El Poder y la Alegría

Hoy en la Talent Tower, la sede madrileña de ManpowerGroup, para compartir experiencias y reflexiones sobre la S de ESG con el equipo directivo. Un placer y todo un honor, que quiero agradecer a los organizadores.

He estado leyendo ‘EL PODER. Una Guía de Uso’ de la consultora experta en Liderazgo Julie Diamond.

Siguiendo la famosa frase de Lord Acton: “El poder corrompe…”

señala que no es inevitable, afortunadamente. Repasa las diferentes definiciones de poder, desde Max Weber a Michel Foucault, el tabú contra el poder (el poder tiene mala reputación) y distingue la autoridad formal de la natural.

A. Los principios y los peligros del poder

  • ¿Por qué el poder corrompe?
  • El motivo de corruptibilidad

B. Encuentra tu Huella de Poder

  • El retrato singular de tu poder
  • Encuentra tu huella de poder (autorreflxión)

C. Las pautas del poder

  • Lo primero es cultivar tus rasgos
  • Utiliza tu poder personal
  • Comparte tu poder personal
  • Resolución de problemas. Retos singulares del poder
  • Lista de verificación del poder

El libro incluye un glosario con una veintena de términos y una bibliografía con casi un centenar de libros recomendados. Para quienes nos apasiona el Liderazgo, un manual así resulta muy útil.

El maestro José Antonio Marina se planteaba hace unos días si debería escribir una ‘Historia de la Felicidad’ o una ‘Historia de la Alegría‘. Porque no son realmente sinónimos. En una entrada anterior, del 14 de mayo, citaba a Henri Bergson: “La alegría anuncia siempre que la vida ha triunfado, que ha ganado terreno, que ha conseguido una victoria: toda gran alegría tiene un acento triunfal”. La Felicidad, ya sabes, es “experiencia global de placer y significado” (Aristóteles). La Alegría es “una iluminación, una bendición, una visitación” (Derek Walcott). Un sentimiento de deleite y excitación (Diccionario de Psicología de la APA). “La alegría es espontanea, repentina y pasajera, asociada con la conexión, la conciencia y la libertad, La felicidad en cambio en un estado mental estable, duradero, buscado, asociado con la virtud y el autocontrol.” (Laura Cottrell). De una forma genial, Marina nos recuerda que en el Nuevo Testamento se habla de alegría y nunca de felicidad (“Para el alma que busca signos de su salvación la alegría es una prueba”, Evangelio según San Juan). Uno de los tres frutos del Espíritu Santo, junto con el Amor y la Paz”. La reforma protestante (reforma que no fue), como atadura al libre albedrío, desterró en buena medida la alegría.

Me interesa mucho la relación causa-efecto entre el Poder y la Alegría, y viceversa. En el Liderazgo pospandémico, los jefes deben ser GeFes (Generadores de Felicidad). No puede ser de otra manera, porque a los jóvenes (milenials y centenials), sus madres y padres los hemos vuelto “tiranofóbicos” y no aguantan el poder del ordeno y mando. Si se encuentran con un jefe de vieja escuela, dimiten y se van (“job hoping”, un fenómeno que está detrás de la actual “gran desbandada” del talento, tanto en EE UU como en Europa). ¿Quién quiere estar con un triste, con un resentido, con un cascarrabias? La vida es muy corta; la carrera profesional debe fluir.

¿La Alegría determina el Poder? En la revolución de la Autenticidad, sin duda. La Consejera de Asuntos Políticos, Públicos y de Gobierno Imelda Rodríguez Escanciano, cuyo método AIPoC parte de la Pasión y la Compasión (empatía en acción) para llegar a la Fascinación, ha comprobado que es la Alegría del/de la [email protected] lo que provoca que “deseemos” votarle. El deseo (“movimiento afectivo hacia algo que se apetece”, según el Diccionario de la RAE) es lo que conecta la alegría con el poder. La Autenticidad no se imposta; se tiene o no se tiene. La Alegría se diseña y se construye. Y es la labor de [email protected] [email protected] ser [email protected] de esa alegría de vivir.

Como ha escrito mi amiga Inma Puig en su libro ‘La Revolución Emocional’ (y recogía en redes sociales la gran coach del Campo de Gibraltar Karina Salas, también buena amiga): “Aunque a veces pueda parecer que hay cosas que no se pueden cambiar, siempre se puede. El cambio es posible cuando pocos con mucho poder lo deciden o cuando muchos con poco poder lo desean”. Unos pocos con mucho poder (del poder a la alegría) o unos muchos con mucho deseo (de la alegría al poder). Funciona en los dos sentidos, afortunadamente.

‘Joy to the world’, alegría todo el año. Por Pentatonix.

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