En el 2030, ¿estará la Empatía en el núcleo de la empresa?

Jornada de reuniones con compañeros conferenciantes (muchas gracias a [email protected] [email protected]), de conferencia virtual de About My Brain con Australia y Argentina (gracias, Silvia y compañía), almuerzo en La Mucca de Serrano con una de las mejores investigadoras de nuestro país (gracias, Pilar), exposición de Van Gogh a la caída de la tarde y cena con una amiga, una de las directivas y consejeras más importantes de nuestro país.

En Retina, me gusta leer los artículos de Alberto González Pascual. El pasado 17 del mes pasado titulaba el suyo ‘Visión 2030: La Empatía en el corazón de las empresas‘.

Sufrimos el contraste del narcisismo (en auge en las sociedades desarrolladas) y la potenciación de la empatía en el horizonte 2030. “Subyace, por delante del deber, el libre ejercicio del interés propio con distintiva ascendencia egoísta”. Ciertamente. Además, un estudio de la Universidad de Queen de Belfast ha demostrado que los narcisistas (con una imagen desproporcionada de sí mismos, carentes de empatía) resisten mejor al estrés y a la depresión. Frente al narcisismo asfixiante, la necesidad de empatía no sólo filosófica (el bien común) sino biológica (la cooperación, la oxitocina). Como bien dice Alberto, la empatía puede limitarse a un acto de consuelo o ir más allá, en la responsabilidad con el otro. La ética de la compasióm, la antropofilia (en oposición a la xenofobia).

El autor, en la búsqueda de “la demanda intensiva de inspiración sostenible” (porque el talento es escaso y lo sabemos), cita una investigación de McKinsey sobre un triple vínculo: el significado social, la transparencia de las acciones empresariales y la empatía en el núcleo del liderazgo. Porque el modelo de autoridad ha cambiado ya y el liderazgo sólo puede ser sostenible (Brain-Friendly) y transformador.

Intermedio musical: ‘Spending my time’ (1991) de Roxette

El pasado noviembre, Alberto González escribía sobre ‘El espacio es el mensaje: prosperidad‘. 15 años del “cotrabajo” (coworking), con la función original de que los emprendedores trabajaran en otros espacios. Tres asunciones: la de la Felicidad (a un servidor le gusta citar el estudio de Ed Diener y Sonja Lyubomirsky, que el mes que viene estará en Madrid, sobre el triple de productividad de las personas felices), la properidad (según una investigación de la Ross School of Business Center for Positive Organizational Scholarship, el optimismo inteligente, la seguridad psicológica y la idea de plenitud son estados subjetivos, experimentados por los profesionales con mayor intensidad y recurrencia cuando piensan colectivamente en lo próspero). De 2012 es el Coworking Manifesto, firmado por más de 1.700 de todo el mundo. Parafraseando a Marshall McLuhan (el medio es el mensaje), el espacio es la cultura y el modelo de negocio. Y todavía no hemos visto nada. ¿Verdad, Ángel?

Dos meses antes, en septiembre de 2019, Alberto se refería a ‘El poder del lenguaje como talento en una organización digital‘. Todo comienza en el lenguaje, en el deseo de entender y de sentirse entendido. Las distintos análisis sobre el Futuro del Empleo recalcan, en las “hard skills”, la gestión de datos. Sin embargo, el lenguaje es el inicio de mi pensamiento (Aristóteles nos contaría que pensamos con palabras e imágenes). Creatividad, pensamiento crítico, pensamiento conceptual (más útiles que nunca a medida que la tecnología se sigue desarrollando) no son posibles sin dominio del lenguaje (que a su vez se adquiere leyendo y escribiendo). Recomiendo, hoy y siempre, la trilogía de Luis Castellanos sobre el lenguaje positivo para crecer en este campo.

Del 30 de julio de 2019 es el artículo de Alberto González sobre David Niño, el profesor del MIT que recomienda el liderazgo humanista a directivos e ingenieros. Los líderes han de tener una doble mirada: hacia fuera (cambios) y hacia dentro (transformación). “Si los líderes no entienden cómo son las culturas que prevalecen en sus organizaciones y las causas que las determinan, será muy difícil adaptarlas o evolucionarlas en la dirección adecuada”. El profesor Niño, entrevistado por Alberto, citaba a su colega Edgar Schein, el padre de la Cultura Corporativa. Las humanidades son más importantes que nunca para el Liderazgo, y nos importan (en Google, “educador del futuro” tiene 217 M de referencias y “líder del futuro”, 928 M). David Niño fomenta la “Learnability” (Aprendibilidad) y la necesidad de generar un impacto positivo en el mundo.

El 21 de julio de 2019, AGP escribía sobre ‘La visión cuántica como transformación del liderazgo‘. La mentalidad emprendedora y directiva es un “gato de Schrödinger”, pura ambigüedad. “El paradigma cuántico debe tener su límite en no anular el concepto de individualidad y subjetividad por su ansia de operar con masas enormes de datos y partículas” (por muy importante que sea la estadística, cada suceso seguirá siendo independiente). “Se debería cultivar el talento de las personas en dos espacios mutuamente sincronizados: el espacio de los generadores de escenarios versus los ejecutores de escenarios“.

De mayo de 2019 es ‘El inconsciente subestimado de las empresas’. “En una organización donde se desatiendan el afecto y la atención consciente a sus integrantes resulta considerablemente más fácil que se reproduzcan los efectos antagónicos como faltas de respeto, avaricia, frialdad, impersonalidad y agresividad”. De nuevo, la importancia de la Transformación Cultural para una Transformación Integral (Alberto cita a Danah Zohar, Oxford, y sus cinco modalidades de impacto). Dos meses antes, en marzo, escribía sobre el Humanismo como “corrector” en la Cuarta Revolución Industrial. ¿La tecnología puede hacer buenas a las personas? “La tecnología puede cambiar a las personas, aunque previamente hay que decidir qué se quiere cambiar”.

También en Retina podemos encontrar artículos de Alberto González Pascual sobre la mentalidad del emprendedor digital, los pequeños empujones (Nudge) que revitalizan organizaciones, el lenguaje emocional en L4R, la automatización de la guerra por el talento, la humanización para sobrevivir a las máquinas inteligentes, la reconversión del trabajo como necesidad urgente, la IA como aliada, el talento híbrido, autodidactas frente a universitarios en Silicon Valley, la propaganda de precisión, el dilema capitalismo de eficiencia o innovación, etc.

Por si todo esto fuera poco, Alberto González Pascual es el Director de Transformación, Desarrollo y Talento en el Grupo Prisa, donde lleva 9 años. Doctor en Derecho Público por la Universidad Pablo de Olavide (cum laude) y profesor de cultura de las organizaciones (Centro de Estudios Villanueva) y de comunicación (URJC). Mi gratitud y admiración, Alberto, por aunar un pensamiento profundo con la práctica cotidiana.

‘The reason’, por Hoobastank

And the reason is YOU.

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