¿Es el “willpower” la nueva autoestima?

Jornada de presentación en ManpowerGroup del Informe sobre el empleo 2020 (del que te hablaré mañana) y de reunión con 300 líderes sobre prioridades estratégicas, además de un par de reuniones de coaching.

He querido recuperar un artículo de Psychology Today (una web que me encanta) sobre el “willpower” (la fuerza de voluntad) como la nueva autoestima, publicado por el Dr. Noam Shpencer el pasado 22 de noviembre.

El “willpower” es el autocontrol que necesitamos para gestionar adecuadamente nuestros impulsos y dirigirnos hacia la meta que deseamos. La fuerza de voluntad es clave en nuestra inteligencia emocional, puesto que conecta la seguridad en [email protected] [email protected] con la serenidad (equilibrio) y el espíritu de superación, que son la tríada de la inteligencia intrapersonal, previa a la interpersonal (empatía, liderazgo). Imagínate el impacto de la fuerza de voluntad en el cumplimiento de nuestros propósitos, sean hacer más ejercicio, controlar la alimentación, el sueño, las relaciones personales o el equilibrio de vida. De hecho, ¿qué es el coaching sino un proceso de acompañamiento para activar la fuerza de voluntad hasta arraigar hábitos más saludables para nuestro cerebro y nuestra vida?

El Dr. Shpence nos alerta de que el “willpower” se puede convertir en la nueva fantasía (“si quieres, puedes”) y de que estamos lejos de comprenderlo totalmente. Se refiere al famoso “marshmallow test” (test de las chuches) de Walter Mischel como predictor del éxito en la vida. 50 años después, el propio Mischel ha confesado que el retardo en la gratificación no se ha explicado bien. Por ejemplo, los dientes amarillentos pueden predecir el cáncer de pulmón (correlación) pero no lo provocan (causalidad). El psicólogo social Roy Baumeister (profesor de la Universidad de Queensland), que enseña “fuerza de voluntad” la considera un músculo que debe ejercitarse (mejor con un/a entrenador/a) pero que no debe agotarse ni lesionarse. Incluso un estudio de la psicóloga Eleanor Miles y sus colegas sugiere que el autocontrol no puede educarse. [email protected] coaches [email protected] saben muy bien que sí puede lograrse, aunque con esfuerzo, que duda cabe.

En cualquier caso, el gran Jerome Kagan (autor del espléndido libro ‘Tres ideas seductoras’) nos alerta del riesgo de sobre-simplificación. No se puede comparar la ansiedad de una rata a punto de morir con el de una novia el día de su boda.

La autodisciplina (la labor del discípulo, el aprendizaje) es buena para la vida. Nos hace felices. Sea por nuestro talento natural (basado en el entorno de nuestros primeros años) o porque nos lo hemos trabajado después, “merece la alegría”. Como la felicidad es “la experiencia global de placer Y significado”, no te prives del placer (con mesura) y encuéntrale un significado”.

Si quieres, y haces, puedes. Si no haces, no. Puro y simple.

Mi gratitud al Dr. Noam Shpence, a Walter Mischel, Roy Baumeister, Jerome Kagan, Maia Slazavitz y Eleanor Miles. Seguid investigando, por favor, y contadnos los resultados.

La canción de hoy, ‘People have the power’ de Patti Smith

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