¿Para qué sirven los economistas hoy?

Comienza el mes de junio, y con él terminará la mal llamada “desescalada” con la gobernanza autonómica en fase 3. Porque este Estado de Alarma está siendo una larguísima excepción al estado autonómico (la Sanidad está transferida a las Comunidades Autónomas) y al parlamentarismo con un gobierno (o dos, realmente) interesado y una oposición débil. En ambos casos, nuestro país no se los merece ni desde el Liderazgo ni desde el Talento. Ojalá la Grandeza y el proyecto de país sustituyera al cortoplacismo y la codicia miserable.

¿De qué economistas debemos fiarnos?‘ se preguntaba el maestro José Antonio Marina en su Holograma nº 55. Lo hace desde un “cónclave de Premios Nobel”: Robert Lucas (el de 1955): el valor del capital humano, Jean Tirole (2014): la economía del bien común, Thomas Sowell (Medalla Nacional de Humanidades 2002): economía básica, John Kenneth Galbraith (que nunca recibió ese galardón), James Heckman (premio Nobel 2000): la educación es la inversión más rentable, Paul Krugman (2008): la mayoría de los economistas no vio la crisis anterior porque “había confundido la belleza, vestida con un maravilloso traje matemático, con la verdad” de un mercado ideal, tan precioso como falso. Del idealismo platónico a la realidad aristotélica, con la “economía conductual” de Kahneman (2002), Ricahrd Thaler (2015) o Angus Deaton (también en 2015), George Akerloff (2001) o Robert Shiller (2013). De hecho, desde que un servidor escribió ‘Del Capitalismo al Talentismo’, la mayoría de los galardonados son economistas conductuales.

Me considero ante todo economista, como denominador común del “pentaCo”: coach, consultor, conferenciante, consejero y comprometido con la educación. Me licencié en Ciencias Económicas y Empresariales por aquella maravillosa Facultad de la Universidad Autónoma de Madrid de Eduardo Bueno Campos, Emilio Ontiveros, Ramón Tamames, Juan Carlos García Bermejo, José Juan Toharia, Antonio Pulido, Eugenio Galdón, David Anisi… y el entonces alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván (tuve el honor de ser su último delegado de clase, en ‘Teoría del Estado’ de 5º de carrera), además de presidir AIESEC Cantoblanco.

¿De qué economistas me fío?

  • De quienes parten de la ética (la forma más inteligente de vivir, según JAM). Como lo hizo Adam Smith (creo que no se entiende ‘La Riqueza de las Naciones’ sin su obra anterior, la ‘Teoría de los Sentimientos Morales’) y antes del profesor escocés, los verdaderos padres de la Economía, la Escuela de Salamanca. James Buchanan (premio Nobel 1986) se lamentaba de que esta ciencia social se desligara de la filosofía moral de la que nació y Amartya K. Sen (1988) ha querido retomar la dimensión ética.
  • De quienes son realistas respecto al ser humano, que no es precisamente un ser frío, calculador y con información perfecta. Por eso el valor de la economía conductual. Tengo pendiente escribir un libro sobre “Los 7 pecados capitales de la Economía”. Reid Hoffman, el fundador de LinkedIn, ya señaló que las empresas tecnológicas de mayor éxito son las que mejor se aprovechan de ellos: Instagram de la vanidad, Tinder de la lujuria, Twitter de la ira, Netflix de la pereza, Pinterest de la envidia, Glovo de la gula, Amazon de la avaricia.
  • De quienes saben explicar lo que ha pasado en términos holísticos, como Emilio Ontiveros en su libro ‘Excesos’, Josep Oliver en ‘La crisis económica en España’ o Ragjuram Rajan en ‘Grietas del sistema’. Si no entendemos la crisis de 2008, una megaburbuja que se resolvió con deflación social, no podremos resolver eficazmente la crisis de empleo que ya estamos sufriendo.
  • De quienes aplican respuestas según ocurra un escenario u otro. John Müller hacía ayer en Actualidad Económica (El Mundo) un bello homenaje al profesor Antonio Pulido San Román (fallecido el pasado octubre), el padre de la predicción económica en nuestro país, y su obra ‘Guía para usuarios de predicciones económicas’ (2006): “el futuro es la razón de ser del presente”. Noubel Roubini predijo dos años antes que las hipotecas basura tumbarían el sistema financiero; Bill Gates en 2015 el impacto de una pandemia y el pasado enero el profesor Imran Rasul (University College de Londres) ‘La economía de los brotes virales’. Los economistas que se escudan en “el cisne negro” es que no han contemplado los suficientes escenarios.
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  • De quienes no se dejan cegar por la ideología. Me parece un excelente análisis el que hace Paul Krugman sobre la desigualdad, pero no me creo su concepto de “capitalismo progresista”. Me ha gustado la crítica de Daniel Lacalle al Estado del Bienestar actual, insostenible, si bien no “compro” su Capitalismo Social. No me gusta que la Economía se supedite a la Política, no tiene sentido. Estoy más bien con Marc Benioff, el CEO de Salesforce (los magos de la economía de la suscripción): “El capitalismo ha muerto”. Como economistas, o apostamos por el talento (individual, empresarial, de una sociedad como la de nuestro país) o estaremos subdesarrollados. Bienvenidos al Talentismo, de una vez por todas.

Mi gratitud al periodista Carles García Baena por su entrevista en NIUS: “Lo que define nuestro empleo no es donde te sientas. La burocracia está muerta“. Teletrabajo o TecnoTalento, los tres grandes obstáculos a corto plazo, el Liderazgo necesario, de la venta a la vinculación, la globalización TCV…

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El tema musical de hoy es la escena de la lluvia de ‘Los puentes de Madison’ (Clint Eastwood, que acaba de cumplir 90, y Meryl Streep), compuesta por Lennie Niehaus (1929), el saxofonista de Saint Louis que también creó la música de ‘El jinete pálido’, ‘El sargento de hierro’, ‘Bird’, ‘Sin perdón’, ‘Medianoche en el jardín del bien y del mal’, ‘Space cowboys’, ‘Deuda de sangre’, ‘Million dollar baby’, ‘Banderas de nuestros padres’, ‘Cartas desde Iwo Jima’, ‘El intercambio’ o ‘Gran Torino’ . ‘Los puentes de Madison’ es una película de hace 25 años que hay que volver a ver.

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