Talento para tener la vida que quiero

Hoy la CEO y fundadora de una empresa del sector inmobiliario, después de la reunión conjunta con todos sus colaboradores directos para empezar bien la temporada, se va a reunir [email protected] por [email protected] con [email protected] [email protected] para revisar su Propuesta de Valor al Talento. Porque el “nombre del juego” en esta crisis económica que aúna estanflación (inflación del 10,4% en agosto) y burbuja especulativa no es, obviamente la contención salarial (deflación social), como en 2008. Hay demasiada escasez de talento para ello. La clave es el PIER (muelle perpendicular al eje de un río): Productividad (que depende del Compromiso y de Hacer Equipo), Innovación (en los procesos eficientes), Excelencia (calidad de servicio al cliente superior a las expectativas) y Rentabilidad (un trozo más grande de una tarta que no va a crecer). ¿O tu empresa todavía no se ha dado cuenta de ello).

He estado leyendo ‘LA VIDA QUE QUIERO. Una hoja de ruta hacia tu felicidad’, de Laura Ribas.

Laura Ribas (Barcelona, 1980) es estratega empresarial que procede del marketing, formadora, mentora y conferenciante que combina desarrollo personal y espiritualidad.

Prologado por el periodista Gaspar Hernández, este libro nos ofrece un “manual de vida” para realizar nuestros sueños como si de una navegación se tratara (la autora pasó ocho meses visitando las islas griegas) en cinco bloques:

A. La Ruptura. El viaje comienza con turbulencias, pasajeras; las nubes se despejarán.

  1. Los desencadenantes. “La crisis puede tener forma de despido, de ruptura, de enfermedad, de accidente… por acontecimientos externos”. Ante ella, la resistencia, la negación o el victimismo. El segundo desencadenante es la oportunidad, percibida como positiva. El tercero es el crecimiento.
  2. Toma de Responsabilidad. Frente al victimismo, el compromiso. “El problema del victimismo es que, cuando entras en él, pierdes poder porque sumergido en él no cambias nada”. Nos instalamos en la queja porque es más fácil culpar a los demás. Necesitamos un cambio de enfoque. Lo esencial es nuestro compromiso con el objetivo y nuestra capacidad de automotivación. “¿Cuánto quieres lo que quieres?”.
  3. Tu ser esencial y cómo reconectar con él. “Hay una parte en nosotros esencialmente pura que es nuestro ser más auténtico y verdadero”. Para reconectar con él, momentos de soledad, escuchar tu cuerpo (tu canal favorito para comunicarse contigo), la duermevela (espacio entre la vigilia y el sueño), las páginas matutinas (Julia Cameron), los sueños, el arte, las emociones: la alegría, el miedo, la tristeza, la rabia (algo tenemos que cambiar).

B. La Ideación. Entre todas las alternativas posibles, tienes que centrarte.

4. Tu Visión: “¿Qué es lo que quieres?”. Normalmente, respecto a la Visión nos quedamos cortos. La Visión “correcta” nace de nuestro ser esencial, debe estar alineada con nuestros valores, con nuestras fortalezas y nuestro talento.

5. Creencias. Funcionan como profecías. Has de creerlo posible (“No sabían que era imposible, así que lo hicieron”, Mark Twain), creerte capaz (cuidado con lo que amedrenta tu capacidad: la opinión de los demás, los acontecimientos), creerte merecedora (la autoestima frente a la culpa, que lo impregna todo y mezcla lo personal y lo profesional) y perdonarte a ti misma. Cuidado con las lealtades ocultas, la familia que te impide crecer, que limitan tu progreso. La ambición no es avaricia o codicia, sino voluntad de conseguir lo que una se propone.

6. La vida que tú quieres. Define tu vida ideal sin miedo: tu hogar, tus relaciones (pareja, hijos, amigos, familia), tu salud, tu profesión, tus finanzas-

C. La Acción. Es la fase más emocionante del viaje, la aventura. Tú eres la heroína de tu propia historia. La vida que tú quieres está al otro lado de esta fase.

7. Tu Plan de Acción. En cinco pasos: lluvia de ideas (creatividad), pásalas por el filtro (de la autenticidad de tu destino), elige cinco, desglosa tus objetivos, agéndalo.

8. Bloqueos. El miedo: “Hay dos fuerzas que mueven el mundo: el amor y el miedo, sólo que el segundo es el “gen dominante” o el patrón en el que tendemos a caer por defecto”. El miedo es un compañero de viaje para toda la vida, un signo de que estás moviendo en la dirección de tus sueños. Convierte tu visión en tu misión. Evita las envidias. Gestiona el síndrome de la impostora y la parálisis por el análisis (pon fecha límite a tus decisiones y elige desde tu ser esencial con tu visión, con tu cuerpo, con tus emociones. La vergüenza es uno de los mayores frenos a la acción. Reenfoca tus decepciones.

9. Tu red de apoyo. Amistades afines, comunidades, “masterminds” (grupos de emprendedores), mentores.

D. La espera.

10. La perseverancia. Estamos muy mal acostumbrados, abandonamos nuestros objetivos. Ten Fe en la vida. La espiritualidad (la conexión con la maravilla y la energía creadora de la vida) y la razón no son incompatibles en absoluto. Mantén la motivación: duerme, desconecta, ten aficiones que te den energía. Desarrolla la constancia y la fuerza de voluntad. Ten compasión hacia ti misma.

E. La Arribada

11. Cuándo y cuánto es suficiente. Identificarlo requiere de mucho valor.

12. Cuando lo consigues. Fíjate en el “termostato de tu felicidad” (Guy Hendricks).

13. Imagina que despiertas y ya tienes tu vida. No es un sueño, sino una realidad. Has llegado a tu destino, pero no es el final. Continuará.

14. Qué hacer a continuación. No se trata de lo que sabes, sino de lo que haces con lo que sabes.

Un libro muy bien estructurado para lograr en tu vida lo que te propongas, como una singladura náutica. Gracias, Laura, por compartir tu método y tu experiencia.

‘La vida que quiero’ me ha recordado la definición de Talento de José Antonio Marina, que actualiza la del Diccionario de la Real Academia. Sí, el Talento es inteligencia “calificada”. Es inteligencia que elige bien las metas, maneja la información, gestiona las emociones y practica las virtudes de la acción. Partiendo de la Ruptura (el desencadenante, la asunción de responsabilidad, nuestro ser esencial), elegimos bien las metas (Visión, Creencias, Vida ideal), manejamos la información (un plan de acción), gestionamos las emociones (los bloqueos, principalmente) y practicamos las virtudes de la acción desde la iniciativa, la perseverancia y la paciencia (saber esperar hasta llegar a puerto). Te deseo de corazón que lo consigas, que alcances el talento que mereces. La grandeza está a la altura de tus sueños.

La canción de hoy, de Maluma, ADMV. “Y cuando falle la memoria y solo queden las fotografías/
Que se me olvide todo menos que tú eres mía”. Eres ADMV (el Amor De Mi Vida).

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