Cuándo dejarlo, en la empresa y en las relaciones

Acudo esta mañana a IFEMA, al Logistics & Automation con mis amigos del Foro de Logística para hablar de cómo detectar y aprovechar el talento en el sector. Un tema problemático, decisivo, del que se ha hecho eco FdL. Gracias a Gabino, Mariló y los organizadores.

En la web de Psychology Today, más de lo mismo.

La psicóloga Christine Corol, directora del Centro contra la Ansiedad de Vancouver, nos ofrece los siete síntomas de que hay que dejarlo:

  1. Cuando no te sientas [email protected] y [email protected] por tu jefe o tus colegas.
  2. Cuando estés [email protected]
  3. Cuando te sientas infeliz y [email protected]
  4. Cuando no veas posibilidades de crecimiento ni de mejora
  5. Cuando no te compensa lo que vales
  6. Cuando no te sientes [email protected]
  7. Cuando no tienes los recursos para hacerlo bien.

En la empresa, como en la vida, hay que saber decir adiós. La autora nos recomienda no romper puentes en la “entrevista de salida”. Dulce y tranquila.

La Dra. Krauss Whitbourne, en la misma publicación, resalta el paralelismo entre la rotación voluntaria profesional y personal. Comparte una investigación de las Universidades de Indiana, Purdue e Indianápolis (UPUI), del profesor Dominique Burrows y sus colegas este 2022 sobre “la ciencia de la terminación”. La clave es una mezcla de despersonalización (como persona, te sientes alienada) y estrés, hasta el nivel insoportable (Burnt out: estar muy [email protected]). Llegados a este punto, mejor dejarlo porque las consecuencias para la salud pueden ser irreversibles.

La falta de conexión se paga, en un entorno hostil y tóxico de casa o de la oficina.

¿Cuándo hacer esta “terminación”? El Dr. Douglas Fields (Universidad de Maryland) se refiere a un estudio de la Universidad de Hiroshima en Japón y de Warwick en UK según el cual es la percepción del tiempo lo que nos hace dejarlo o no. Las personas que piensan más en el futuro, en opciones, en posibilidades, asumen que a la etapa actual debe darse carpetazo. A las aferradas al pasado, para bien o para mal, les cuesta mucho más cambiar de situación.

Como coaches, invitar a la reflexión y el descubrimiento sobre lo que la persona puede hacer y todavía no ha hecho es mucho más sano que la añoranza y la lástima.

El Dr. Jonathan Rush, de la Universidad de Victoria en Canadá, ya había investigado sobre la relación entre la perspectiva temporal y el bienestar en 2012. El presente no debe servir para sufrir, por mucho que nos albergue la culpa y la vergüenza. No hacer lo adecuado para nuestra salud es un comportamiento de alto riesgo.

Mi gratitud a [email protected] [email protected] sobre la ciencia de la terminación.

Hoy repito con Formentera, de Aitana.

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