Contratendencias, desigualdad e ilusión por el porvenir

Mi enhorabuena a la SD Huesca pot rl fichaje de José Rojo, “Pacheta”, como entrenador. Un club fundado en 1910, que milita en la Liga Santander y cuyo Consejero Delegado es el abogado aragonés Manuel Torres. Su lema: FIELES SIEMPRE SIN REBLAR (“Reblar” del latín “revirare”, es retroceder, rendirse. Me atrevo a pronosticar que Pacheta hará de El Alcoraz, el estadio de la SD Huesca, un fortín, y logrará los 25 puntos extra necesarios para mantener la categoría. Primer partido, el miércoles 20 en Getafe a las 19 h. El siguiente, el sábado 23 en casa ante el Villareal de Unai Emery (Mentalidad ganadora) que ocupa posiciones de Champions League.

Admiro mucho al maestro Xavier Marcet y leo todo lo que escribe, porque aporta al mundo de la empresa humanismo y practicidad. El pasado lunes en VíaEmpresa publicó las “10 no-tendencias para 2021‘. Me parece muy sensato, frente a lo “trendy”, lo que se lleva, la moda, que Xavier Marcet se ocupe de lo valioso y nos proponga “10 subrayados, 10 proposiciones aumentadas, 10 deseos tan antiguos y tan radicalmente actuales como para ser no-tendencias de 2021”. Es más, en una era de transición (del Capitalismo al Talentismo) en la que la esperanza de vida de las empresas se reduce a la quinta parte cada medio siglo, las “no-tendencias” me parecen desgraciadamente “anti-tendencias”, nadar contra la corriente de la maximización del beneficio a costa de la gestión del talento, que es lo que hace a una compañía admirable, honesta y sostenible.

Estas son las 10 propuestas del maestro Xavier Marcet, comentadas por un servidor.

1. Las personas en el centro de las organizaciones es todo lo que tenemos que aprender de este 2020. Las empresas son comunidades de personas que trabajan para clientes o para consumidores que son personas. Las empresas como comunidades de personas (o mejor, de talento, de profesionales que aportan valor desde su capacidad y su implicación) que sirven a sus clientes. Todo un reto de “engagement” (que en España sólo muestran el 6% de los empleados) y de experiencia del cliente, que suele brillar por su ausencia.

2. El imperativo del 2×2. Las empresas tienen un doble reto: saber ser ambidiestras (explotar y explorar a la vez) y saber crear valor corporativo y valor social al mismo tiempo. De este 2×2 sale mucho más que cuatro. Un imperativo sinérgico de explotación de lo existente y exploración innovadora (es difícil, si no imposible, si la empresa no trabaja un doble tapiz estratégico) y analiza y mide tanto los datos económico-financieros como el resto de los intereses de los agentes (francamente, creo que el modelo EFQM 2020 es el más útil para salvaguardar a todos los stakeholders).

3. El trípode que sostiene la estrategia. La estrategia no se despliega ya sólo con la planificación, sino que necesita la innovación y la capacidad cada día más estratégica de aprender y desaprender. Efectivamente, la Estrategia (que echamos a faltar en la mayor parte de las empresas) requiere de Diseño y de Ejecución, que es tanto Innovación como Adaptación (aprendizaje). Para ello, el Comité de Dirección debe SER un auténtico equipo, no una suma de silos o de Taifas.

4. El binomio propósito y agilidad. Agendas llenas de sentido. Las organizaciones que saben operativizar su propósito con agilidad acostumbran a ganar la partida. PDO (Purpose-Driven Organizatons), empresas con un “para qué” real, que cuentan con la agilidad como modus operandi. Adiós a la burocracia, que justifica capataces asintomáticos. No confundamos la agilidad con la improvisación, la falta de estrategia.

5. Transformaciones necesarias, ocurrencias prescindibles, deshinchar burocracias, esfuerzos inteligentes. La gestión del cambio siempre será difícil. No se trata de inyectar tecnologías, se trata de cambiar culturas, de que las personas tengamos agendas diferentes, que hagamos las cosas diferentes. La Digitalización sin Transformación Cultural acorde es “digiticidio”, suicidio acelerado de la organización. Es prácticamente imposible la transformación sin una transformación del propio CEO en su Liderazgo.

6. Liderazgos de egos contenidos. Líderes consistentes que dejan espacio a los demás. Liderar no es construir un personaje directivo, liderar sólo es servir. Liderar es poner por delante la cadena de la inspiración a la cadena del mando. Liderazgo de servicio, Liderazgo inspirador, integrador, imaginativo e intuitivo. Sin auténticos test y sin coaching, queda en discurso cuando no en cinismo. El Liderazgo es la gran fuente de aprendizaje organizativo, de fidelización y compromiso, de un clima de satisfacción y alto rendimiento, de sana reputación.

7. Trayectorias consistentes. La consistencia es la capacidad de evolucionar con aquellos a quienes queremos servir, y a veces de anticiparse a las necesidades que no han sabido expresar. No parecen tiempos de consistencia ni de coherencia, y no hay nada más esencial en las carreras profesionales (si el talento es una foto, la carrera es una película.

8. Bailar con la complejidad. Es nuestro reto, gestionar la complejidad sin incrementar, acostumbrarnos a los dilemas y no sólo a los problemas. Aprender a trabajar con múltiples soluciones personalizadas. Necesitamos un talento diestro con la complejidad y torpe con la mediocridad. Surfear la complejidad desde los valores vividos (hábitos), desde la capacidad de discernir y de hacer lo correcto, desde la perspectiva más allá del “regate en corto”, desde la ética como modo ineludible de vida, marca la diferencia.

9. Culturas corporativas basadas en el respeto y la autenticidad, este es el verdadero great place to work. Si la gente se respeta entre ella también respeta a sus clientes. ¿Qué más se puede decir? En tiempos de falsedad, de sociedad del espectáculo, de infantilización, la Autenticidad de la gente honesta cobra el mayor atractivo.

10. Comunidades que crecen haciendo crecer a los otros. Comunidades de talento y buena gente que crecen juntas, que crecen haciendo crecer a sus clientes, haciendo crecer sensatamente a los accionistas que han arriesgado, y haciendo crecer a la sociedad, puesto que como decía Drucker no hay empresas sanas en sociedades insanas. Comunidades humanas de talento y buena gente que apuestan por el sano desarrollo y no por la codicia y la insolidaridad en esta sociedad cada vez más desigual.

Mi profunda gratitud al maestro Xavier Marcet, cuyas valiosas aportaciones me he permitido glosar desde el respeto y la admiración.

Perfil

Comentaba estos días en el Blog el “descubrimiento” del profesor de psicología social de la Universidad de California en Irvine Paul Piff, que aparece en el documental ‘El Capital en el siglo XXI’ (Movistar +). Anoche vi su TEDxMarin de 2013 sobre si el dinero nos hace malvados. A partir de un “Monopoly amañado” podemos aprender mucho sobre la naturaleza humana. Resulta curioso que, si hemos sido bendecidos en la “lotería del nacimiento” nos lo tomemos como un mérito. La desigualdad económica y social provoca descensos en la movilidad social, el crecimiento económico, la vida comunitaria, la esperanza de vida, la calidad de la educación, la salud física, la confianza y eleva las tasas de obesidad, la violencia, el abuso de drogas, los embarazos no deseados, las personas privadas de libertad, los delitos. ¿Estoy entonces a favor del “café para todos”, de la igualdad absoluta? No, por supuesto. Siguiendo a mi coach favorito, Aristóteles de Estagira, estoy por la equidad, “tratamiento desigual de situaciones desiguales”, y por un Estado del Bienestar que asegure educación, sanidad y justicia de calidad para todos, no por “el Bienestar del Estado” de burócratas improductivos.

Santiago Auserón publica como Juan Perro el disco-libro ‘Cantos de ultramar‘. Entrevistado por Nacho Serrano, declaraba: “Se ha perdido la ilusión por el porvenir“. “Asistimos pasivamente a la renuncia de nuestra condición de seres humanos, mientras nos dan las noticias como alpiste para animales enjaulados”. “El confinamiento me hiso reflexionar sobre hasta qué punto es necesario lo que hago”.

Santiago Auserón: «Se ha perdido la ilusión por el porvenir»

Marta García Aller, una de las periodistas más lúcidas que nos quedan, ponía el dedo en la llaga en su más reciente artículo: ‘La tercera ola no era imprevisible (ni Filomena tampoco)‘. Ha sido imprevista por la incapacidad manifiesta de gestión y liderazgo, porque cuando simplemente se reacciona se está a merced de los que más presionan, porque los ignorantes ni siquiera son conscientes de lo que no saben. Como también dijo ayer airadamente en su programa ‘Espejo Público’ mi amiga Susanna Griso, ojalá dejen de tratarnos como a críos.

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