La lotería genética y la lucha contra las desigualdades

Fue un honor y un auténtico placer participar ayer en Córdoba en el LABORATORIO DE IGUALDAD para colectivos empresariales organizado por FEPC. Nada menos que en el Palacio de la Merced, bellísimo edificio del barroco cordobés sito en el antiguo convento de Nuestra Señora de la Merced, donde Isabel la Católica se comprometió a financiar el proyecto de Cristóbal Colón del descubrimiento de América.

Mi gratitud a Inmaculada Pérez Figueroa, presidenta de la Federación de Empresarias y Profesionales de Córdoba, a su junta directiva (Mª José, Antonia, Inmaculada LG, Samira, Rocío, Carmen, a la diputada Alba Doblas Miranda (Diputación de Córdoba) que tan amablemente me presentó, a Rocío García Díaz (presidenta de Amupema), a Montse Marcos, a Isabel Romero (DG del Instituto Halal de Junta Islámica), a Nicoletta Comito (Directora de Empleo de Cruz Roja), a Carmen Romero, a Francisca Molina, a Manuel Caballero (Agenda 2030) y a Ana a Manuel Bellido (OECA), Miguel, etc. Profesionales que tanto estáis haciendo por reducir las desigualdades a través de la estrategia empresarial, la educación o el acceso a oportunidades laborales.

He estado leyendo ‘LA LOTERÍA GENÉTICA’ de la Dra. Kathryn Paige Harden, profesora de la Universidad de Texas en Austin, donde dirige el Laboratorio de Genética Conductual del Desarrollo. Se trata de un alegato científico para crear una sociedad más justa. Considerado por The Economist como uno de los mejores libros del último año.

El libro consta de dos partes:

  • Tomarse la genética en serio. El botín (de empleo, de riqueza) es para quien tiene estudios, y eso depende en buena medida de la genética. Por eso hay una “lotería del nacimiento”. “Es mejor tener suerte que ser bueno. Las recetas genéticas son como un libro de cocina, con un ingrediente cada vez. Construimos las oportunidades vitales desde la predisposición, con causalidad robusta y causalidad débil. La heredabilidad tiene que ver con las diferencias, con siete hábitos de desigualdad.

Me ha interesado especialmente cómo Kathryn se hace eco del artículo de Nature Genetics (2016) que resume 50 años de investigación sobre gemelos (más de 2.000 artículos científicos sobre más de 17.000 rasgos en más de 2 M de parejas de gemelos): los dos primeros ámbitos son las características de la personalidad y las capacidades cognitivas. Estos dos rasgos psicológicos tienen la correlación más fuerte con el tercero, el éxito en los estudios. La educación determina la empleabilidad, el éxito en el mercado laboral. Éste a su vez conecta con los riesgos sociales para la salud (en personas desempleadas o de bajos ingresos). Los dos últimos ámbitos son el riesgo de sufrir trastornos mentales (ansiedad, depresión, alcoholismo) y las relaciones interpersonales (matrimonio, divorcio). Con genes diferentes, vidas diferentes. Por tanto:

  1. Los genes relevantes para la educación están en el cerebro, no en el pelo, la piel o el hígado-bazo.
  2. Los mecanismos que vinculan los genes con la educación empiezan en una fase muy temprana del desarrollo, antes de que el niño haya nacido.
  3. Los efectos de los genes en el éxito educativo implican el desarrollo de unos tipos de inteligencia o de otros, y por tanto del talento.
  4. Los efectos de los genes en el éxito educativo también actúan en habilidades no cognitivas.
  5. Comprender los mecanismos de los efectos de los genes requiere entender las interacciones entre las personas y las instituciones sociales.

De la influencia genética total en el logro educativo, conocida como heredabilidad, las habilidades cognitivas representan el 43 por ciento y las habilidades no cognitivas, el 57 por ciento. La genética de las habilidades no cognitivas se asocia con una mayor tolerancia a los riesgos, una mayor disposición a renunciar a la gratificación inmediata,, motivación, persistencia, valentía, curiosidad, autocontrol o mentalidad de crecimiento.

  • Tomarse la igualdad en serio. La autora se plantea mundos alternativos posibles, en los que se iguale a la baja (los peores ambientes producen resultados más igualitarios) y la igualdad frente a la equidad (en la definición de Aristóteles: “tratamiento desigual de situaciones desiguales).

El libro propone, en el debate “Nature vs Nurture”, utilizar la naturaleza para entender el poder de la crianza. Las ciencias sociales, humanas, son las más “hard” y equivocarse no sale gratis. Según los economistas Kevin Thom y Nicolas Papageorge, se graduaron en la universidad el 27% de los niños ricos con índices poligémicos más bajos y el 24% de los pobres con índices poligémicos más altos.

Evidentemente hay una responsabilidad personal, a partir del libre albedrío. Y también la necesidad de la solidaridad: “Ama al vulnerable con tus decisiones” (Sarah Bressey, escritora y pastora).

Frente a quienes piensan, desde una ideología eugenésica, que los más vulnerables se merecen su (mala) suerte, un enfoque desde la ciencia genética para una sociedad más justa y equitativa en beneficio de [email protected]

‘The show must go on’

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