Lo que las mentes no pueden comprender: la concordia de Salamanca y el asesinato del general iraní

Hemos pasado este domingo en Salamanca, visitando una vez más esta preciosa ciudad universitaria y almorzando en El Mesón de Gonzalo (Plaza del poeta Iglesias, 10). Ambiente acogedor, trato exquisito y qué decir de la comida: el jamón ibéríco, el pulpo braseado, el arroz negro, las manitas de cerdo, el coulant de chocolate o la torrija de brioche… Nuestra gratitud Gonzalo y a Eva como anfitriona.

He recordado la Salamanca de Unamuno (de nuevo de actualidad por la película ‘Mientras dure la guerra’, de Amenábar, que volveremos a ver esta noche en Movistar+) y también el espíritu de Concordia de Adolfo Suárez, que estudió en las aulas salmantinas. En abril de 2011 la Universidad rindió homenaje al político abulense con el lema “La concordia fur posible”.

Me gusta la palabra “Concordia”. Acuerdo, convenio, relación pacífica, de “cor, cordis” (corazón) y “con-“, junto, globalmente. De la familia de palabras como acordar o recordar.

El verano pasado, con motivo del curso sobre la transición en la Universidad Europea Miguel de Cervantes en Valladolid, Adolfo Suárez Yllana nos recordaba que el epitafio de la tumba de su padre, “La concordia fue posible”, estuvo inspirado por Claudio Sánchez Albornoz (1893-1984), el que fuera presidente de la República Española en el exilio, también enterrado en la catedral de Ávila.

Concordia y discordia. En la web de Psychology Today he podido leer el artículo del Dr. Noam Shpencer (Otterbein College en Columbus, Ohio) ‘En nuestras manos hay armas que nuestra mente no puede comprender‘. Se refiere al asesinato del general iraní por el ejército estadounidense tras la muerte de un contratista, con serios riesgos para la paz mundial. Es el GCT (el Gap entre el Cerebro y la Tecnología), que pusieron de manifiesto en los 90 psicólogos evolutivos como Leda Cosmides y John Tooby (Universidad de California en Santa Barbara). LAs nuevas tecnologías subvierten el diseño de nuestro cerebro. Otros ejemplos que se mencionan en el artículo son la “apidemia” de obesidad en los EE UU o el “teen pregnancy” (la gran cantidad de adolescentes que quedan embarazadas), Nuestro cerebro, escribe el Dr. Shpencer, no puede comprender realmente lo que es matar a miles de kilómetros de distancia simplemente pulsando un botón.

La clave, una vez más, es la educación. Porque si no, concluye el autor, las implicaciones son como las de un niño de 4 años conduciendo un coche.

Mi gratitud a quienes buscaron y siguen buscando la concordia.

La canción de hoy, ‘Peace’ de Depeche Mode

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