmente que comparten las tres generaciones de la empresa como valor vivido (como virtud) la honestidad, lo que hace las relaciones entre ellos y el funcionamiento de la empresa mucho más ágil.

Después, almuerzo de navidad con un grupo de empresas amigo en el restaurante Àrbore da Veira, en el Monte de San Pedro en La Coruña, con unas vistas inmejorables a la Torre de Hércules y la playa de Riazor. Y por la noche, concierto de Zapata y Orquesta en el Palacio de la Ópera de la ciudad donde nadie es forastero. Pero de esto te hablaré mañana: el sentido del humor como prueba de excelencia, de elegancia y de amor.

He estado leyendo en el último número de la revista Muy Interesante ‘Tu cerebro cuántico’, un artículo de Juana Branco. Algunos neurocientíficos consideran que nuestro pensamiento no se ciñe a la lógica clásica y que la consciencia puede ser fruto de la física cuántica. Los microtúbulos son los conductos cuánticos que podrían originar la consciencia. El sentido del humor, la ironía, los dobles sentidos podrían ser procesos típicos de lo subatómico. De momento, el olfato, las enzimas o la fotosíntesis parecen ajustarse mejor a la cuántica que a la física clásica.

La canción de hoy, ‘It’s beginning to look like Christmas’ de Michael Bublé

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