La batalla del futuro

Comienza la que para [email protected] es la última semana de vacaciones. Estamos hechos de ciclos, de subidas y bajadas, de ocio y de empleo (de nuestro talento). Esta semana dará muchísimo juego.

He estado leyendo, por vía electrónica, el libro ‘La batalla del futuro. Algo en qué creer’, de los hermanos Mateo y Augusto Salvatto, argentinos nacidos en Buenos Aires y españoles (nietos de gallegos, han estudiado en nuestro país).

Partiendo de la cita de George Orwell, “aquello que se presenta delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante”, los Salvatto (el hermano mayor, politólogo y el pequeño, especialista en robótica) nos ofrecen una mirada de esperanza (lo último que se pierde) para su país, Argentina, y para toda Iberoamérica.

Para ello, apuestan por la tecnología, desde un equilibrio que no es ni el solucionismo utópico e interesado de las Big Tech ni la visión Black Mirror de Harari (el pesimismo vende).

“La tecnología no es un estado climático que viene dado desde afuera, sino que sus efectos son moldeados por las políticas públicas, los esquemas de incentivos que se generen y nuestros hábitos y decisiones “(Sebastián Campanario, en el prólogo, que califica la economía del conocimiento argentina como “un semillero a prueba de montañas rusas). Frente a la obsesión con el presente (propia tanto de los australes como del resto de iberoamericanos, españoles y lusos), algo que creer. Para Andrés Oppenheimer, vivir aferrado al pasado es el principal problema de la región. “Cuando los políticos se meten con el pasado hay que tener mucho cuidado, pues cuando se toma con demasiado énfasis la narración histórica como un insumo de la política partidaria, lo que verdaderamente se pretende es manipular el presente” (Santos Juliá). Mirar adelante puede ser abrumador, pero es la única forma de lidiar con lo urgente.

Los autores reconocen que su país es demasiado pobre, el 90% de la población no está bancarizada, la mitad de los jóvenes no entiende los textos y el país no dispone de censo desde hace 15 años. Una situación de partida catastrófica. Si bien disponen de ejemplos de éxito como Israel y Corea del Sur, con menos recursos naturales y conflictos internos más graves. Para sus abuelos, que provenían de una aldea de Galicia, Argentina era un faro de esperanza: puede -debe- volver a serlo.

En lugar de quejarnos de nuestra desgracia (esto no tiene arreglo), hemos de cambiar el relato. El mencionado Harari nos recuerda que a principios del siglo XX había tres relatos globales de pasado-presente-futuro: el fascismo, el comunismo y el liberalismo. El primero, derrotado en la II GM, el segundo con la caída del Muro de Berlín (aunque han vuelto “transformados”); el tercero, la democracia liberal, cuestionada actualmente por sus enemigos. “La política es la actividad transformadora de la sociedad por excelencia, y una Dirigencia, con mayúscula, es aquel grupo de personas que tiene la capacidad de identificar un rumbo y guiar a la sociedad en su conjunto hacia allí, poniendo ese rumbo por encima de los intereses personales (ya sean de bronce o de oro), las mezquindades políticas, las amistades y las enemistades.” Como ejemplos antagónicos, el mariscal Petain y el general De Gaulle durante la ocupación nazi de Francia. ¿A quién venera la Historia? “De las grandes crisis se sale con políticas, no sin ella”. “Si existiera un partido de los que no están seguros de tener razón, sería el mío” (Albert Camus).

La salida “no es Ezeiza” (el aeropuerto internacional de Buenos Aires, metáfora de emigrar). La salida es la tecnología utilizada desde el talento. Un país como Argentina, que ha sufrido tres defaults, tres hiperinflaciones y 55 años de déficit fiscal, cuenta con más premios Nobel que nadie en la región (tres, de ciencias) y cinco “unicornios” (más de 1.000 M $ de valor): MercadoLibre, Globant, Auth0, Despegar.com y OLX, y dos más a punto de lograrlo (España cuenta sólo con dos: Cabify y Glovo). En 2019, el presidente Macron se propuso que su país tuviera 25 unicornios en 2025 (en verano de 2022 ya tiene 26); EE UU cuenta con 321, la India con 44 e Israel con 42).

Conocemos las claves del éxito de Corea del Sur e Israel: inversión en educación, conexión entre las universidades y las empresas (Centros de Transferencia Tecnológica), innovación (Israel tiene 140 ingenieros por cada 100.000 habitantes). Apliquémoslas a nuestros países, en lugar de tanta demagogia como nos invade.

Según Augusto y Mateo Salvatto, la batalla del futuro se libra en 7+1 batallas:

  1. La batalla contra la brecha digital
  2. La batalla por la educación
  3. La batalla por el empleo
  4. La batalla por el crecimiento
  5. La batalla por la Economía del Conocimiento
  6. La batalla contra la crisis de representación
  7. La batalla por los datos y por el espacio
  8. La batalla por la actitud: cambiar [email protected] para cambiar el mundo

Los autores proponen mirar al pasado (a los principios de “libertad, equidad, solidaridad”) para construir el futuro. Una transformación cultural, “una lucha entre la rutina y la creatividad, la verticalidad y la horizontalidad, la homogeneidad y la diversidad.” Una batalla entre el mundo que viene y el que se está yendo.

De ‘Cambalache‘ (Enrique Santos Discépolo, 1934) a MUGRE (Wos, 2020). Casi un siglo después, el sentimiento es muy similar. “Nunca hay que subestimar la capacidad de un idiota con miedo para echarlo todo a perder.”

2007 fue el comienzo de una era, con la presentación del primer iPhone, el lanzamiento de Android por Google, AirBnB, Twitter, Facebook (que dejaba de ser cerrada), el primer Kindle, Watson… Sólo hace 15 años. La Cuarta Revolución Industrial, el potencial democratizador de la tecnología.

En este mundo desordenado (Coronavirus, guerra comercial, carrera tecnológica, protestas y caos social), caótico, hay personas, sectores, países que se benefician. Seamos [email protected]

En la segunda parte del libro, los Salvatto detallan cada una de las batallas:

  • contra la brecha digital: el acceso a internet (83% en Argentina, 95% en España) es un potente efecto multiplicador de la desigualdad. Ya no va de lápices, sino de ordenadores y wifi. “Aprender a programar, por ejemplo, nos permite entender mejor la lógica con la que funciona la tecnología y desarrollar la capacidad de resolución de problemas complejos, la habilidad más requerida para los trabajos del futuro según el Foro Económico Mundial.” De consumidores pasivos podemos transformarnos en creadores de tecnología.
  • por la educación: al parecer, las máquinas reemplazarán a los seres humanos en 2140. Las “habilidades del futuro” son la creatividad, la innovación, la empatía, el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos y la inteligencia social (Foro Económico Mundial), precisamente lo que nos hace humanos. De una educación obsoleta, anticuada, a las humanidades. ¡Sí a los videojuegos!
  • por el empleo: De Tiempos modernos (Charles Chaplin, 1936) a la empleabilidad actual. Las GAFAM emplean a más de un millón de profesionales. Sí, la automatización destruye trabajos… pero genera muchos más empleos. Ya no hay “las chicas del cable” (como la serie de Netflix), pero Telefónica no tiene 9.000 empleados (como en 1928), sino más de 30.000 en España y otros 100.000 en todo el mundo. “Ojalá nuestra tecnología nunca deje atrás nuestra filosofía. Ojalá nuestro poder nunca supere nuestra compasión. Y que el motor del cambio no sea el miedo, sino el amor”.
  • por la economía del conocimiento: “El activo más valioso en una institución del siglo XXI será el conocimiento de sus empleados y su productividad” (Peter Drucker, 1957). Sí, la economía basada en el conocimiento hoy marca la diferencia. En 2006, sólo Microsoft estaba en el Top 10 como tecnológica; hoy son cinco (las GAFAM). El valor está en los intangibles: es el “capitalismo sin capital” (el talentismo con talento). Como ejemplo, MercadoLibre: crecimiento exponencial (Uber, ¡Háblalo!, Identitic). Hoy todas las empresas son empresas tecnológicas (la distinción ya no es relevante; si lo es, la empresa no tiene futuro). Goldman Sachs, por ejemplo, es una plataforma con más [email protected] que Facebook.
  • por la representación: lo digital es político. Ya no son caminos separados. “En el siglo XXI, la política es cada vez más digital y lo digital es cada vez más político.” Twitter es un ágora (digital) político, el asalto al Capitolio (Save America) no se entiende si no es digital. Twitter suspendió la cuenta del presidente Trump, con 89 M de seguidores. Jamie Suskind habla en La Política del Futuro de un mundo en el que se mide el comportamiento (como hace el gobierno chino). La Cuarta Revolución Industrial generará cambios en la representación política. En Latam, el 83% desconfía de sus parlamentos y sólo el 13% siente confianza: en Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia o México, entre otros, la ciudadanía salió a la calle. Desde la “primavera árabe” y el 15 M (2011), ha evolucionado mucho. Santiago Siri, fundador de Democracy Earth, analiza desde esta ONG el impacto de la tecnología en la democracia. Hay dos efectos esenciales: el “efecto Trump” (2016, en EE UU y GB) y los parlamentos del futuro (con Big Data, IA, Blockchain).
  • por los datos. “La información es poder” (Francis Bacon). “El dato es una commodity, una mercadería” (Fredi Vivas, CEO de Rocking Data). El análisis de datos, la ciencia de datos y la Inteligencia Artificial mejorarán productos y servicios para los clientes. Como ejemplos, Spotify y Netflix. “Pasaremos del Big Data al Huge Data, con el 5G e IoT”.
  • por el espacio. Vivimos un renacimiento espacial con empresas privadas como SpaceX (Elon Musk) o Blue Origin (Jeff Bezos). ¿Son los nuevos “Cristóbal Colón”?
  • por el cambio cultural: cambiar [email protected] para cambiar el mundo. “No hay enemigos malvados a los que derrotar, sino a nuestra manera de hacer las cosas”. Una batalla interna como agentes de transformación.

El anticapítulo final del libro apela a la experiencia, a la prueba y error, más allá de las recetas: la abuela contra los gurús del emprendimiento. “Al fin y al cabo, si lo que buscan es aprender a caminar, deberán golpearse un par de veces la cara contra el piso.”

Finalmente, Augusto y Mateo Salvatto nos proponen seis hábitos para ganar la batalla del futuro:

  • perder el miedo a fracasar
  • la perseverancia
  • la creatividad
  • el desarrollo de competencias multiculturales
  • aprender a pensar en términos de lo improbable (cisnes negros)
  • soñar en grande

Reivindiquemos el fracaso (más bien, el error como fuente de aprendizaje), la creatividad, el juego, la multiculturalidad (La Tierra es plana, de Thomas Friedman), la valentía (no seamos “pavos cebados” antes del Día de Acción de Gracias), la ingenuidad para soñar a lo grande.

Mateo Salvatto (Buenos Aires, 1999) es un emprendedor especializado en robótica. A los 18 años creó la aplicación ¡Háblalo! para personas con dificultades de habla (200.000 descargas). Al año siguiente fundó Asteroid Technologies, para personas en situaciones vulnerables. Su hermano Augusto Salvatto, de 28 años, es profesor universitario e investigador especializado en innovación tecnológica y el futuro del empleo. Cuando Facundo Manes fue requerido por la UCR (Unión Cívica Radical), pidió que le acompañara Augusto. Su mantra como consultor político es “hacer posible lo imposible”. Gracias a los dos. Espero conoceros pronto personalmente.

Ayer disfruté del concierto de Hans Zimmer, uno de los mejores compositores de nuestro tiempo, en Praga (2017), emitido en Movistar+.

Suyas son las bandas sonoras de ‘Marea Roja’, ‘Gladiator’, ‘El Rey León’, ‘El Código Da Vinci’ ‘Piratas del Caribe’, ‘Thelma y Louise’, ‘Paseando a Miss Daysi’, ‘Hannibal’, ‘Rain Man’, ‘La delgada línea roja’, ‘Origen’, ‘Interstellar’, ‘El Caballero Oscuro’, ‘WonderWoman 1984’, ‘Dune’ o ‘Top Gun: Maverick’. Este compositor alemán que el próximo 12 de septiembre cumplirá 65 años ha compuesto la música de 229 películas en los últimos 40 años.

De ese maravilloso concierto, la inolvidable ‘Piratas del Caribe’. Pura energía.

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