¿Hay conexión entre Talento y atractivo?

Anoche estuve viendo primero el encuentro de La Liga entre el Levante y la Sociedad Deportiva Huesca y después La Pasión de Cristo (2004).

El equipo valenciano se ha consolidado en Primera y disfruta de una posición tranquila en la zona media de la tabla. El conjunto altoaragonés, dirigido por mi querido y admirado Pacheta (‘Un Equipo Honesto’) demostró ser un SOL: Sólido, especialmente en defensa y en el centro del campo (Andrés, el portero, lleva dos partidos sin encajar gol alguno), Solidario (el conjunto es mucho más importante que las estrellas individuales) y Solvente (dos contras muy bien armadas, dos golazos de Rafa Mir, que lleva cuatro en los últimos cuatro partidos). Quedan nueve jornadas para la finalización del campeonato. En las 11 que lleva Pacheta con el equipo, tres victorias (contra Granada, Valladolid y Levante), tres empates (contra Villareal, Éibar y Osasuna) y cinco derrotas (contra el Getafe, Real Madrid, Sevilla, Celta y FC Barcelona). Tantos puntos logrados, 12, como en las primeras 18 jornadas de Liga. Por delante, Elche, Alavés, Atlético de Madrid, Getafe, Real Sociedad, Cádiz, Athletic, Betis y Valencia. Con 15 puntos más (cinco victorias o equivalente), la SD Huesca estaría salvada. Seguro que no “rebla” (abandona) en ningún momento.

Levante - Huesca | Liga: Pacheta: "Este es el camino" | Marca

La película de Mel Gibson, que pudimos ver en el canal de Paramount, fue destrozada en su día por la crítica como sádica y antisemita. A los ojos del espectador, el culpable es Caifás y los suyos. Kenneth Turan /Los Ángeles Times) escribió que lo “verdaderamente desesperante” de la película no es su extrema violencia, ni su supuesto antisemitismo sino que “mucha gente de buena fe verá trascendencia donde sólo hay violencia sádica. Y donde sólo hay culpa, verán verdad”. A. O. Scott (The New York Times) señaló que “Gibson ha construido un espectáculo irritante, doloroso y, finalmente, deprimente. Lo que convierte esta película en algo tan feo es la incapacidad de Gibson para la lógica narrativa. La película no nos cuenta para qué sirve tanta sangre. No hay una puerta al perdón quizá porque eso está por encima de la imaginación del señor Gibson, que seguramente piensa que su público prefiere el terror, la furia y el gore”. “Gibson ha convertido sus obsesiones personales en un viaje enfermo a la muerte” (David Denby, The New Yorker). No sé si, 16 años después, nos hemos acostumbrado a tanta violencia. La película “duele” más que conmueve; la banda sonora no está a la altura; los papeles femeninos (la actriz rumana Maia Morgerstern como la Virgen María, Mónica Bellucci como María Magdalena) están más logrados. La carrera de Mel Gibson como Director (Braveheart, Apocalipto, La Pasión y, para el año que viene, un “remake” de Grupo Salvaje de Sam Peckinpah) no llega a la altura de su trayectoria como actor (67 créditos).

La pasión de Cristo Poster

La Pasión como “acción de padecer” y como “apetito de algo, perturbación o afecto desordenado, inclinación o preferencia muy vivas hacia algo o alguien”.

Acudo esta mañana del antes llamado “Sábado de Gloria” a leer artículos de la web de Psychology Today. Dos de ellos me han llamado especialmente la atención.

  • Cómo el Covid ha alterado nuestra percepción del tiempo, por el Dr. Joseph Mazur. Más de un año después de iniciada la pandemia, la ansiedad nos ha confundido. No sabemos cuándo va a acabar esto (las vacunas fueron una promesa, pero la gestión público-privada de las mismas está siendo un desastre). Sabemos que la percepción del tiempo depende del estado de ánimo, del nivel de felicidad y de la rutina. Cuando fluimos, el tiempo pasa volando. Debemos regular nuestro reloj biológico con hábitos saludables (“Brain-Friendly”). Necesitamos abrazos, caricias, vernos de verdad. ¿Esperanza? Joe Biden ha declarado el próximo 4 de julio como “día de la independencia vírica”. Los principales economistas (y ese profeta llamado Bill Gates) proponen verano de 2022. Cuanto antes, mejor.
  • ¿Hay conexión entre talento y atractivo?, por el Dr. Sebastian Ocklenburg. Lo que hace una persona atractiva es su personalidad arrolladora, opiniones similares, valores, creencias, físico… ¿Y la inteligencia? Eso parece más complicado. Las personas menos inteligentes suelen sentirse acomplejadas ante las de mayor inteligencia. Un estudio presentado este 2021, de Maria Flakus (Universidad de Silesia, Polonia), Barnaba Danieluk (Universidad de Lublin, Polonia), Lidia Baran (Universidad de Silesia), Katarzyna Kwiatkowska (Universidad Wyszyński de Varsovia), Radosław Rogoza (Universidad Wyszyński) y Julie Aitken Schermer (Western Ontario, Londres, Canadá), realizado entre estudiantes de Instituto, demuestra que las personas inteligentes suelen ser percibidas como más agradables por los demás, si bien son más selectivas con el resto. Es decir, no suelen gustarle aquéllas con menor inteligencia. A lo largo del tiempo, compartir intereses es más relevante para la atractividad que tener talento. Las personas con talento suelen aislarse y ser percibidas como arrogantes, lo que no favorece precisamente su atractivo. Recordemos, con José Antonio Marina, que el Talento es inteligencia prática, la que elige bien las metas, gestiona la información, maneja las emociones (con autoconfianza y serenidad, con empatía y sana influencia) y practica las virtudes de la acción. No es cuestión sólo de CI.

‘Make me feel my love’ de Adéle

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.