Rosa Montero: Lábrate tu BUENA SUERTE

Comienza la temporada 2020-2021. El término para definirla ha de ser ILUSIÓN.

La anterior, la 2019-2020, fue la del enfriamiento de la economía (Slow Down Economy) por el congelamiento de las relaciones comerciales entre China y EE UU, la pandemia del coronavirus (nunca sabremos del todo cómo se originó y por qué se ha gestionado tan mal desde los organismos internaciones, el liderazgo mundial y, salvo excepciones, los políticos y la oposición nacional) y la depresión económica en toda la OCDE.

En esta que hoy se inicia hay ganadores y perdedores. De verano de 2018 (moción de censura del actual presidente del gobierno, el resiliente Dr. Pedro Sánchez) a verano de 2020, España ha pasado de 1’5 M de empresas con trabajadores a 1’35 M, una caída del 10’3%, mayor aún que en la crisis de 2008. Seis millones de desempleados, incluidos los afectados por ERTE (desgraciadamente, cada vez menos temporales, en la medida que se prorrogan). ¿Empresas de más de 500 empleados? Unas 2.300. Cuidado con que sean organizaciones ágiles (“invencibles”, las llaman Osterwalder y Pygneur) y no mastodontes burocráticos: ahí está el reto de la transformación integral (digital y cultural). La complacencia MATA. Organizaciones número 5, como las denomina la directora del Human Age Institute, Loles, Sala, cuyo libro presenta el 15 de septiembre.

De izq a drcha-Juan Carlos Cubeiro, Beto Levy y Loles Sala - ORH |  Observatorio de Recursos Humanos

A título personal, creo que la herramienta imprescindible es el doble círculo de Stephen Covey, incluido en sus Siete hábitos de la gente efectiva (1992). El círculo de preocupación (“concern”, en inglés) lo conforman todas las cosas que son de los demás, sobre las que no tengo control directo y a las que meramente reacciono. Los medios vendidos y morbosos y los políticos salvadores e ineptos nos inundan con propaganda de este círculo, que nos desempodera y hace sentir miserables.

El círculo de influencia es lo nuestro. No lo que nos “pre-ocupa”, sino lo que nos ocupa (me encanta la etimología de ese verbo: “llenar de forma que nadie más pueda hacerlo”). Se trata de in-fluir, de penetrar en el interior de una situación. De lo reactivo a lo proactivo, de la indefensión (aprendida, concepto de Martin Seligman) a la Responsabilidad, de la espera (¿a Godot?) a la Iniciativa, del miedo a la Confianza. La enseñanza de Gandhi: “Be the CHANGE you want to see in the world” (Sé el cambio, en realidad la transformación, que quieras ver en el mundo). Si cambio yo, todo cambia. Ya está bien de sentirnos borregos; sintámonos leonas.

Blog de Sergio Carol: Los círculos de la influencia y de la preocupación

Así que te recomiendo que te hagas tu circulo de influencia, con diez impactos muy concretos, tu Estrategia personal (Andrés Pérez Ortega), tu tapiz de Propuesta de Valor y focaliza tu tiempo y energía a aportar y crecer, no a quejarte y ceder tu soberanía personal. Todo gran poder implica una gran responsa-habilidad (creo que es de Spiderman, pero nos vale), una capacidad de respuesta, de adaptación/anticipación a un mundo megaVUCA. Usa tu Pasión como nunca antes, porque, como nos enseñó Julián Marías, “el verbo de la ilusión es DESVIVIRSE”.

Con ganas, ganas | HABLEMOS DE TECNO TALENTO

Te confieso que como lector no soy muy de ficción, de novelas. Lo mío es el ensayo, desde la filosifia a la ciencia, y especialmente la economía del talento y del liderazgo. Pero cuando Rosa Montero publica una nueva obra, no me la pierdo. Su novela “La ridícula idea de no volver a verte”, sobre Maire Curie, me hizo tanto bien en verano de 2013 que me siento muy unido a ella.

La ridícula idea de no volver a verte" a los escenarios - Diario Vivo

Rosa Montero es Premio Nacional de las Letras. Estudió Periodismo y Psicología. Nos acompaña desde Crónicas del desamor (1979), escribe en ‘El País’ desde 1976 y es Dra. Honoris Causa por la Universidad de Puerto Rico. Le Figaro ha dicho de ella: “Rosa Montero demuestra una maestría total al transformar las cuestiones más personales en obra de arte”. Es decir, es la maestra absoluta en ese don que transforma al lector (así definía Bauman la obra de arte) desde las cuestiones más personales de sus personajes; porque en ellos nos sentimos identificados.

‘La buena suerte’ es su nueva obra. Una delicia, una carga de profundidad.

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Te adelanto el párrafo que más me ha gustado de esta novela, el mensaje que da el anciano Felipe:

“- Mira, a mi edad he llegado al convencimiento de que la gente no se divide entre ricos y pobres, negros y blancos, derechas e izquierdas, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, moros y cristianos -dice al fin-: No. En lo que se divide de verdad la humanidad es entre buena y mala gente. Entre las personas que son capaces de ponerse en el lugar de los otros y sufrir con ellos y alegrase con ellos, y los hijos de puta que sólo buscan su propio beneficio, que sólo saben mirarse la barriga. Esos que son capaces de vender a su madre, ya me entiendes. Luego, entre los buenos, algunos son buenísimos, algunos son buenísimos, y entre los malos, algunos son malísimos. Raluca es buenísima. Yo creo que soy pasablemente bueno. ¿Y tú? ¿Tú queres? ¿Eres buena gente o eres mala gente?” (págs. 98 y 99).

Una pregunta tremenda, porque “el Mal posee recursos que el Bien desconoce” (página 154). Porque vivimos en un mundo que nos puede haber hecho creer que los malos son los listos, los triunfadores, los que van a la suya. Ahí están las buenas madres (como Amalia Gayo, a quien Rosa Montero dedica el libro porque le enseñó a narrar -y a ser buena persona- o la de Irene Vallejo, “mano firme de algodón”) que enseñan por acción o por omisión lo importante que son la empatía, la generosidad, ser buena gente.

Rosa Montero - Mi linda madre ayer en un restaurante... | Facebook

Sin ánimo de destripar/spoilear esta hermosa novela, no va de un arquitecto de éxito que se baja del AVE apresuradamente para refugiarse en un pueblo de mala muerte (Pozonegro, antiguo centro minero que hoy agoniza), que curra de reponedor en un súper huyendo de otros o de sí mismo, para recomenzar su vida o tirarla definitivamente por el retrete. Va de Raluka, “luminosa, incompleta y algo chiflada” (así la define RM), a la que la vida la ha tratado de pena y sin embargo pinta caballos, tiene un secreto y es buenísima. La portada de la novela.

Rosa Montero: "El ser humano tiene una capacidad increíble para volver a  reconstruirse cuando se ha quedado hecho polvo" | Onda Cero Radio

La buena suerte, nos enseñó Voltaire, se compone de preparación y oportunidad. La Buena Suerte (Álex Rovira y Fernando Trías de Bes) no es el azar, la coincidencia, sino crear las circunstancias para que ocurran cosas positivas. En esta triple crisis sanitaria, medioambiental y socioeconómica (de empleo), Rosa Montero proclama en forma de novela que la buena suerte es ser buena gente. Ahí es nada, entre tanto malvado consciente o inconsciente que hace infelices a los demás. “El ser humano tiene una capacidad increíble para volver a reconstruirse cuando se ha quedado hecho polvo” (Rosa Montero). Es el trilema de la Bondad, de la Verdad y de la Belleza, de lo mejor del ser humano.

Verdad, Belleza, Bondad - Exploración General de la Revelación - Espacio de  Estudios de El Libro de Urantia

Buena gente. Porque “la alegría es un hábito” (Rosa cita a Lorenzo El Magnífico: “Quien quiera estar contento, que lo esté/ del mañana no hay certeza”), porque “Raluca es imperfecta. Gloriosamente imperfecta” (página 86), porque ella ve en Pablo a alguien “dulce, cuidadoso, sensible, educado, es un artista”, porque “a Don Quijote lo tenían por loco, y ya ves, es Don Quijote” (página 138), porque Clara le había escrito a Pablo “Mi Amor, me voy a dedicarme con calma a hacerte feliz” (página 141), poque “no hay nada que envejezca tan deprisa como el amor mal amado” (misma página), porque “la pasión es amar el amor” (San Agustín, página 191), porque “morirá amando. Polvo será, más polvo enamorado” ( página 212). “Si el corazón pudiera pensar, se pararía, decía Fernando Pessoa” (página 231).

literland on Twitter: ""El corazón, si pudiese pensar, se pararía",  escribió #Pessoa.… "

Gracias, mil gracias, querida Rosa Montero, por esta certera apología de la bondad en forma de novela. Más necesaria que nunca.

La canción que me ha inspirado ‘La buena suerte’ de Rosa Montero es ‘Make someone happy’ de Jimmy Durante, banda sonora de ‘Algo para recordar’ (Sleepless in Seattle).

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