Puñales, Capital e Ideología

Ayer fuimos a ver ‘Puñales por la espalda’ (Knives Out). Una ingeniosa comedia negra escrita y dirigida por Rian Johnson (El último Jedi, Breaking Bad) y protagonizada por Daniel Craig, Chris Evans, Ana de Armas, Jamie Lee Cutis, Michael Shannon, Don Johnson, Toni Colette y Christopher Plummer. Un detective investiga el suicidio de un excéntrico escritor de ficción de 85 años mientras celebraba su cumple con toda su familia. Será uno de los éxitos de estas navidades (y si la ves en el Yelmo Palafox, la experiencia será aún mejor).

Lo prometido es deuda. Hoy he leído el nuevo libro del economista francés Thomas Piketty (Clichy, 1971), el más influyente en la actualidad, continuación de ‘El Capital en el siglo XXI’, del que ha vendido más de dos millones y medio de ejemplares. Se trata de ‘Capital e Ideología’, un texto de más de 1.250 páginas en cuatro partes y 17 capítulos.

En la primera parte, Piketty repasa los regímenes desigualitarios en la historia, Desde las sociedades ternarias y estamentales hasta las que llama “sociedades propietaristas”, con especial atención a Europa y concretamente a Francia. En la segunda parte, analiza las sociedades esclavistas y coloniales (como ejemplos, la India y otros casos euroasiáticos). En la tercera explica la gran transformación del siglo XX (la igualdad inconclusa) con las sociedades comunistas y poscomunistas y el hípercapitalismo (que considera un arcaísmo moderno), Finalmente, en la cuarta nos propone repensar las dimensiones del conflicto político: las tensiones y la propiedad, la “izquierda brahmánica”, el post-nativismo (trampa identitaria postcolonial) y el socialismo participativo del siglo XXI.

¿De qué va esta celebridad de 48 años, doctorado a los 23 en la London School of Economics (tesis dirigida por Roger Guesnerie), profesor del LSE y el MIT, autor de decenas de artículos académicos, que rechazó la Legión de Honor en 2015 porque según él, “no es el papel del gobierno decidir quién es honorable”. Más que resumir este voluminoso libro, me gustaría compartir contigo algunas de sus tesis y comentarte mi opinión, no desde el Capitalismo sino desde el Talenismo, esta nueva era en la que el talento es más valioso (por escaso) que el capital, y por tanto el talento es el motor de la nueva economía.

Las sociedades ternarias, trifuncionales (divididas entre guerreros, religiosos y trabajadores) dieron paso a las sociedades coloniales y esclavistas (todas ellas han dejado un poso en nuestras mentalidades). Hasta llegar a la cuasi-sacralización de la propiedad (Piketty nos recuerda que cuando la esclavitud fue abolida, no fueron indemnizados los esclavos sino sus propietarios). El origen de la desigualdad lo localiza en la historia y en la geografía (concentración de la riqueza petrolera en Oriente Medio, la región más desigual del planeta). Si las desigualdades no son naturales, se pueden evitar (como “casos de éxito”: Suecia por sus movilizaciones eficaces, estrategia política, instituciones sociales… y los Estados Unidos desde la Gran Depresión a los años 70). En Francia, la mitad de los más pobres tenían el 2% del patrimonio en el siglo XIX y el 5% hoy en día.

La propuesta de Thomas Piketty es el socialismo (sí, el socialismo) pero no tan exagerado como en el comunismo, que llevó al totalitarismo. El socialismo participativo que reinvente las relaciones de propiedad. Porque para él “la propiedad es el mal”. Por ello, propone una mayor progresividad del IRPF y del impuesto de sucesiones, una renta básica a nivel global, la reinserción de los mercados (à la Karl Polanyi) y la propiedad social de las empresas según el modelo nórdico. Herencia para todos.

Respecto al libro anterior de Piketty, ‘Capital e ideología’ es menos etnocéntrico (occidental) y más práctico. También más radical. Si el filósofo marxista de EE UU Frederic Jameson proclamaba tras la caída de la URSS “Es más fácil imaginar el fin del mundo que el del capitalismo”, Piketty se propone superarlo. Superar el capitalismo, nada menos; desde el nuevo socialismo participativo. En el fondo y desde la buena voluntad, me temo que Piketty lo que precisamente hace es apuntalar el viejo capitalismo, porque los conceptos de propiedad de los bienes de producción y explotación del trabajo (plusvalía) se mantienen. Estoy de acuerdo con que la desigualdad es ideológica (siempre lo ha sido, porque si no no se justifica) y con desigualdad creciente nos podremos solucionar los graves problemas sociales y medioambientales del planeta; sin embargo. proponer una subida radical de impuestos y la renta básica son irreales en la Globalización 4.0, porque los capitales irán a donde mejor les traten.

La naturaleza es sabia, y por ello el Talentismo. ¿Modificar la dialéctica entre capital y trabajo? Ya está ocurriendo, en un mundo (al menos el occidental) en el que la mitad de los trabajadores serán “knowmads” en pocos años. En el que el 29% de la actividad productiva la realizan robots y será más del 50% en menos de 5 años. En el que la escasez de talento supera el 50% (auténtica carestía) y en España, el 24% (será el doble en 2026). En un mundo en el que en la Economía (que siempre es y será una Ciencia Social) se impone el “Behavioral Economics” (la economía conductual), para analizar el consumo, la toma de decisiones o para erradicar la pobreza. ¿Qué le importa a Millennials y centennials si la propiedad es buena o mala, cuando lo que valoran no es la propiedad sino las experiencias (y las nuevas compañías digitales se lo proporcionan)?

‘Capital e Ideología’ es un libro que hay que leer, porque plantea, exquisitamente analizados la mayor parte de los temas de nuestro tiempo. Gracias, Roger Domingo, por editarlo en castellano, y a Daniel Fuentes por una espléndida traducción. Coincido con otros expertos que lo han comentado detalladamente en que a Piketty le falta, para un proyecto tan ambicioso, una teoría del valor.

Para un servidor, en la sociedad del aprendizaje el Valor pasa ineludiblemente por la Educación, que no es otra cosa que el desarrollo continuado del Talento. Más Talento (individual y colectivo) y menos impuestos. Las sociedades nórdicas son más igualitarias porque están “mejor educadas”, en un bucle que se auto-refuerza. La meritocracia debe dejar de ser un discurso (España está en el puesto nº 69 en meritocracia sobre el Foro Económico Mundial, no lo olvidemos) y convertirse en una realidad.

Talento, talento, talento. Atraerlo, experimentarlo, convivirlo (diversidad en un ecosistema híbrido), desarrollarlo (skills revolution) y liderarlo digitalmente. En un país como el nuestro, el fracaso escolar y los ninis, el consumo desaforado de televisión “de entretenimiento”, el mercado laboral rígido, la baja calidad directiva y la falta de meritocracia son “molinos” contra los que hemos de luchar como Quijotes. Con la FP dual y una mejor universidad, con el aprovechamiento del Talento Senior, con la mejora de la empleabilidad, con empresas TOP más atractivas, pedagógicas, dignas y justas, con más y mejor Liderazgo. Es el camino, y no el de la sustracción fiscal, los burócratas y los acomodaticios.

Volviendo a ‘Puñales por la espalda’, te propongo el ejercicio de analizarla (sin animo de destriparla) desde los personajes que han interpretado actores y actrices y que les han dado celebridad. 007 (Daniel Craig) investiga la muerte de Getty (Christopher Plummer en ‘Todo el dinero del mundo’), del que son sospechosos sus hijos Jamie Lee Curtis (Mentiras arriesgadas), Don Johnson (Corrupción en Miami), Michael Shannon (La forma del agua) y su nuera Toni Colette (El sexto sentido), así como sus nieto Chris Evans (Capitán América). Los jóvenes Katherine Langford (Hanna Baker en ‘Por trece razones’) y Jaeden Maertell (It) son respectivamente una feminista “happy flower” y un filonazi enganchado a las pantallas. La enfermera latina Marta Cabrera (Ana de Armas, ‘Blade Runner 2049) es la confidente del millonario y Fran su ama de llaves. Además aparecen el notario (Fran Oz, el creador de los teleñecos) y la abuela Wanetta (Veep). Toda una metáfora de EE UU, desde los padres fundadores a los nuevos latinos, con la silla de “Juego de Tronos” como telón de fondo. Hijos y nietos viven “del momio” y la única que ha estudiado, que aporta, a la que los demás le tratan con cierta displicencia, es la enfermera. ¡A ver si los puñales (los del capitalismo) van a ser de atrezzo!

Piketty nos cuenta con precisión de economista cómo se ha forjado el capitalismo. Y Rian Johnson, de una forma divertida, cómo ha acabado.

La canción de hoy, I’m gonna live till I die (Voy a Vivir hasta que muera) por Frank Sinatra, en la banda sonora de “Puñales”.

“I’m gonna live, live, live until I die”

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