Los liderazgos de Draghi y Merkel, en retrospectiva

Pensábamos dedicar el tercer día de este viaje, tras Bolonia y Verona, a Rávena, la ciudad de los mosaicos y la última capital del Imperio Romano de Occidente, que dista de Bolonia 78 kms (70′ en tren) pero al final nos hemos decidido por Ferrara, la “Florencia” de Emilia-Romagna, que está en ferrocarril a 20 minutos. Ferrara fue uno de los señoríos más importantes del Renacimiento, y por supuesto Patrimonio de la Humanidad. Hemos visitado el imponente Castello Estense, de finales del siglo XIV, la catedral (cuyo ábside está inspirado en la Capilla Sixtina), la Piazza Savoranola con el Palacio Ducal y la Arzobispal, la taberna más antigua del mundo (Al Brindisi, que ha tenido como clientes a Copérnico y Tiziano) y la Vía delle Volte, considerada la calle más bonita de la ciudad, con pasadizos elevados que conectan ambos lados de la calle. Una preciosidad.

Entre los libros que he comprado en este viaje está ‘Eclissi di costituzione’ (Eclipse de Constitución), de Tomaso Montanari, sobre el gobierno Draghi y la democracia.

Se trata de una mirada crítica “contra la propaganda del poder” de un profesor de la Universidad de Siena. Mario Draghi ha sido presentado como providencial en la política italiana, como un tecnócrata de enrome prestigio por encima de los partidos. Montanari considera que Draghi ha liderado “un gobierno de guerra” desde febrero de 2021 (contra la pandemia, la crisis social y económica) hasta hace unos días, con la ideología del “orden existente” (nada transformadora), eso sí de alto perfil (visibilidad), favoreciendo a las oligarquías del país.

“Greenwashing” (lavado de cara por la transformación ecológica y la sostenibilidad), en un país que en abril había recibido de los fondos de Recuperación más de 35.000 M € (España, en junio, 21.300 M €). El símbolo de una “democracia precaria”, con los inmigrantes como carne de cañón. Una mirada alejada de la infalibilidad del primer ministro proveniente del BCE (“Whatever it takes”, Cueste lo que cueste) por un estudioso de la Constitución de su país que quiere favorecer el pensamiento crítico.

¿Quién gana y quién pierde con la salida de Draghi del gobierno? Sehún Ángel Gómez Fuentes (ABC, 21 de julio) pierden el propio Draghi, al que fuerzan a dimitir tras 17 meses y 5 días de gobierno de unidad nacional (por la abstencón de 5 Stelle, La Liga y Forza Italia); Enrico Letta, el líder del PD (Partido Democrático), el más fiel a la línea de Draghi; pierde sobre todo Giuseppe Conte (5 Stelle), porque su populismo está quedando en irrelevante; pierde Silvio Berlusconi (Forza Italia) a sus 85 años; pierde el centro: Matteo Renzi y Carlo Calenda (Azione). Y gana la derecha radical de Matteo Salvini (La Liga) y Giorgia Melloni (Fratelli d’Italia). En las encuestas, Melloni tendría un 22% de los votos (primera fuerza política) y Salvini, que antes de ser ministro del interior tuvo el 34% /últimas elecciones europeas), ha bajado al 15%. La suma de los dos puede ser mayoría absoluta en septiembre, Lo que se nota aquí es que la economía va mejor (Italia cayó en PIB un 8,8%, dos puntos menos que España, y creció en 2021 un 6,6%, por encima de las previsiones del gobierno Draghi, en tanto que España creció un 5’1%, un punto y medio menos que los transalpinos; en renta per cápita, Italia está en más de 30.000 euros y nuestro país en 25.000). Sin embargo, la crispación parece mayor entre los italianos que entre los españoles. 66 gobiernos, incluido el de Draghi, en 76 años de democracia, casi a uno por año.

Ayer en la librería Mondadori de Verona encontré ‘Ángela Merkel. Una biografía política’ de Tonia Mastrobuoni, titulada ‘L’inatessa’ (La inesperada).

Tonia Mastrobuoni es una periodista especializada en Economía nacida en Bruselas en 1971, de madre alemana y padre italiano. Es corresponsal en Berlín de ‘La Reppublica’ y ‘La Stampa’, así como cronista parlamentaria. El libro demuestra su rigor, puesto que está espléndidamente documentado.

“La inesperada” se refiere a la carrera meteórica, no prevista, de Merkel hasta que llega a ser la líder de la CDU (Unión Demócrata Cristiana). En un mundo dominado por hombres, la hija de un pastor protestante de la antigua RDA, de carrera científica, se abrió paso como ministra y canciller gracias a su extraordinario talento, que no podía apsar desapercibido de ninguna manera.

Impresiona la capacidad de transformación tanto de sí misma como de su partido y de la sociedad alemana. Por ejemplo, tras la caída del muro, su lema fue “No somos ni de derechas ni de izquierdas, sino hacia adelante”, Una campaña muy eficaz, que no entró en las discusiones ideológicas que dividían a sus compatriotas. El único límite que se ha puesto fue pactar con los extremistas de Alternativa para Alemania (AfD), herederos de un oscuro pasado.

El libro recuerda (y explica) su famoso “cambio de paradigma” en 2017, con la crisis de los refugiados. Un modelo de pragmatismo y, sí, de compasión a través de una oferta de integración. Nuevas reglas, pactadas con sus compañeros de coalición del SPD, el partido socialdemócrata.

O cuando salvó a Grecia casi de milagro, mientras su ministro de Economía, Schauble, quería decididamente sacar al país heleno de la Unión Europea.

¿Por qué ni en Italia ni en España ha habido una figura como Ángela Merkel? Según Tonia Mastrobuoni, “por la madurez política del pueblo alemán”. El 85% de la ciudadanía vota a opciones de centro, no a extremos. No les importa tanto el carisma como la autenticidad.

¿Cuál es el legado que ha dejado Ángela Merkel? Según la autora de este libro, los fondos NextGen de la Unión Europea. Una buena intención, un proyecto revolucionario para la competitividad que, bien aprovechado, puede sacar a un país adelante y al continente en su conjunto. Si se plantea desde la picaresca, ya sabemos las consecuencias.

En buenas manos. Si no aprendemos de los líderes, estaremos condenados a repetir las malas prácticas.

La canción de hoy, escuchada anoche en Manzo & Co. mientras cenábamos, una deliciosa versión de ‘Moon River’ por el gran pianista Lang Lang con Madeleine Peyroux, una joven cantante de jazz con el timbre de Billie Holiday, la vocalización de Anita O’Day y el fraseo de Bessie Smith. “Two drifters, off to see the world/There’s such a lot of world to see,/ We’re after the same rainbow’s end/ Waitin’ ’round the bend/ My huckleberry friend/ Moon river and me”. Presagio de esperanza.

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