El virus que reseteó el Capitalismo

Estamos a unos pasos de la llegada de la Primavera (“mi corazón espera,/ también hacia la luz y hacia la vida,/ otro milagro de la primavera”, Don Antonio Machado, ‘A un olmo seco’), entre San Patricio (en irlandés, Lá Fhéile Pádraig, símbolo de evangelización y de trinidad) y San José (símbolo de paternidad responsable). Aprender, reverdecer, crecer.

Ayer en el Blog de About My Brain, en inglés, se publicó mi entrada ‘The virus that has reset Capitalism’. Mi profunda gratitud a Silvia y Relmi Damiano, así como a todo el equipo de About My Brain, el Instituto con la más poderosa herramienta de medición científica del Liderazgo (el i4 NeuroModel) de todo el planeta.

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En España, el periódico digital que dirige Amancio Fernández ‘Diario abierto’ tuvo a bien publicar la versión original, en castellano, de ‘El virus que reseteó el capitalismo’. Mi gratitud a todos los profesionales de este periódico, con uno de los periodistas con mayor experiencia en prensa económica al frente.

En fin, si hasta ahora no has tenido oportunidad de haber leído este artículo, quiero compartirlo contigo aquí. Esta es la versión completa de El Virus que reseteó el Capitalismo.

“Hagamos un ejercicio de ciencia-ficción. Imaginemos que estamos en el 51º Foro Económico Mundial en Davos, del martes al viernes de la tercera semana de enero de 2021. El año anterior, 21-24 de enero de 2020, el tema fue el Capitalismo Mutidimensional (Stakeholders Capitalism). Se trataba de pasar de la maximización del beneficio para el accionista (shareholder), como propuso el premio Nobel Milton Friedman, a trabajar para todos los grupos de interés. Y lo iniciaron los dos “triunfadores” de las ediciones de 2018 y 2019, el presidente de los Estados Unidos Donald J. Trump (que expuso eufóricamente sus logros económicos) y la activista social sueca Greta Thunberg, que se quejó de que su llamada de 2019 “La casa está en llamas” no se había tomado en serio y nos advierte de que “la naturaleza no negocia”. Ninguno de los 3.500 líderes congregados en Suiza a principios de 2020 advirtió del peligro del Coronavirus, a pesar de que ya se había detectado en Wuhan, China tres semanas antes (31 de diciembre de 2019). Seguro que en enero de 2021 en Davos no se hablará de otra cosa, de las lecciones supuestamente aprendidas, de cómo el Capitalismo se ha reseteado y mutado de una vez en Talentismo.

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Para muchos expertos, el Covid-19 ha sido un “cisne negro” (concepto creado por Nassim Nicholas Taleb en 2001 para referirse a un suceso altamente improbable que finalmente sucede). En realidad, se trata de un “Rinoceronte Gris” (Gray Rhino), tal como lo describió la analista Michelle Wucker en 2012 para referirse a la crisis de Grecia. Se veía venir, de una u otra forma. La propia Wucker ha declarado que el Coronavirus es un suceso de alta probabilidad y alto impacto. Una pandemia obvia, visible, que ha llegado a nosotros con un impacto de alto potencial y consecuencias altamente probables. Es una respuesta zoonética (transmisión de animales a humanos) a la Globalización 4.0. Así se comporta Gaia con quienes tratan de mancillarla (porque “la Tierra va a sobrevivir”, Antonio Guterres, Secretario General de Naciones Unidas).

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El Coronavirus ha sido como un “examen sorpresa”, de esos que nos ponían en el colegio o en el instituto, sobre la Transformación Digital. Mucho se hablaba de la digitalización, de los robots haciéndolo todo (el 29% de la actividad económica en 2018 y presumiblemente del 42% en 2020), de la ley de la Singularidad (el momento en el que las máquinas serán más “inteligentes” que las personas, según el visionario Ray Kurzwell, allá por 2040). Todas las empresas hablando de Transformación Digital y en realidad menos del 20% de ellas la han aprovechado. En nuestro país, España, menos del 5% de los trabajadores (posiblemente un 3%) estaban tecnológica y mentalmente preparados para el e-working; en los países nórdicos, la cifra podría alcanzar al 25% de los profesionales. No hay madurez digital, sino todo lo contrario. TecnoTalento: personas que están habituadas a poder trabajar desde cualquier sitio (el 80% quiere hacerlo), a poder aprender online (desde el año 2000, la formación vía internet se ha multiplicado por 9, si bien los grados son menos del 10% y los masters menos del 25%) y a poder comprar por internet (en los productos frescos es menos del 1% del consumo). La punta de lanza de la Empleabilidad. En palabras de Warren Buffet, el mayor inversor del mundo, “cuando baja la marea es cuando se ve quién lleva el bañador”. Quien aprovecha la tecnología como trampolín de su talento o meramente como entretenimiento.

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En mi libro ‘Del Capitalismo al Talentismo’ (2012) hablaba de una nueva era en la que el Talento es más valioso que el Capital, como nuevo motor de la Economía. Un nuevo tiempo que significaba la muerte para tres instituciones históricas: las universidades, los partidos políticos y los medios de comunicación. No dije que desparecerían sin batallar. De hecho, el populismo se ha alimentado desde las universidades, fundando partidos políticos apoyados por los medios de comunicación (la ultraderecha está en el otro extremo: nada académica, personalista y con los medios como enemigos). El virólogo más importante del mundo, el belga Peter Piot (que descubrió el SIDA) ha comentado que el Covid 19 es mucho peor que el ébola por su capacidad de contagio. Sin embargo, la actuación de estos tres estamentos ha sido en general lamentable. Los medios de comunicación están difundiendo el miedo (un contagio  que agrava el Coronavirus, porque se hace muy difícil separar las “fake news” de la información real), las universidades meramente reaccionan (¿no las financiamos para investigar?) y la respuesta política está siendo (salvo excepciones) cortoplacista, tendenciosa y partidista, sin grandeza ni amplitud de miras. Frente a la conexión global necesaria, la gobernanza del planeta, los tres continentes han aplicado políticas dispares, lo que Xavier Ferràs, experto en Innovación y profesor de ESADE, ha llamado las 3 D: Disciplina en Asia (como corresponde a su cultura milenaria), Descoordinación en Europa (una Unión más económica y burocrática que otra cosa) y Darwinismo social en Estados Unidos y Brexit. Los chinos hicieron su cuarentena y ahora apoyan a esta Europa que sufre el colapso (el papel de EE UU en la I y II Guerras Mundiales, que les dio la hegemonía); Donald Trump y Boris Johnson consideran que se trata de un “virus extranjero” y prefieren mantener el sistema económico a cambio de unas cuantas vidas (la Inteligencia Artificial que maneja The Economist asegura que eso le dará la presidencia a Joe Biden).

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En general, las autoridades se han apuntado a “allanar la curva” (flattering the curve), como propuso en Twitter el microbiólogo neozelandés Siouxsie Wiles con un dibujo de Toby Morris (en sus primeros cinco días, 4’5 millones de retuits). Está basado en el paper “Interim pre-pandemic planning guidance: community strategy for pandemic influenza mitigation in the United States: early, targeted, layered use of nonpharmaceutical interventions”, del CDC en 2007. Si la gente queda confinada en casa, el contagio se reduce. Eso sí, a un coste brutal para el conjunto de la economía, tanto desde la demanda (consumidores) como desde la oferta (trabajadores). Matar moscas a cañonazos, aunque tal vez no quede otra.

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Christine Lagarde, la economista francesa que dirige el Banco Central Europeo y ha liderado con anterioridad el Fondo Monetario Internacional, nos ha advertido que esta crisis de 2020 puede ser similar a la de 2008. En este caso, de enfriamiento de la economía (slowdown economy). Esta vez no vale con salvar a los bancos y bajar los salarios. Frente al “sálvese quien pueda” tan propio del capitalismo salvaje, el Liderazgo consciente, la cooperación a escala global y la utilización de la ciencia (para empezar, con la medición objetiva del Liderazgo). “Ningún líder occidental ha dicho la verdad, quizá por ignorancia, quizá por miedo a la realidad, quizá por miedo a la pérdida de popularidad” (Xavier Ferràs).

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Aprendamos de quien mejor lo ha hecho en esta crisis: Corea del Sur. Un país en verdadera Transformación Digital. Tuvo el primer caso el mismo día que Estados Unidos, el 20 de enero. Con más de 50 millones de habitantes, ha distribuido una app a todos sus ciudadanos que permite controlar la temperatura del cuerpo humano. Si hay fiebre, se realiza la prueba (no se derrocha inútilmente). Si resulta positiva, queda en cuarentena; están geolocalizados para comprobar que no se mueven. Si aparece un cluster, la zona se aísla. 196.000 pruebas (en EE UU, 4.300 porque son carísimas). 8.000 casos en Corea y tan solo 66 fallecidos. Datos para la información, responsabilidad como adultos (no como los adolescentes malcriados que nos suelen tomar los políticos) y disciplina social en democracia. En su lugar, Trump declaró el estado de emergencia nacional y propuso 50.000 millones de dólares en fondos federales.

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Cuando escribo estas líneas (mediados de Marzo), el Director General de la Organización Mundial de la Salud, que ha proclamado la pandemia, ha señalado que hay 118.000 casos en 114 países y 4.291 personas han perdido la vida (la mayor parte de ellas, gente de edad con problemas respiratorios). Hay ocho prototipos de vacuna, 80 tipos de pruebas con antivirales y más de 150 artículos científicos sobre el tema.  

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Sí, este bichito ha transformado la realidad económica en una nueva recesión, ha declarado vencedora a China en su guerra comercial con Estados Unidos (la democracia debe transformarse seriamente para no convertirse en mero espectáculo) y el Liderazgo (como Talento para influir en los demás) es más valioso que nunca. Tomemos nota.”

De lo que he leído en los últimos días, te recomiendo especialmente:

  • Respecto a la Economía, el artículo de Emilio Ontiveros (@ontiverosemilio), catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, ‘Sin contemplaciones‘ (El País, 17 de marzo). “Los gobiernos deben poner todo de su parte para evitar un bucle diabólico como en 2012”.
  • También ligado a la Economía, la Tribuna de Rafael Domenéch (@rdomenechv), catedrático de la Universidad de Valencia y Head of Economic Analysis de BBVA Research ‘Una crisis profunda pero con una persistencia evitable‘ (El Confidencial, 17 de marzo). “El reto es adoptar medidas bien diseñadas para que la caída sea lo más temporal y lo menos persistente posible, y recuperar la senda de crecimiento anterior a la crisis del coronavirus”.
  • Desde la Innovación, el post de Xavier Ferrás (@XavierFerras), profesor de ESADE, ‘La Naturaleza no negocia‘, en su blog Innovación 6.0 Un dodecálogo de pensamientos valiosos sobre el coronavirus.
  • En términos sociológicos, la entrevista en La Vanguardia (17 de marzo) de Pedro Vallín al filósofo Daniel Innerarity: “No estamos ante un contagio, sino en medio de una sociedad contagiosa“. El marco es que “el mundo se define hoy por bienes y males comunes más que por intereses exclusivos”.
  • En términos políticos, la entrevista de Antonio Salvador, redactor de El Independiente, a José Antonio Marina: “Esta crisis proporcionará argumentos contra el nacionalismo y el ultraliberalismo” (El Independiente, 14 de marzo). “De la misma manera que el centauro tenía un cerebro humano en un cuerpo no humano, ahora tenemos que intentar que ese ‘cuerpo’ electrónico cada día más poderoso se mantenga también bajo el control de la inteligencia individual”. Tenemos muchas ganas de leer su próxima obra, ‘Proyecto Centauro’. “Occidente carece en este momento de potencia filosófica para enfrentarse a las ideas de China; eso es peligroso”.
El filósofo toledano José Antonio Marina.
  • Para nuestra Estrategia Personal (salir [email protected] personal y profesionalmente tras el Covid 19), la entrada en el Blog de Andrés Pérez Ortega (el padre de la Marca personal), ‘Crisis, la parte de la Estrategia Personal que preferiríamos evitar‘. Es el momento de gestionar más eficientemente nuestros recursos, buscar alternativas (monetizar más y mejor) y prepararnos conscientemente para cuando todo esto acabe.
  • Y desde nuestro desarrollo personal, el último post de Marta Grañó, profesora de ESADE y de la Universitat de Lleida, experta en innovación, emprendimiento y “maternidad multitasking”, ‘Hacer lo que hay que hacer‘. “Frenar de repente el ritmo suena extraño, acostumbrados como estamos a no parar. Sin embargo, se impone la prudencia”.

Responsabilidad Social Personal. Hemos de quedarnos en casa, alejados unos de otros, para conseguir juntos vencer al Coronavirus. Reducir el “pan y circo” (no hay fútbol ni otros espectáculos, queda la tele), disfrutar de la convivencia con algunos seres queridos y echar mucho de menos a quienes no están en casa, tener ganas de abrazar y de besar a las personas por las que sentimos profundo afecto. Cuando esto acabe, lo vamos a valorar mucho más, estoy seguro.

En circunstancias mucho más adversas que estas, como fueron los campos de concentración, el psiquiatra judío vienés Víctor Frankl se propuso APRENDER ALGO. De ahí su imprescindible ‘Man search for meaning’ (El hombre en busca de sentido). Él nos enseñó que la Felicidad no proviene de una vida completa de comodidades, sino de retos por los que merece “la alegría” luchar.

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Respecto a los temas musicales, quiero elegir dos que ayer Virginia Díaz (@VirginiaDiazR3) eligió en su ‘Cachitos’ (La 2) sobre el #WomanPower (gracias una vez más, Virginia, por un programa sensacional).

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‘Simply the Best’ de Tina Turner (versión con letra). “Give me everything I need”.

Y el ‘Respect’ de Aretha Franklin, en su versión original de 1967. ¡Qué dos grandes luchadoras, Tina y Aretha! “R-E-S-P-E-T-O. Averigua lo que significa para mí”.

Una canción de Otis Reding (1965) compuesta para que la cantaran hombres: la historia de un cantante que volvía a casa después de una gira y su esposa le trataba con indiferencia. Aretha, la Reina del Soul, tomó una canción lastimera y mediocre y la convirtió en el himno que nos emociona.

Seguro que tras este “virus que reseteó el Capitalismo” encontramos mayor RESPETO de [email protected] por [email protected]

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